En el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial se vivió una gran época para las flechas plateadas de Mercedes-Benz y Audi, vehículos de competición de avanzada que lideraron en los primeros pasos de la Fórmula 1.
Fue en el circuito de Avus, ubicado en Berlín, cuando empezó esta racha de grandes logros, que continuó desde 1934 hasta 1939, con velocidades que resultaban increíbles para la época, registrando hasta 380 km/h y promedios de velocidad por vuelta entorno a los 245.
Ferdinand Porsche fue el encargado del desarrollo de los emblemáticos vehículos que llevaban en el frontal la insignia de los cuatro aros, que simbolizaba la unión entre las marcas Audi, DKW, Horch y Wanderer, que por regulación, a partir de 1934, no excedían los 750 kilos de peso, pero que sin embargo podían tener el motor que desearan sin limitaciones.
Tres evoluciones hubo de los monoplaza de Auto Union hasta 1937, diferenciados principalmente por su potencia, que partía desde los 295 caballos en el Type A hasta los 520 del Type C, en los tres casos, la configuración era un propulsor V16 ubicado tras el asiento del conductor, anticipando de cierta forma como serían hasta hoy en día los vehículos de competición de la máxima categoría, la Fórmula 1, que en ese entonces sólo tomaba el nombre de ‘Gran Premio’.
Auto Union llegó a competir en 60 carreras, de las cuales 30 eran del Gran Premio, 24 fueron victorias, 23 fueron segundos lugares, y de tercero llegaron 17 veces.