Muchachos se lanzan al Río Cauca por el dinero que ofrezcan los turistas.
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Diciembre 30 de 2008

Un chapuzón en el Río Cauca, por un billete

 

En aguas del Río Cauca por un billete



León Darío anda descalzo y sin camiseta. Parece no importarle el inclemente sol que cae sobre Arauca, Caldas. El joven de 18 años y de piel morena, se siente bien en su pueblo.

Ahí está, parado sobre el puente que comunica el casco urbano con el área rural de esta población al oriente de Caldas.

Echa su mirada hacia abajo y observa el caudaloso e imponente río Cauca, uno de los más importantes de Colombia. “¿Qué si me da miedo tirarme desde acá?, no para nada. En el río me siento bien”, dice León.

Arauca es un corregimiento de Palestina, Caldas. Está ubicado a casi 40 minutos de Manizales y, por su clima, es frecuentado por varios turistas que tienen sus fincas de descanso en las inmediaciones de la diminuta población, que no supera los 5 mil habitantes.

Y muchos de esos turistas que pasan el puente detienen su marcha y, por algunos minutos, observan a León Darío y a sus amigos. Ellos, durante los fines de semana, se hacen ´su agosto´ lanzándose a las turbias aguas de este caudaloso río. “Uno les pide cualquier dinero y la gente por verlo saltar a uno nos da plata”, comenta León Darío, quien desde hace ocho años se da gusta saltando desde casi los 30 metros que separa el puente de las frías aguas del río. Por 5 mil o 7 mil pesos, el muchacho arriesga su integridad.

Arriesgan todo

Wílmar es amigo de León Darío. Cuenta que desde hace casi 10 años comenzó a lanzarse desde el puente.

Allí están los dos. Dos transeúntes los animan y les muestran un billete. Sí, la suma es buena y vale la pena lanzarse. Se suben a la baranda, se persignan y listo… 1, 2, 3, 4, 5… pasan cinco segundos desde que entran al agua hasta que emergen. “Es que uno se alcanza a hundir demasiado. Eso sí nunca hemos tocado el fondo, porque ahí hay como 20 metros de profundidad”, comenta Wílmar.

La corriente del agua es tan fuerte que los arrastra y sólo alcanzan la orilla 200 metros río abajo. “Esos chinos están locos. Mire ese río como está de crecido y así se tiran”, comenta una señora que pasa por el lugar y meneando la cabeza desaprueba esta práctica. Y ella sabe de lo que habla. Hace casi tres años, un joven murió realizando estas maniobras. “Ah no pero es que ese loco se tiraba en clavado y así es muy peligroso. El ´man´ se clavó y no volvió a salir. Lo encontraron mucho después”, dice otros de los niños que frecuentan el puente.

Por eso, tanto Wílmar como León Darío se lanzan parados. “Así es mucho más seguro”, dicen ambos.

Ahora en temporada de vacaciones y de ferias, ambos muchachos seguirán retando, todo por cualquier billete, la furia del río Cauca. Eso sí antes de lanzarse al vacío, la bendición es la guía en el aire y, mucho más, en el agua.

Corresponsal Manizales / Terra Colombia
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