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Manejo verde, en busca de la eficacia

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Manejo verde, en busca de la eficacia

 


El 90% de los conductores desaprovechan hasta el 40% del combustible gracias a un manejo poco eficaz. Con estos sencillos consejos podrá utilizar correctamente cada gota y notar cómo “estira” ese tanque durante la semana.

 

Hoy en día, el automóvil es una herramienta de trabajo para muchos y, como tal, mejorar su funcionamiento traerá grandes beneficios al bolsillo y al medio ambiente. Las técnicas de conducción ecológica o eficaz sirven para mejorar los hábitos de manejo con los que nos hemos acostumbrado a movernos. El desperdicio de combustible suele ser muy elevado, y con ello las emisiones contaminantes se multiplican. No importa qué tan nuevo o limpio sea su auto: si maneja con mañas o de forma agresiva, no podrá aprovechar todas las bondades del vehículo.

El RETO
Si aplica los sencillos consejos que aquí le proponemos, los beneficios serán mayúsculos. Hay una forma empírica y muy precisa de saber la diferencia entre “el bien y el mal”, y es tan sencilla como llenar el tanque de gasolina completo y poner el odómetro en ceros, por ejemplo, un domingo en la noche y usarlo toda la semana de forma “irracional”. Cuando haya que visitar la estación de gasolina, se llena otra vez hasta el tope y se dividen los kilómetros recorridos por los galones cargados. Ahí mismo empieza la siguiente medición de uso racional, intentando ser fiel a las rutas, las horas de recorrido y las condiciones de circulación de la prueba anterior.

Además de encontrar que el ahorro puede representar fácilmente un 30% de lo que actualmente gasta en combustible, manejar de manera racional, con el foco en el consumo y no en llegar pronto, hará que hasta el más pesado tránsito no se transforme en un dolor de cabeza. También circulará de manera más segura, con la atención puesta en mirar siempre lo que pasa adelante y sin necesidad de romper el récord de tiempo.

Si todos aplicáramos estos prácticos consejos, los beneficios cubrirían diferentes áreas: menos emisiones contaminantes, menos gasto para nuestro bolsillo, menos accidentes por exceso de velocidad, menos reparaciones o desgastes agresivos en el auto y un manejo más seguro. Todo radica en un sencillo cambio de mentalidad.

1. Elimine el peso extra
Es muy fácil acumular objetos inútiles dentro del auto, siempre con aquella idea de que “tal vez algún día haga falta” o simplemente por olvido. Hay que pensar que todo el peso inútil que transporta el auto es peso que el motor tiene que impulsar. Puede parecer poco, pero si lo multiplica por varios años y miles de kilómetros, se llevará una sorpresa. Esto no tiene nada que ver con el consejo de aprovechar el espacio del auto para varias personas, que sigue siendo una propuesta muy popular en tiempos de crisis pero no siempre fácil de poner en práctica.

2. La presión correcta
Es uno de los aspectos más olvidados por los conductores, pero también uno de los que puede corregirse más fácilmente, en la perspectiva del consumo y de la propia seguridad. Verificar la presión de las llantas una vez por mes es esencial y debería ser un hábito. Las llantas pierden presión naturalmente y es necesario reponer los valores correctos. Lo peor para el consumo es andar con la presión muy baja, pues la fricción aumenta y el motor tiene que gastar más gasolina para mover el auto. Elevar la presión hasta el valor máximo permitido siempre ahorrará algo.

3. El buen uso de la caja
Esto marca la diferencia entre contribuir a un bajo consumo o ser considerado amigo de las petroleras. ¿Y cómo saber cual es el cambio indicado? En términos generales, es el más alto posible para las condiciones de tráfico imperantes, sin hacer que el motor “tosa”. El objetivo es utilizar el motor en el régimen mas bajo posible y sin incurrir en excesos. Como guía, en los Diesel lo ideal es usar la caja de forma que estemos siempre entre 500 rpm abajo o arriba del régimen de torque máximo, margen que se dobla en los motores de gasolina.

4. Mantenimiento a tiempo
La manutención es otro aspecto en el cual buscar alguna economía de combustible. Por ejemplo, un automóvil debe estar siempre con las ruedas alineadas según las especificaciones recomendadas por el fabricante. En caso contrario, tal vez se genere un efecto de arrastre que tiende a crear una resistencia, que el motor debe vencer gastando más gasolina. Otro aspecto importante es mantener limpio el filtro de aire. Si este se encuentra sucio, el aire tiene mayor dificultad para entrar en el motor y por eso lo hace en menor cantidad de lo necesario. El motor continúa inyectando la misma cantidad de combustible que, debido a la falta de aire, no se quema por completo y termina por desperdiciarse.

5. Atención a la climatización

Conducir con los vidrios abiertos, sobre todo en carretera, es algo que puede traer problemas de seguridad y de aumento de consumo, porque causa una pérdida de la eficacia aerodinámica del auto. Los vidrios deben ir cerrados y el aire acondicionado prendido. Pero hay que evaluar si es realmente necesario tener la refrigeración encendida o si es suficiente con la ventilación. Cuanto más tiempo funcione el aire acondicionado, más energía va a consumir.

6. Frenar, el último recurso
¡Simple! Cada vez que necesitamos recuperar velocidad es necesario pedirle al motor potencia suplementaria, lo que eleva el consumo. Por esta razón, una lectura correcta de la carretera ayuda a mantener la velocidad lo más estable posible. En la práctica, el objetivo es conservar el máximo posible de velocidad en las curvas, planear la llegada a intersecciones para que no sea necesario frenar y utilizar las bajadas para ganar un “exceso” de velocidad que se disipará en la siguiente subida. Como puede ver, ahorrar combustible conlleva una conducción más atenta e, incluso, mejor, más evolucionada y más segura.

7. Evite los trayectos cortos
Siempre que sea posible, no use su auto para trayectos cortos. Si la distancia es muy corta, piense en caminar: su médico se lo agradecerá y su billetera también. En trayectos muy breves, el motor y el catalizador no tienen tiempo para llegar a la temperatura óptima de funcionamiento. Respecto al motor, eso significa que el aceite está más frío y tiene una viscosidad más alta, que aumenta la fricción de las piezas internas y el esfuerzo que el motor debe hacer. En el caso del catalizador es también una cuestión de temperatura, ya que frío no es tan eficaz al momento de “limpiar” los gases de escape y, en algunos modelos, el sistema de gestión del motor inyecta combustible suplementario para acelerar la fase de calentamiento, lo cual se traduce en un gasto de combustible mayor.

Otros factores para tener en cuenta:

  • Accesorios exteriores, como un portaequipajes cargado sobre el techo, puede incrementar la resistencia al aire y aumentar hasta 35% el consumo.

  • El uso del aire acondicionado puede elevar en un 25% el consumo. Se aconseja mantener una temperatura interior de 23 ºC.

  • En los autos equipados con computador, este puede convertirse en un aliado para el ahorro. Luchar por mejorar las cifras que arroja permanentemente es una poderosa motivación.

  • Conduzca siempre con una adecuada distancia de seguridad y un campo de visión que le permita ver 2 ó 3 autos delante del suyo.

  • Evite todos los frenazos, aceleraciones y cambios de marcha innecesarios. Las inercias del vehículo generalmente se desaprovechan.

  • Si va a detenerse por un tiempo prolongado, digamos unos 90 segundos, le recomendamos apagar el motor.

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