Bien es sabido que la crisis económica (un tema algo recurrente por estos días) puso en peligro a más de una marca que lleva años de historia y prestigio a sus espaldas, caso de Volvo, pionera junto a otros fabricantes como Mercedes-Benz o Saab en el aspecto de la seguridad.
El grupo Ford tenía planes desde principios de año para desmantelar el Premier Automotive Group, y lo logró vendiendo Land Rover y Jaguar al conglomerado indio Tata. Aston Martin, por su parte, está bajo la mano de Prodrive desde 2007.
Volvo es la única marca remanente del extinto conjunto de marcas de lujo, y tras el anuncio oficial de Ford declarando las intenciones de deshacerse de la división de autos de la firma sueca surgen de nuevo potenciales interesados, esta vez, provenientes de oriente.
Los rumores siempre apuntaron al grupo SAIC o a Changan Automobile, que por cierto produce una versión alargada del S80 para el mercado doméstico; ahora se les une Geely, que según un medio inglés se ha puesto en contacto de nuevo con Ford (lo hizo a principios de año e incluso algunos representantes visitaron sus instalaciones), debido a que el precio de adquisición de la marca es mucho más bajo y más viable para el fabricante chino ahora que a principios de año, cuando por Volvo pedían 6mil millones de dólares.