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| Olga Verdugo asegura conocer a David Murcia. |
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Noviembre 25 de 2008
Usuarios de DMG volvieron a marchar para reclamar su dinero
Centenares de usuarios de DMG se congregaron en el Parque Nacional con el fin de dirigirse hasta la Plaza de Bolívar, con el fin de exigir la devolución del dinero que invirtieran en la firma captadora de dinero, al tiempo que gritaban consignas por la liberación de Murcia y protestaban de manera airada ante las medidas adoptadas por el Gobierno.
Armados de pitos y vistiendo camisetas y cachuchas de la marca que dio a conocer a David Murcia, centenares de inversionistas provenientes de poblaciones cercanas a Bogotá y hasta del Putumayo se dieron cita en el tradicional parque, con el fin de marchar unidos y elevar sus protestas al Gobierno Nacional.
Algunos como Olga Verdugo, aseguraban conocer al propio David Murcia, a quien ella describe como una persona humilde que sólo pretendía sacarlos de pobres, a la par de lamentar la actitud del Gobierno Nacional, al cual acusó de querer empobrecerlos aún más.
Acompañada de una foto de David Murcia, verdugo insistía en que el fundador de la cuestionada firma había sido encarcelado de manera injusta, motivo por el cual exigía su inmediata liberación, llegando incluso a postularlo para que se postulara a la Presidencia de la República.
“Él es un hombre bueno que sólo quería ayudarnos y que no debería estar preso”, manifestó, mientras que comenzaba a ser rodeada por otros manifestantes que expresaban su desprecio por las medidas adoptadas por el Ejecutivo, gritado a voz en cuello que el Presidente quería robarlos, además de reiterar que David Murcia era inocente.
Mientras la marcha comenzaba a trasladarse a la Plaza de Bolívar, en medio de una silbatina ensordecedora, Verdugo volvía a la carga para pedirles a los demás inversionistas que se movilizaran a favor de Murcia. “recuerden que él fue la persona que nos ayudó y dio de comer durante mucho tiempo. Ahora no lo podemos dejar sólo”, arengaba a la nutrida concurrencia, quienes repetían en coro que no se iban a dejar “tumbar” su dinero.
Desde la Plaza de Bolívar
Entre tanto, en la Plaza de Bolívar, donde la manifestación era esperada desde el medio día por un puñado de personas, Claudia Ríos atendía pacientemente bajo la lluvia para unirse al resto de lo que el propio David Murcia llegó a considerar como “la gran familia DMG”.
Luego de ver como cerraban las oficinas de la firma en Cali, Ríos asegura haber venido hasta Bogotá junto con otras 150 personas , con el fin de que saber qué va a pasar con el dinero que invirtieron buscando mejorar su situación económica.
“Yo invertí cinco millones de pesos para hacerle una cirugía de reconstrucción a mi hija, violada por los paramilitares”, manifiesta la señora tras reiterar su entera confianza en la honradez de David Murcia, quien a su juicio jamás dejó de cumplirles a los miles de ahorradores.
Por esta razón, la señora asegura que no piensa presentarse en las instalaciones del estadio El Campín, donde las autoridades encargadas de intervenir a la firma reciben las respectivas demandas.
Con la famosa tarjeta prepago que hizo célebres las iniciales del fugaz magnate en la mano, la señora enfatiza que por allá no irá, puesto que tal como le han contado, una vez le perforen la tarjeta considera que no habrá manera de probar cuánto dinero había invertido, al tiempo de señalar que prefiere perderlo antes de dejarlo en manos del Gobierno.
Lo propio comentaba Alberto Suárez, quien luciendo una cachucha con el logotipo de DMG , manifestaba su absoluta confianza en David Murcia, para despacharse en improperios contra el Presidente y los parlamentarios, cuya sede tenía a pocos metros de distancia.
“Yo invertí cinco millones de pesos porque todo el mundo lo hacía y el negocio era bueno; además no entiendo cómo es que el Gobierno actúo tan tarde, si como dicen ahora ya sabían desde hace tiempo que eso no era bueno”, comentó para agregar que él tampoco había considerado presentarse en El Campín.
“Si el Gobierno va a quedarse con mi plata, prefiero la pierdo”, indicó entre indignado y perplejo.
Terra Colombia