Como consecuencia de la crisis actual, General Motors no solo está tratando de deshacerse de más de una marca, como Hummer, Saab e incluso Saturn; al recorte de marcas se le suma un plan para eliminar modelos en específico.
Las referencias a dar de baja serán especialmente aquellas que por su bajo volumen de ventas no resulten útiles para el gigante en peligro de extinción.
Desde un principio han estado en la mira la Chevrolet Trailblazer y la Uplander, que se suman a la posible desaparición de los dos modelos de Hummer (H2, H3) y los tres de Saab (9-3, 9-5 y 9-7x). En Cadillac el costoso descapotable XLR no suma ni 2.000 unidades comercializadas en Estados Unidos, mientras el DTS es una berlina caduca.
Las pick-up Chevrolet Colorado y GMC Canyon serán historia. Pontiac reducira su portafolio drásticamente para convertirse en una marca de nicho con no más de tres productos a la venta, los primeros en morir serán el Pontiac Solstice y el G6, mientras el G8 y el compacto Vibe sobrevirirán.
General Motors tiene presentes tres lanzamientos importantes a nivel global: el Volt, el Cruze y el Camaro, y de los dos primeros puede que dependa el futuro de la compañía, uno por ser un proyecto de auto global y el otro por que es una potencial revolución económica y ecológica que cambiaría el concepto racional del automóvil.