| |
 |
| los orígenes de la fortuna de David Murcia se remontan al 2003 |
|
Noviembre 20 de 2008
La fortuna de David Murcia
Calientes los ánimos de los inversionistas de DMG.
GALERÍA: Las 'barras bravas' de DMG ponen a temblar El Campín.
Habilitan en El Campín puesto de reclamaciones para usuarios de DMG
DMG explica que no puede devolver dinero, sino sólo mercancías
Especial sobre las ‘pirámides’
De humilde familia, David Murcia Guzmán nació en la población de Ubaté (Cundinamarca) y a los 14 años se traslada a Bogotá para terminar sus estudios de Bachillerato, luego de vivir durante cuatro años en Cúcuta.
Una vez instalado en Bogotá, Murcia consigue un primer trabajo como empacador en una fábrica de tortas y al año siguiente se vincula a una agencia que hacía 'casting' de extras para televisión, donde comienza a interesarse por el medio.
No obstante, los orígenes de la cuestionada fortuna de David Murcia Guzmán se remontan al 2003, cuando llegó al municipio de La Hormiga (Putumayo) en busca de fortuna y trabó amistad con el párroco de la iglesia del Perpetuo Socorro, Carlos Zárate, a quien ofreció prestar su ayuda en la misión pastoral que realizaba con la comunidad.
Pasado un tiempo, Murcia se ganó la confianza del cura y pasó a hacer parte de la emisora comunitaria, desde la que promovía obras sociales que costeaba gracias a la realización de rifas, al tiempo que realizaba sus primeros canjes por pauta publicitaria para poder vivir.
Por aquel entonces compartía una modesta habitación por la que pagaba 15.000 pesos junto con un amigo, con quien se vieron obligados a mitigar el hambre con una bolsa de leche que compraban gracias a las ganancias que le dejaban los canjes por productos naturales.
Primeras empresas
No era la primera vez que Murcia incursionaba en la realización de obras sociales. Luego de hacer un viaje a Santa Marta que ninguno de los vecinos de ese entonces (2001) recuerdan -aunque según el empresario llegó a tener varias cámaras y equipos de edición-, Murcia se trasladó al municipio de Pitalito (Huila), para conformar la que sería su segunda empresa: Red Solidaria DMG.
Murcia se dedicaba a la rifa de vehículos con boletas que elaboraba él mismo, aparte de realizar gestiones entre la empresas de salud para que se le prestara atención médica a la población más pobre por medio de subsidios; sin embargo, según reconoce el propio Murcia, de Pitalito se vio obligado a salir por las versiones que comenzaron a circular acerca de sus “supuestas indelicadezas”.
Pero no sería hasta que debió hacer un viaje en procura de mercancías que compraría en Bogotá, que se le ocurrió el negocio que hoy lo tiene en el ojo del huracán, a partir de un capital de 500 dólares que consiguió entre los habitantes de La Hormiga, con cuyas ganancias abriría el primer local y comenzaría a constituir la cuestionada empresa, que luego volvería a registrar con las iniciales de su nombre.
Desde entonces, el empresario se ha destacado por sus excéntricos gustos de ”nuevo rico”, entre cuyas propiedades destacan tres yates, un jet ejecutivo y una avioneta, así como automóviles Ferrari y Maserati, además de varias motos Harley Davidson y guardarropa de diseñador, que a decir del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, “demuestran un alto nivel de vida, propio de narcotraficantes”.
Según ha explicado el propio Murcia de manera pública, el secreto de su fortuna consistiría en realizar un posicionamiento de marca, en la que las personas invierten en el nombre de su empresa.
Negocio que aparte de Colombia, le ha permitido expandir sus operaciones a oros países como Venezuela, Panamá, Ecuador y Brasil, por los que deberá afrontar cargos por los delitos de concierto para delinquir, lavado de activos, enriquecimiento ilícito y captación masiva de dinero, entre otros.