Viajero que recorre el mundo con Gas Natural estuvo en Bogotá
En octubre de 2009 Rainer Zietlow empezó un
interesante recorrido con una furgoneta
Volkswagen Caddy, que desde Portugal lo llevaría
hasta Asia y desde ahí embarcaría al sur de
nuestro continente. Estuvo en Bogotá y esto fue lo
que nos contó.
Nueve tanques de gas natural, repartidos entre el
compartimiento de carga y las entrañas de esta
Volkswagen Caddy le permiten una autonomía de
2.000 kilómetros más una pequeña reserva de
diez litros de gasolina en caso de transitar por
una zona en donde haya escasez de este
combustible.
Con la idea de hacer un recorrido alrededor del
mundo partió el alemán Rainer Zietlow en una
humilde Volkswagen Caddy, un vehículo
comercial ligero que apenas supera los 100
caballos y que pese a su austera apariencia lleva
en su interior una adaptación mecánica que la
hace prácticamente única comparada a sus
equivalentes.
Se cubrieron durísimos tramos y extraños paisajes
en su recorrido por Europa y Asia, por lugares en
donde las vías muchas veces no existen de
manera explícita y fue necesaria incluso la
instalación de topes metálicos en las ruedas para
circular con seguridad no sólo mientras
cambiaba de terrenos, sino de zonas horarias,
algo que se repitió once veces mientras
atravesaba Rusia.
Zietlow se embarcó desde Japón –lugar en donde
el Gas Natural existe únicamente para autos de
servicio público, según cuenta- para llegar
semanas después a Valparaíso, Chile, en donde
su viaje continuaría en primer lugar hacia el Sur,
hasta la Tierra del Fuego, para posteriormente
subir por la ruta Panamericana hasta Alaska, el
objetivo final de este viaje. Declaran que serán los
primeros en completar esta carretera usando Gas
Natural.
De nuestro continente este extranjero de casi 40
años se vio gratamente sorprendido por lo que el
mira como un gran desarrollo de este
combustible como alternativa real en países como
Argentina, en donde hay aproximadamente un
millón de vehículos rodando con Gas Natural,
mientras que en Brasil no era difícil encontrar una
estación de servicio. De Colombia destacó la
pericia de los transportadores de carga para
atravesar el estrecho y difícil tramo de ‘La línea’
con vehículos tan grandes, algo probablemente
impensable en su tierra natal.
La austera Caddy, un vehículo que no debió ser
pensado precisamente como un devorador de
kilómetros, es también el lugar en donde Zietlow
duerme y vive (no pudimos evitar la presencia de
un cuchillo de cocina recursivamente apoyado
entre parte del tablero y uno de los cristales
laterales, acompañado de una pequeña almohada
de avión), algo meritorio teniendo en cuenta una
característica tan simple como el hecho de que
las sillas delanteras no se pueden reclinar.
Un juego de llantas después y con un odómetro
total marcando casi 48.000 kilómetros desde el
comienzo del viaje, la Caddy tendrá que enfrentar
todavía un gran recorrido, algo que
probablemente logrará teniendo en cuenta su
aspecto y aparente solidez después de rodar por
medio mundo con la única consecuencia de lucir
un vano motor lleno de polvo.