
Foto: Jaime Barajas
Un sedán de atractivo diseño y completísimo equipamiento marca un nuevo punto de partida para esta firma, el comienzo de una época que tal vez le devuelva a Jaguar esa magia tan característica de sus diseños, plenos de tecnología de punta y ambición deportiva.
En marzo de 2008 Jaguar empezó a entregar las primeras unidades del XF a sus clientes en Europa.
El modelo causó mucha expectativa porque hacía tiempo que la marca no presentaba una propuesta nueva que tuviera la tarea del ser el fuerte de la gama, pues si bien un par de años atrás se dio a conocer la segunda generación del coupé XK, este siempre estuvo destinado a un nicho aún más pequeño.
Además, el XF tenía la tarea de sustituir al S-Type, un muy buen auto, pero que tras una década en el mercado ya no contaba con los atributos necesarios para seguir vigente.
El objetivo era complicado, pero Ian Collum logró darle al XF esa imagen moderna, refinada y deportiva a la vez, gracias a la experiencia que adquirió al diseñar carros como el mismo XK o el Vanquish y otros ejemplares de Aston Martin.
Un año después de estos sucesos, el XF llegó a nuestro país con el fin de ubicarse como opción alterna frente a los ejemplares alemanes A6 de Audi, Serie 5 de BMW y Clase E de Mercedes-Benz.
Muchos se preguntarán si el XF es de la talla de los modelos citados; la respuesta es sí, y cuenta con muchas peculiaridades en cuestión de estilo que acabarán por conquistar a los clientes más exigentes.
Más allá de su exterior con rasgos de coupé, hoy tan de moda, cuenta con un interior inundado de detalles de buen gusto.
Para empezar están los materiales, que son de primerísima calidad. Las puertas y la consola central cuentan con insertos de madera (que puede ser de raíz de nogal, roble o ébano) y aluminio, lo que le da un ambiente cálido pero a la vez high-tech.
El cuero de la tapicería desde luego es muy suave y todos los mandos, incluidos los reglajes del asiento, son eléctricos. Detalles exquisitos Al hallar postura lo siguiente que llama la atención es el sistema Smart Key, que reconoce la llave inteligente y prepara el carro para dar sus primeros pasos.
Un botón Start-Stop ubicado en la consola central se ilumina de rojo intermitentemente, simulando el ritmo de los latidos de un corazón. Cuando el auto está apagado, el tablero se ve liso, carente de las rejillas del aire acondicionado, pero cuando se le da corriente, estas giran y se abren automáticamente.
Ocurre igual con el selector circular de las velocidades, que se eleva para que el conductor pueda seleccionar las marchas. Este tipo de características nos dejan entrever el nivel de sofisticación al que Jaguar quiere llegar, y son los gadgets más curiosos que el escenario local haya visto.
Sin embargo, hay algo más: un insólito sistema de bolsas de aire que eleva los extremos traseros del capó en el momento de atropellar a una persona, lo cual evita que el peatón choque contra el resto del auto y se lastime más. Por ser la versión de entrada, este ejemplar cuenta con un sistema de audio Alpine, eso sí, con Bluetooth y conexión para iPod.
Las versiones más caras con motores V8 cuentan con exclusivos sistemas de Bowers & Wilkins. En la parte superior del tablero hay una pantalla que muestra las configuraciones del radio, el climatizador —que cuenta con filtros de partículas y olores—, el teléfono y el computador de viaje. El LCD también sirve para proyectar lo que hay detrás del vehículo cuando se acciona la reversa.
Finalmente, el XF utiliza un sistema llamado Jaguar Sense que abre la guantera y enciende las luces del techo, sin tener que presionar un botón; basta acercar el dedo o rozar ligeramente los sensores. Manejo confortable El motor con que llega a Colombia el XF es un V6 3,0 de 238 caballos de fuerza, un propulsor que se caracteriza más por su consumo bien logrado que por su potencia. En algunas reacciones, sobre todo en adelantamientos, da la sensación de que le falta algo de viveza, pero a cambio ofrece mucho confort de marcha.
Son dos los factores responsables de esto: el peso del auto, que prácticamente llega a los 1.700 kg, sus medidas y las relaciones de las seis velocidades, que se muestran muy largas. Con 4.961 centímetros de largo, 1.877 de ancho, y 2.909 de distancia entre ejes es el más grande del segmento en dimensiones.
Por esa razón quizá no sea el más rápido, pero eso sí, gracias a la transmisión, logra promedios menos castigados (de hasta 50,5 km/galón) y manejos mucho más placenteros, a los cuales se suman una dirección y unas suspensiones bastante más suaves que las de los autos teutones. Va de 0 a 100 km/h en el orden de los ocho segundos y sus velocidades crucero óptimas para lograr dicho consumo son de entre 140 y 160 km/h; sin embargo, es un motor muy elástico que ofrece una velocidad máxima oficial de 237 km/h.
Cabe destacar el comportamiento neutro y noble del chasis en todo momento; es un auto que obedece inmediatamente las órdenes de la caja, el acelerador y el freno, sin provocar sorpresas, aun cuando la tracción está dirigida al eje posterior.
Su importador, Grupo Premier Motores Británicos, ofrece esta versión previo desembolso de 234,2 millones de pesos, una cifra elevada, pero que entrega a cambio un sedán verdaderamente exclusivo, ya que en Colombia no abundan los autos de Coventry, y menos con un estilo tan distinto del que estamos acostumbrados a ver en vehículos de este nivel.
Juan Sebastián Peñuela