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AUTOMÓVIL puso a prueba la sexta generación del VW Golf GTI

 


Aunque en esencia tiene poco que ver con el modelo original, el GTI sigue siendo uno de los deportivos compactos más emocionantes y bien concebidos de los últimos tiempos. Un hito cuyo brillante pasado le ha permitido convertirse en el éxito comercial que es hoy en día.

 

Prueba Volkswagen Golf GTI


Prueba superada

Cuando Volkswagen decidió sacar al mercado un compacto de apenas 800 kilogramos, 110 HP y un bastidor muy bien afinado, ni ellos mismos pudieron imaginar que estaban escribiendo un gran capítulo en la historia del automóvil. El Golf GTI no sólo impulsó la creación de una nueva categoría, sino que además creó sobre sí mismo un hito que representó un abrumador éxito comercial que perdura hasta hoy.

Gracias a ello, el GTI sigue entre nosotros, y aunque en su paso por las diferentes generaciones ha crecido en tamaño, potencia y tecnología, sigue siendo uno de los compactos deportivos más deseados y efectivos del mercado. He aquí la sexta entrega, que tiene la dura tarea de superar al de quinta generación, que hasta ayer era el mejor y más efectivo de la saga.

No sé qué piense la mayoría, pero a nosotros nos parece que el GTI VI es muy parecido al V. Y es que si bien el nuevo tiene una nueva cara, nuevos interiores y seguramente se han gastado millones de euros en su desarrollo, en el fondo creemos que es igual al de antes.

Sin duda, lo más atractivo del VI es el frontal, muy agresivo y hasta vanguardista; no así la parte trasera que luce falta de carácter, con todo y que ahora tiene salida de escape doble. Lo que sí han conseguido en VW es inyectarle una nueva carga genética, que lo hace claramente diferente al resto de la familia Golf. También habrá quien diga que le falta más ‘punch’, aunque en plena era tuning, le suma valor el hecho que no llame demasiado la atención; cuestión de gustos.

Cada vez más refinado

El interior es quizá lo que más cambia con respecto a su antecesor, en cuanto te subes sabes que estás a bordo de un GTI. Desde las vestiduras a cuadros –iguales a las del modelo original de 1976- hasta las formas de volante, pomo de la palanca y pedales. El tablero es igual al resto de la gama Golf, lo que no es malo ya que si bien es sobrio, es agradable para la mayoría. Su diseño es muy actual, mientras que la ergonomía y los materiales empleados son más que competentes; muchos de ellos suaves.

Al igual que antaño, tiene detalles en piel con costuras rojas, como en volante y pomo. En su contra, tiene un pequeño defecto que comparte con otros modelos del Grupo VAG: la voluminosa columna de dirección, en la que es relativamente sencillo golpearse la rodilla derecha al entrar al auto.

Desde luego no falta nada en equipamiento de serie, ya que encontramos climatizador, techo corredizo, computadora de viaje, audio con entradas auxiliar y USB, sensores de lluvia y luz, faros de xenón, rines de 17’, seis bolsas de aire, ABS y control de estabilidad, entre otros.

Por su parte, lo asientos delanteros ofrecen una buena combinación entre comodidad y sujeción, aunque en la parte alta se agradecería un poco más de anchura para la espalda. En la parte posterior el espacio es el mismo de siempre, con un túnel de transmisión voluminoso pensado para las versiones que monten tracción integral, y que no llevarán apellido GTI.

Corregido y aumentado

Girando la llave de encendido, el 2.0T nos recibe con un atractivo ronroneo. No es escandaloso, pero anticipa claramente lo que nos vamos a encontrar tan pronto comencemos a rodar. Este GTI resulta más agradable de manejar que antes, y no hablamos sólo de las prestaciones o la forma de enlazar curvas.

El motor es básicamente el mismo de la generación anterior, pero con ciertos retoques que le permiten entregar –teóricamente- 10 caballos más que antes, para llegar a 210. Estrena pistones y anillos, bomba de aceite controlada por la computadora, y la presión de inyección es distinta, por citar los cambios más destacables. Con esto, el par o torque es más saludable en la parte baja, pudiendo salir a buen ritmo en 6ª una vez que hayamos superado los 75 km/h, igualando en respuesta a los mejores TDI.

En cuanto al consumo también hay buenas cifras, ya que durante una conducción normal con ciertos acelerones para incorporarnos a vías rápidas, la computadora marcó una media de casi 45 kilómetros por galón, tomando en cuenta además que nuestra unidad de pruebas entregó en dinamómetro muy saludables 232 HP. Subiendo el ritmo a unos 140-150 km/h, el consumo no baja de 38 kpg, lo que habla muy bien de la puesta a punto del más reciente TSI.

Las prestaciones mejoran ligeramente, con apenas una décima en el 0 a 100 km/h y medio segundo para cruzar los 1,000 metros. Las recuperaciones y los rebases son prácticamente idénticos, con datos muy buenos donde es apenas superado por rivales con motor más grande y con más par, como el Focus ST y su 2.5 litros de 225 caballos. Con todo, está a muy buen nivel y se sigue sintiendo como el mejor –o uno de los mejores- entre sus competidores más directos.

Más efectivo

El nuevo GTI sigue siendo un coche muy rápido, y en carretera de montaña o autopista será muy complicado sacar provecho al 100% de las posibilidad dinámicas del conjunto motor/bastidor. Además, continúa ofreciendo un excelente compromiso entre comodidad y efectividad. Entre lo satisfactorio que resulta el motor y el confort, se puede pensar en el GTI VI como coche de todos los días sin tener que ‘sufrir’ por la deportividad.

Una de las principales novedades del bastidor es la incorporación de un ESP mejorado, que incorpora una nueva función (XDS) que electrónicamente hace las veces de un diferencial autoblocante, frenando la rueda que pierde adherencia en una curva. Sólo se aprecia a velocidades bajas.

Por su parte, la caja de velocidades es rápida y precisa, con recorridos cortos y bien escalonados que nos hacen extrañar poco una DSG y que permiten obtener lo mejor del motor. Y es que si bien la afamada caja robotizada nos ha dejado un muy agradable sabor de boca, la manual también nos pareció sensacional. Los frenos son quizá de los pocos puntos mejorables, ya que aunque logran distancias correctas, la resistencia a la fatiga no está a la altura del conjunto y el pedal se nota algo esponjoso.

Sigue siendo un GTI, de eso no hay duda. Además, lo hace todo mejor y es más atractivo, divertido y seguro que nunca. Ya está a la venta en Europa, y si todo sale de acuerdo al plan maestro de VW de México, lo veremos rodando en nuestro país durante el primer bimestre de 2010. Nos frotamos las manos.

Daniel Cuadrado y Víctor Ortiz (desde Madrid, España)

 

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