A
fondo con el Panamera
Contacto Porsche Panamera
en Alemania
Llevábamos meses esperando probar el nuevo
Porsche Panamera en México y fuimos el primer
medio en toda Latinoamérica que realiza un test
de este modelo. Después de probarlo el primer
día, vi siete llamadas perdidas del amigo clavado
de siempre, que dejó un mensaje de texto: ‘kmo
va???’. Para explicárselo en pocas palabras, le
contesté: ‘en una noche loca, un Porsche 911
acaba en la cama con un BMW Serie 7. En nueve
meses nace un Panamera’.
¿Un verdadero Porsche?
Esa es la pregunta que se nos vino a la mente
cuando vimos las primeras imágenes del
Panamera, y lo primero que quería contestarme al
probarlo. ¿La respuesta?: sí… pero no.
Este modelo tiene muchos de los elementos
genéticos de Porsche, como su fantástica calidad
de fabricación, avanzada tecnología, elevadas
prestaciones y deportivo manejo. Corre y frena
como un Porsche, e incluso en zonas rápidas es
terriblemente efectivo. Pero cuando hablamos de
la marca de Stuttgart es inevitable pensar en el
911, y el Panamera no es simplemente un 911
más largo; es un auto con un carácter
completamente diferente.
La primera constante que marca esa diferencia es
la relación hombre-máquina, mucho menos
directa. El Panamera aísla más al conductor de
todo lo que sucede con el auto y su entorno.
Es muy silencioso, las suspensiones (en modo
Confort y Sport 1) lo filtran todo, el motor se
siente poco, el cambio es suave y la dirección
transmite menos información a las manos. Esto lo
hace mucho más cómodo y fino, tanto como los
mejores sedanes.
La gran diferencia del Panamera con esos sedanes
es su desempeño y manejo. Empezando por la
aceleración, con 4,5 segundos en el 0-100 km/h,
es uno de los autos más rápidos que hemos
probado a esta altitud.
El V8 turbo de 500 HP y 71,3 kg-m de torque
empuja de un modo fino, pero demoledor y
constante desde 0 hasta 280 km/h, cuando ya le
empieza a costar llegar a los 303 km/h de
velocidad máxima. En modo Sport Plus, la carrera
del acelerador es más directa y la caja de
velocidades, más rápida. La PDK es la caja ideal
para este auto: suave cuando se requiere en el
tránsito urbano, e increíblemente rápida cuando
queremos disfrutar de la conducción.
Eso sí, seguimos criticando que la palanca
secuencial ‘va al revés’ y que los botones del
volante son realmente incómodos para subir
velocidades. Porsche se ha dado cuenta de este
‘error’ de diseño y el nuevo 911 Turbo ya monta
unas grandes paletas de cambio por detrás del
volante.
Su forma de frenar también es espectacular, con
cifras sobresalientes que se convierten en
increíbles en un auto de su peso. Pero más que
con los datos nos quedamos con el tacto del
pedal y la inagotable resistencia del equipo PCCB
de discos carbonocerámicos que montaba nuestra
unidad (opcional y en paquete con los rines de 20
pulgadas RS Spyder). Todos los autos deberían
frenar así.
En cuanto a su manejo, la suspensión de aire
adaptable y el aislamiento general provocan una
marcha sedosa. Pero en el modo Sport 2 del
PDCC, el auto se hace más rígido y directo. El
Panamera es un devorador de carreteras rápidas y
su gran distancia entre ejes, entre muchas otras
cosas, lo hace sentir más aplomado que cualquier
911 a más de 250 km/h.
Es la combinación perfecta chasís-motor para
pasarte la vida surcando autobhans alemanas con
buena música y el acelerador a fondo.
Lo que no nos imaginábamos era que, en
carreteras de curvas medias y lentas, también es
un auto con el que disfrutar. Como el Audi RS6, el
Panamera disimula su peso y se siente ágil e
incisivo a la hora de atacar las curvas.
Las elaboradas dirección (sólo 2,5 vueltas de
volante) y suspensión delantera consiguen que el
auto gire con mucha eficacia y precisión, a pesar
de tener más del 80% del motor por delante del
eje delantero.
En el paso por curva se sienten poco las
transferencias de peso entre ejes, con el depósito
lleno (100 litros) el reparto de pesos es bastante
equilibrado. Y a la hora de acelerar, el sistema de
tracción total reparte la potencia con la máxima
eficacia y sin afectar en lo más mínimo a la línea
elegida.
¿Es un sedán de lujo?
Esa es la segunda gran pregunta a contestar y
aquí no hay duda: sí. Empezando por sus
dimensiones, mide casi cinco metros de largo y
dos de ancho, siendo un poco más corto y bajo
que un Mercedes Clase S 63 AMG. Su figura ha
sido muy discutida, sólo les diremos que en vivo
gana mucho.
En cuanto al espacio interior, ofrece cuatro plazas
muy cómodas. Sólo los conductores más
voluminosos notarán algo estrechos los asientos.
El espacio para las piernas y altura (excelente, con
un rebaje en el techo) en esas plazas, son
holgados. A diferencia de otros sedanes, los
pasajeros traseros tienen vidrios más pequeños,
lo que da sensación de protección, pero menos
visibilidad. Y hablando de esto último, no nos
gustó la poca visibilidad trasera y menos aún, que
la cámara de reversa sea opcional.
La cajuela, baja y profunda, tiene 430 litros de
capacidad, 120 menos que el Mercedes antes
comparado. Se pueden abatir los asientos
traseros.
El habitáculo está impecablemente diseñado y
rematado. De hecho, sólo se ve plástico en el
volante (este auto merece otro), pues todo lo
demás está forrado en piel, Alcantara, madera o
aluminio. Todos los mandos son muy
ergonómicos, empleando Porsche la solución de
un botón para cada cosa, en lugar de las ruedas
tipo joystick.
En cuanto al equipamiento, hay mucho de serie…
y más opcional. Nuestra unidad llevaba 29 mil
dólares en extras y le quedaban muchos
refinamientos por instalar, como el control de
velocidad activo, la madera de yate o el equipo de
sonido Burmester. Eso sí, un Audi, BMW o
Mercedes ‘equivalente’ tiene opciones aún más
sofisticadas, como la visión nocturna, la conexión
a internet o los asientos con masaje.
Cuando sea mayor…
… tendría un Panamera antes que otro sedán
grande. Es cierto: no transmite la emocionante
experiencia de manejo de un 911, pero disfrutará
de su conducción infinitamente más que con
cualquier otro gran sedán de lujo. Y es que, tras
probarlo, nos resulta evidente que Porsche no
quiso hacer un 911 largo, porque quien se lo
compre, o ya tiene un 911 en su garage, o no
quiere uno. Lo que quiso hacer fue un 928 largo,
que cuidara a sus ocupantes… y en especial, al
conductor.
Fernando Carrión (Desde Ciudad de México,
México)