Diciembre 1 de 2007
'Aquí vivimos muertos', dice Íngrid Betancourt en su carta
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"Aquí vivimos muertos", dice en su carta la rehén franco-colombiana
Íngrid Betancourt, secuestrada desde 2002 por las Farc, y los testimonios de
otros rehenes de esa guerrilla, uno de los cuales cuenta que viven encadenados en la selva, suscitaron indignación en Colombia.
"Estoy mal
físicamente. No he vuelto a comer, el apetito se me bloqueó, el pelo se me cae
en grandes cantidades", dice Betancourt en la carta de 12 páginas enviada a su
madre Yolanda Pulecio, algunos de cuyos pasajes fueron difundidos por los
comités de apoyo a Ingrid Betancourt.
"La vida aquí no es vida, es un
desperdicio lúgubre de tiempo. Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos
palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo,
con lo cual puedo pensar que tengo una casa", agrega en otro fragmento de la
carta.
Al referirse a la situación de los rehenes, Betancourt cuestiona
la actitud del Gobierno: "Durante mucho tiempo hemos sido como los leprosos que afean el baile, los secuestrados no somos un tema "políticamente
correcto", suena mejor decir que hay que ser fuertes frente a la guerrilla aún
sin sacrificar algunas vidas humanas".
"Cuando seamos incondicionales
ante la defensa de la vida y de la libertad de los nuestros, es decir, cuando
seamos menos individualistas y más solidarios, menos indiferentes y más
comprometidos, menos intolerantes y más compasivos. Entonces ese día seremos la
nación grande que todos quisiéramos que fuéramos", anota.
En otra parte
de la misiva se refiere a los esfuerzos que algunas personalidades y organizaciones han hecho para liberar a los cautivos.
"Durante muchos
años he pensado que mientras esté viva, mientras siga respirando, tengo que
seguir albergando la esperanza. Ya no tengo las mismas fuerzas, ya me cuesta
mucho trabajo seguir creyendo, pero quería que sientan que lo que han hecho por
nosotros marca la diferencia. Nos hemos sentido seres humanos".
"El
presidente (francés Nicolas) Sarkozy está parado en el meridiano de la historia.
Con el presidente (venezolano, Hugo Chávez), el presidente (George) Bush y la
solidaridad de todo el continente podríamos presenciar un milagro", señala en el
texto escrito en octubre.
"Mi corazón también le pertenece a Francia
(...). Cuando la noche era la más oscura, Francia fue el faro. Cuando era mal
visto pedir nuestra libertad, Francia no se calló. Cuando acusaron a nuestras
familias de hacer daño a Colombia, Francia les dio apoyo y consuelo", añade
Ingrid Betancourt.
"Hace 3 años estoy pidiendo un diccionario
enciclopédico para leer algo, aprender algo, mantener la curiosidad intelectual
viva. Sigo esperando que al menos por compasión me faciliten uno, pero es mejor
no pensar en eso", señala otro aparte de la carta.
Aunque el testimonio
de Betancourt es impactante, no lo son menos el de Tohmas Howes, uno de los tres
estadounidenses rehenes de las Farc, quien envió junto a su carta su testamento,
y del teniente Raimundo Malagón, secuestrado hace nueve años, quien cuenta que los rehenes viven "encadenados de noche y de día".
"Esto que
ustedes están viendo no es la realidad que se vive, la realidad es completamente
distinta", narró en un video el teniente al relatar la condiciones "infrahumanas
que se viven".
Terra Colombia / AFP