75 años de
Jaguar
Sir William Lyons empezó su pequeño negocio de
‘sidecars’ (aquellos vehículos que se instalan a
un lado de las motocicletas para llevar un
pasajero adicional) hacia la década de los años
veinte, para empezar los treinta avanzando hacia
la construcción de automóviles.
Sus productos tomaban, por la abreviación de su
marca (Swallow Sidecars) el nombre de SS, pero a
mediados de la década de los treinta, días en que
el lanzamiento de su más reciente novedad estaba
lista para salir al mercado, consultó a una
agencia para que le sugiriera un nombre más
atractivo. El escogido fue ‘Jaguar’.
¿Por qué Jaguar? Lyons afirmaba que
‘representaba
la gracia y elegancia de un felino y el poder y
agilidad que distinguían a sus autos’, objetos de
los cuales pensaba que ‘eran lo más cercano a
algo
vivo que el hombre podía construir’.
Son de sobra conocidos íconos del mundo de los
autos deportivos como el XK120 aparecido a
finales
de los cuarenta, así como los premiados autos de
carrera como los C-Type, D-Type así como el E-
Type.
Otras leyendas como el XJ220 pusieron a soñar a
los más jóvenes de entonces pese a su agridulce
aparición, causada por la decepción de muchos
debido a que el supuesto deportivo exótico de
motor V12 del cual se causó tanta expectativa
terminó convirtiéndose en un V6
sobrealimentado.
En años recientes parte de la gracia de la marca
se estaba perdiendo en medio del ahorro de
costos
y un diseño que pese a conservar esa elegancia y
clasicismo inglés estaba dejando atrás la
identidad de un Jaguar, razón por la cual se
decidió hace poco menos de un lustro reaccionar
y
reestructurar la gama.
Se empezó por el que sería el sustituto del S-
Type, que entonces competía en el segmento E
del
mercado, así aparecería el XF, que sería un
complemento a la segunda generación del Gran
Turismo XK. La eliminación el X-Type, aquella
variante del Ford Mondeo que se llegó a
comercializar incluso con carrocería familiar (una
herejía a ojos de los más puristas), fue otra de
las decisiones clave.
Para este 2010 se introducirá de lleno la nueva
generación del XJ, un cambio radical comparado a
aquel sedán de representación que durante
décadas
y décadas mantuvo esas conservadoras pero
cautivadoras líneas desbordantes de clase.
Manuel Fernández