Enero 23 de 2009
Zonas críticas en Bogotá: una bomba de tiempo
Infografía: Estas son las 31 zonas críticas de Bogotá
La muerte del joven comunicador social Juan Pablo Arenas, quien falleciera la madrugada del 31 de diciembre tras ser apuñalado en cercanías a la Clínica del Country, provocó que las autoridades distritales decidieran tomar medidas de seguridad en el sector. Además, se anticipó la intervención en uno de los sectores tradicionalmente asociados a la rumba bogotana, y que desde hace algún tiempo había sido identificado como una de las 31 zonas críticas que tiene la ciudad.
De esta manera, pese a que el plan de intervención inicialmente cobijaba a las localidades del Centro, Chapinero, Suba y Kennedy, en las que hasta ahora se han identificado seis zonas, la Secretaría de Seguridad y Convivencia decidió implementar el programa en el sector de El Lago, al tiempo que continúa adelantando gestiones en la calle del Bronx, localidad de Los Mártires.
Se espera que durante los próximos meses, y hasta el 2011, la Secretaría alcance un cubrimiento de las 31 zonas, de manera que se comiencen a implementar programas junto con sus habitantes con el propósito de mejorar las condiciones de seguridad de los sectores afectados, a la par de realizar un monitoreo continuo que permita evitar la aparición de nuevos sectores con problemas de seguridad.
Zonas críticas se estudian desde 1995
Desde 1995 el Distrito contrató estudios con la Universidad Nacional y se comenzaron a sistematizar los datos relacionados con violencia y delitos, a partir de los cuales se establecieron unos mapas en los que podía distinguirse las zonas donde se cometían con mayor frecuencia ciertos tipos de delitos.
Un ejemplo de ello es el sector de Corabastos y sus alrededores, donde se ha podido establecer que, efectivamente, operan bandas dedicadas al crimen organizado y tráfico de armas, además de pequeñas redes delincuenciales dedicadas al narcotráfico.
El mismo patrón se presenta en zonas como Suba, Ciudad Bolívar y Kennedy, en las que también se ha podido observar una densificación desordenada de su población.
En la gran mayoría de estas zonas se ha podido identificar un micro tráfico de droga caracterizado por tener pequeñas estructuras con capacidad de proveer de droga a un grupo de consumidores en los que es común la disputa por territorios y clientela.
Gracias a un proceso histórico de georeferenciación, además del proceso de análisis crítico adelantado por la Universidad Nacional, el Centro de Estudio y Análisis de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Secretaría Distrital de Gobierno ha podido establecer 31 Zonas Críticas que actualmente reciben el tratamiento de Zonas de Intervención Prioritaria en Seguridad Ciudadana.
40 por cierto de la violencia en Bogotá ocurre en esas zonas
De acuerdo con el subsecretario de Seguridad y Convivencia, Andrés Restrepo, una Zona Crítica está caracterizada por una alta densidad de violencias y delitos que es de fácil identificación geográfica.
El estudio también ha podido establecer que el conjunto de estas zonas representa cerca del 40 por ciento de la violencia y los delitos que se registran en Bogotá, además de presentar características comunes como la presencia de poblaciones en condiciones de vulnerabilidad; habitantes de la calle; consumidores asiduos u ocasionales de droga; presencia de centros de rumba no organizada y disputa por el suelo.
Según explicó Restrepo, el impacto de este tipo de factores causa un tipo de deterioro urbanístico y socio espacial al que se le ha querido hacer frente desde administraciones pasadas, como la intervención de la Carrera Séptima realizada durante la alcaldía de Garzón.
A partir de esa experiencia quedó demostrada la necesidad de combinar aspectos tales como una acción interinstitucional coordinada y una respuesta programática a cada uno de los fenómenos identificados como el de la intervención urbanística, que los expertos en seguridad ciudadana denominan intervención situacional.
“Aprendimos que debíamos leer el espacio y el urbanismo del territorio, además de la presencia de personas que lo habitan y /o frecuentan, sus características, tipo de economía y delitos que son más frecuentes”, indicó el funcionario.
La solución empieza con la presencia del Distrito y la participación ciudadana
Un equipo de trabajo liderado por el general (r) Gómez Heredia, ex comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, en el que también participa un equipo de gestión gerencial por temas centrales, realiza una permanente consulta con los ciudadanos con el fin de lograr un consenso respecto a las medidas que serán adoptadas en las diferentes zonas.
El Distrito ha priorizado unas zonas que ya han comenzado a ser intervenidas, las cuales se encuentran cerca del centro de la ciudad, debido a que en este sector hay mayor confluencia de personas.
“Nos imaginamos una expansión sobre el territorio de la ciudad desde el centro hacia el norte y hacia el occidente y luego hacia el sur, para ir cubriendo la 31 zonas críticas”, indicó Restrepo.
A la fecha, se han escogido seis zonas debido a que son las más simbólicas para mejorar el modelo de intervención, además de que allí se puede concentrar el mayor número de recursos profesionales, técnicos y financieros.
En este sentido”, según indicó Restrepo, el sector conocido como “El Bronx” será uno de los primeros en mostrar resultados, además de las zonas críticas de Chapinero (El Lago, Chicó), Suba (Rincón de Suba) y Kennedy.
A partir de julio de 2009 serán intervenidas otras nueve, y en el 2010 se planea que se les sumen otras quince; de manera que para el 2011 se espera que todas las zonas estén cubiertas.
Puesto que dentro de las dinámicas con las que opera la delincuencia es común que algunas de estas bandas trasladen su lugar de operación, la administración distrital ha implementado un mecanismo de Centros de Atención Inmediata móviles, para procurar controlar este tipo de desplazamientos.
“Por eso el programa tiene la flexibilidad para expandirse y ampliarse, con el fin de tener atención sobre otros puntos críticos. Hay sitios con más de 100 años de historia, registrados como puntos de conflicto y ninguno tiene menos de 25 años”, agregó Restrepo.
Sin embargo, los sectores donde la aparición de factores perturbadores es más reciente, es mucho más fácil realizar una labor de intervención que permita su rehabilitación a aquellos en los que la situación pareciera haberse enquistado.
Dentro del escaso pie de fuerza con el que cuenta la Policía Metropolitana de Bogotá se ha destinado un grupo de entre 100 y 150 uniformados para intervenir las zonas críticas, situación que desde luego no implica que las autoridades encargadas de la seguridad de estas zonas no vayan a tener responsabilidad al respecto.
¿Cómo se escoge una zona crítica?
De acuerdo con el el subsecretario de Seguridad y Convivencia, una zona crítica se escoge mediante el cruce de información sobre violencias y delitos junto con los reportes sobre situaciones de riesgo que de manera permanente recibe la institucionalidad –Línea 1, 2, 3, y Secretaría de Gobierno, entre otros-.
A partir de esta información se establecen los límites de cada una de las zonas, procurando realizar una mejor delimitación con el fin de lograr un mayor impacto en el momento de realizar la intervención.
“Tiene que ser así porque los recursos con los que contamos este año para intervenir consumo y consumidores, así como presencia de población vulnerable y deterioro urbanístico, son 7.000 millones que no alcanzarían si no se convocan a otras instituciones”, indicó Restrepo.
Por: Juan Carlos Millán / Terra Colombia