Al parecer, el 2009 es un año de importantes aniversarios. Es el caso de uno de los todoterrenos más viejos en producción, que se ha forjado en sus 30 años de vigencia su fama gracias a sus capacidades fuera del asfalto y una imponente presencia que se ha mantenido prácticamente invariada.
El Clase G comenzó su vida como un austero vehículo multipropósito, y ahora se conserva como un costoso todoterreno de lujo, que de todas maneras jamás se alejó de su razón de existir: poder afrontar distintos tipos de terreno (a esto hace alusión el significado de la letra que lo identifica, Geländewagen).
Es fruto de una idea que surgió a principios de los años 70, cuando el dueño mayoritario, en ese entonces de Daimler necesitaba un vehículo para uso militar, y se lo encargó a Mercedes-Benz, que lo desarrolló conjuntamente con el fabricante austriaco Steyr-Puch, que lo produjo bajo su nombre durante un largo tiempo (actualmente se sigue produciendo en Austria en cantidades limitadas).
A través de su vida el Clase G llegó a portar incluso –bajo licencia- el logo de Peugeot, y sólo fue hasta 1979 cuando se ofreció al público particular, después de lograr varios contratos con las fuerzas militares de varios países, especialmente europeos. Sus actualizaciones han sido principalmente mecánicas pues estéticamente todavía conserva su robusta estampa, semejante a las intimidantes Toyota Land Cruiser que se vendían en sus primeros días.
Con 30 años de edad se sigue ofreciendo en 3 carrocerías y dos distancias entre ejes diferentes. En su versión corta se puede elegir opcionalmente un techo de lona, mientras que la versión larga sólo está disponible con carrocería cerrada. Llegó a existir una variante van y el famoso ‘papamóvil’, que todavía hace sus apariciones transportando a Benedicto XVI.
Su hipotético reemplazo llegaría en 2006, pero resultó ser el Clase GL, un SUV de tamaño completo con una orientación muy distinta, y es por eso que los dos conviven en la actualidad.