Millonario encontró el Mercedes-Benz de Adolf Hitler
Bajo el encargo de un magnate, Michael Fröhlich, un hombre que se dedica a la comercialización de antigüedades, recibió posiblemente el encargo más ambicioso de su vida: encontrar el Mercedes-Benz de Adolf Hitler. Las únicas instrucciones que recibió del comprador fueron: búsquelo y cómprelo al precio que sea.
El automóvil oficial que utilizó el führer hasta la caída del III Reich, era un Mercedes-Benz 770 K de edición limitada, del que sólo se fabricaron 205 ejemplares. Pesaba cinco toneladas, debido al volumen blindaje, y fue encargado para Hitler en 1935. Seguir la pista al histórico vehículo de la década de los 30 no fue fácil, pero poco a poco se fueron recopilando datos para dar con su paradero.
Primero estuvo en Austria y, después, fue expuesto en el Hotel Imperial Palace de Las Vegas (Nevada, EEUU), donde fue adquirido por un magnate alemán dueño de una fábrica de cerveza: el vehículo del líder nazi volvía a su Alemania natal. Tras la muerte de último propietario, su viuda lo vendió a un particular de identidad desconocida. Allí terminó la búsqueda del anticuario germano.
En el garaje no sólo encontró esta joya histórica, sino también otros cinco modelos de similares características. Entre ellos, estaba también el del ministro de Exteriores del III Reich, Joachim von Ribbentrop, el primer ‘pez gordo’ del partido nazi que fue ejecutado tras los juicios de Nuremberg en 1946.
Aunque la búsqueda estaba finalizada, quedaba la autentificación. Fröhlich cotejó los datos con documentos históricos y comprobó que se estaba ante la pieza auténtica. Incluso la placa del auto coincidía: 1A-148461. Además, el propio fabricante Mercedes-Benz aporta una carta en la que se asegura la autenticidad de la pieza.
Parece que la nacionalidad e identidad del multimillonario que realizó el encargo se mantiene en el anonimato, lo que se contradice con anteriores declaraciones de Fröhlich al diario alemán ‘Kölner Express’, en las que exponía que se trataba de un ruso.
Sea como fuere, la transacción no ha tenido lugar y el automóvil permanece oculto y a buen recaudo. Tampoco se ha desvelado el costo que supondrá la operación, que se estima en millones de euros.