En menos de 24 horas, el Campeonato del Mundo de Rallyes (World Rally Championship) se ha quedado sin escuderías japonesas. Al adiós de Suzuki Motor Corp se ha sumado el de su compatriota Subaru.
Fuji Heavy Industries, afectada por la crisis económica global, también renuncia a su participación en la próxima temporada, y deja el campeonato en un duelo de dos competidores, Citroën, propiedad de la francesa PSA, y la americana Ford Motor Co., que también atraviesa dificultades económicas.
‘Nuestros negocios han caído dramáticamente por el rápido deterioro de la economía mundial’, ha declarado triste Ikuo Mori, jefe de Fuji Heavy. ‘Para optimizar los recursos administrativos y fortalecer la marca Subaru de cara al futuro, Fuji Heavy ha decidido retirarse de la WRC antes de tiempo0’, ha añadido manteniendo la compostura.
Las turbulencias económicas presionan duramente a los fabricantes de automóviles en todo el mundo y les obligan, en una carrera contra la supervivencia, a encontrar maneras para reducir los gastos ante la demanda decreciente. Aunque los presupuestos que se manejan en WRC no tienen nada que ver con los presentados por los equipos de Fórmula 1 (rondan los 500 millones de dólares anuales), el abandono de Honda, el segundo fabricante japonés y uno de los más fuertes de la parrilla, en la máxima categoría ha sido el preludio de la decadencia. Un declive que, para David Richards, jefe del Subaru World Rally Team, no sólo afectará a la industria japonesa.
Si se cumplen las palabras de Richards, el panorama obligará también a Ford a replantearse su participación el próximo año. Un duro golpe para todos los fans y posiblemente para la imagen de marca, cuyo fabricante aseguró que le ayudó a expandir su mercado por todo el mundo.