La SUV intermedia de la firma nipona se renueva con el mismo planteamiento de la versión anterior: construir una resistente camioneta familiar de manufactura elevada, amplio equipamiento y capacidades todoterreno.
La segunda generación de la Nativa, conocida en otras latitudes con la denominación Montero Sport, se presentó de manera oficial en el Salón de Moscú en julio del año pasado, y sólo cuatro meses después se introdujo en el mercado colombiano en el marco del Salón del Automóvil de Bogotá. Proveniente de Japón, conserva la fórmula que hizo de su predecesora un producto muy querido entre el público colombiano: un equilibrio entre la austeridad de una pick-up (se basa en la Sportero) y las amenidades que entrega una Montero o una Endeavor. Esta evolución agrega un alargamiento de carrocería de casi ocho centímetros que le permite albergar una tercera fila de asientos; además, su propulsor ahora es más poderoso.
Inconvenientes resueltos
Sus capacidades fuera de carretera la hacen un vehículo ideal de quienes necesitan un campero aventurero, fuerte y rudo, sin tener que optar por algún producto incómodo o ‘brincón’. Si bien es un todoterreno de configuración tradicional, con tracción integral Part-Time con reductora (bajo), bloqueo de diferencial central y un chasis de escalera, es muy maniobrable y relativamente estable en asfalto.
Su propulsor comienza a empujar con fuerza a partir de las 2.300 revoluciones, cuando entra en acción el turbo (con Intercooler). Debajo de ese rango el empuje no es nulo, pero en algunas pendientes obliga a reducir un cambio. Por el contrario, las recuperaciones en plano son rápidas incluso en quinta velocidad gracias a la sobrealimentación, y permite alcanzar velocidades crucero de 120 a 150 km/h de forma rápida, cómoda y segura. La dirección muestra una dureza que no la hace incómoda a bajas velocidades, y al circular rápido no resulta ‘blandengue’.
En maniobras de parqueo podría parecer un tanto pesada para los más exigentes.
Usualmente los motores Diesel tienen un sonido fuerte muy particular, pero nos sorprendimos al poder conversar normalmente con el auto prendido. Sólo se hace evidente su configuración por las vibraciones que transmite la palanca de cambios en ralentí, pues la cabina tiene una insonorización correcta. Adicionalmente, el propulsor cuenta con un sistema que apacigua varios decibeles.
Campera por Excelencia
Las mejores cualidades se hacen patentes a la hora de adentrarse en la montaña, pues es capaz de atravesar por irregularidades un tanto complicadas debido a que cuenta con buenos ángulos de ataque, ventral y de salida (36, 23 y 25 grados, respectivamente), así como con voladizos cortos. Además, su sistema de tracción envía torque a las ruedas con mayor adherencia, sólo hay que poner en neutro la palanca de cambios y accionar la palanca pequeña a 4H (tracción total) o 4L (tracción total con bajo) según se presente la situación.
La camioneta pasa sobrada por cualquier obstáculo que se le atraviese si se lleva en 4L, principalmente por el abundante par y por la sobresaliente comunicación entre la máquina y el conductor. Si el terreno más frecuente de la Nativa son lodazales, carreteras sinuosas y terrenos complicados donde relucen sus dotes off-roader, sería conveniente cambiar las Bridgestone Dueler de carretera que equipa de serie por unas de gajos grandes para que no tenga problemas de agarre en fangos difíciles.
Uso versatil
En ciudad, sus generosas dimensiones no la hacen muy ágil en el tráfico, pero la presentación interior y el temple mecánico agradan a cualquier conductor y a sus seis pasajeros. El techo eléctrico otorga la cuota extra de luminosidad interior. Para maniobras de parqueo la visibilidad hacia atrás queda muy comprometida, por lo cual Motorysa ha dotado a la Nativa con sensores de parqueo auditivos de fábrica.
La SUV parece ser precisa para las carreteras colombianas. Planea muy bien, permite hacer sobrepasos rápidamente, su consumo es razonable (30 kilómetros por galón arrojó nuestro resultado en uso mixto, sin ser condescendientes con las rpm), se siente aplomada y precisa en curvas, y entra a cualquier terreno escabroso como si fuera un premio.
Ambiente familiar
Adentro se respira cierto aire familiar con una disposición de mandos casi idéntica a la de la Sportero, e incluso comparten varias piezas como la pantalla del computador a bordo, el cuadro de instrumentos o las sillas (de mullido firme y cómodo, tapizadas con cuero de excelente calidad), pero con un aire más sobrio en el que conviven varios detalles bien pensados con otros que extrañan para un modelo de su precio.
Por un lado resulta muy conveniente el plástico duro que recubre gran parte del millaré, fácil de limpiar y que transmite calidad a pesar de su austeridad. Esta sensación se repite en los paneles de las puertas, con logradas imitaciones de metal y madera o en la sensación general de sus ajustes, pero por otro lado, a los mandos del aire acondicionado (manual) y la radio les falta un poco de atención, teniendo en cuenta que este es un producto que sobrepasa los 120 millones de pesos. Los mandos de los elevavidrios no están iluminados (sólo el del conductor), tampoco los parasoles, y al recordar su afinidad con la naturaleza, detalles como la guantera, que al abrirla cae de un golpe sin un soporte que amortigüe su movimiento, terminan en simples pormenores.
No hay reproches en cuanto su espacio interior: las dos primeras bancas son perfectamente aprovechables, y la tercera es mejor para desplazamientos cortos, pues las piernas quedan muy recogidas por el reducido tamaño de los cojines. Si bien no tiene las soluciones de un crossover o un monovolúmen, la gestión de sus sillas no resulta muy complicada, aunque desearíamos en ese aspecto práctico una ventana practicable en la compuerta trasera para acceder al baúl.
En resumen, la segunda generación de la Nativa resulta ser el tipo de SUV más conveniente para un buen segmento del mercado que todavía no está convencido por las camionetas livianas en auge, pero que tampoco necesita un voluminoso artefacto cargado de lujos. El portafolio de Mitsubishi ahora tiene un producto para cada cliente en su gama de utilitarios deportivos, y esta nueva Nativa se muestra como la más equilibrada.