Lexus escogerá quienes serán los futuros poseedores del LF-A
Lexus al parecer está sobreestimando el valor que
puede llegar a tener su nuevo deportivo exótico.
Si no era suficiente un precio notoriamente más
alto que el de equivalentes hechos por firmas con
décadas más de experiencia y prestigio, ahora la
propia marca determinará quienes lo podrán
adquirir.
Nadie le quita el mérito a Lexus por desarrollar su
primer superdeportivo, algo que hizo durante
varios años y que requirió un esfuerzo tal que ni
siquiera obtendrán ganancia alguna por cada
unidad vendida, pero tampoco se puede evitar
tener en cuenta que nunca antes habían
incursionado en este selecto nicho del mercado.
La fama que la marca se ha construido en décadas
recientes no ha sido precisamente por creaciones
únicas, exclusivas, carismáticas o especiales, sino
que más bien está rodeada por un cliché de
vehículo confiable, cómodo, y pensado para
personas que tal vez no ven a un auto de una
manera entusiasta. Si con el LF-A esperan
cambiar esa imagen, es algo que evidentemente
no lograrán de un día para otro.
Un precio más alto que el de un Ferrari
comparable (es mejor no citar ejemplos en
Lamborghini o Aston Martin) es algo que se podría
catalogar como políticamente incorrecto, pues
estamos hablando de que se está cobrando más
que la competencia por el primer intento de un
producto en un territorio que desconoce; una
cadena escasa de concesionarios en sitios
estratégicos en teoría agrega exclusividad, pero la
lógica dicta que esa exclusividad funciona cuando
es algo que todos desean y ha generado una
amplia expectativa.
Serán 500 los LF-A que se produzcan, y Lexus
escogerá su futuro dueño, que tendrá que aplicar
en los concesionarios autorizados, basándose en
aspectos como los otros vehículos que poseen, en
donde viven o que tan seguido conducen, algo
que ni siquiera hace Bugatti con el Veyron y se lo
puede permitir Ferrari con modelos especiales
como el Enzo o el FXX.
Esto nos dice que no se está pensando al LF-A
precisamente con algo de humildad, y ni toda la
tecnología que tiene invertida este vehículo puede
con el prestigio que no se han ganado en un
segmento en donde la simple razón no domina,
pero si esa pasión que a Lexus le falta en su fama,
su historia e incluso en las propias líneas del
auto, inherentemente japonesas.
No es algo objetivo, sino un aspecto puramente
psicológico, pero, ¿Quién es objetivo al gastarse
más de 300.000 dólares en el auto de sus
sueños?.