Dos nuevos
convertibles de Renault
Al igual que su predecesor, que apareció a
principios de la década pasada (en el año 2003),
el Mégane CC emplea un techo rígido que lleva
incorporado un cristal que le da al habitáculo más
luminosidad incluso cuando se circula capotado,
una característica que emplean también
competidores como el Volkswagen Eos.
Los rasgos compartidos con las versiones
hatchback, cupé y Sports Tourer (familiar) son
principalmente aquellas líneas del frontal y la
mayoría del diseño del habitáculo, que varía en
aquellas zonas en donde el convertible por obvias
razones no es idéntico a otras variantes de
carrocería, como las puertas y el techo, en esta
ocasión la zaga tiene un aspecto más diferenciado
con unos faros que no se asimilan a los de otros
Mégane.
A nivel mecánico destaca que estrena la nueva
transmisión de doble embrague –con siete
cambios
hacia adelante- de Renault, que se denomina EDC
y
estará, por ahora, unida solamente al motor
diésel
de 1,6 litros, mientras que el propulsor de
gasolina de dos litros está asociado a una de tipo
CVT heredada de Nissan. El propulsor TCe
turboalimentado de 1,6 litros también estará
disponible junto a su conocida versión
atmosférica.
La rigidez torsional del chasis con respecto al
Mégane CC precedente aumentó en un 80% según
Renault, en el momento desconocemos las
diferencias de peso comparado a otros Mégane III
con techo cerrado o con el Mégane II CC.
El techo de dos piezas hace que el tercer volumen
no logre una proporción tan lograda de la
carrocería como en otros autos del mismo
segmento
en donde esta pieza se repliega en más partes. Se
demora 21 segundos en guardarse o en
desplegarse.
Renault asegura que cuatro pasajeros podrán
viajar
sin mayores molestias del viento hasta una
velocidad de 90 km/h al circular con el techo
abajo.
Su presentación al público se llevará a cabo en el
Salón de Ginebra, que abrirá sus puertas en
marzo
próximo.
Manuel Fernández