Prueba
Mitsubishi Endeavor
Yankee oriental
Después de Japón, Estados Unidos es el mercado
más importante para Mitsubishi, y esto queda
demostrado en los varios productos que han sido
desarrollados exclusivamente para ese país, caso
de la pick-up Raider, el deportivo Eclipse, y por
supuesto, la SUV Endeavor que ocupa estas
páginas.
Empezaba el siglo XXI cuando las crossovers se
estaban tomando el mercado norteamericano, así
que la casa de los tres diamantes decidió
desarrollar un vehículo de este tipo, que estuvo
listo en el 2004.
Ligas mayores
Las premisas eran claras: abundante espacio,
completo equipamiento, motor suficiente y
marcha cómoda en autopista. Estos son los
valores que definen a la Endeavor, desarrollada y
fabricada en Illinois, EE.UU. Por otra parte, los
ingenieros del proyecto quisieron que el estilo de
la camioneta fuera sobrio y sencillo, y más bien
genérico.
Y es por eso que cuando nos encontramos frente
a esta Mitsubishi lucen las formas cuadradas, muy
al estilo de la Nissan Pathfinder o la Toyota
4Runner 2009. En lo que sí se diferencia esta
camioneta es en su altura, pues su despeje al piso
no sólo es menor que en la competencia, sino que
el frontal y el techo tienden a ser ‘achatados’.
Superado el apartado estético -donde concluimos
en que si bien no entra por los ojos, no causa
disgustos-, abordamos una cabina supremamente
amplia, para la talla de los gringos. Por ejemplo,
el ancho de los asientos (manuales, con
calefacción) es mayor al promedio, y el espacio
para la cabeza y piernas es mejor que en una Ford
Explorer, por poner un ejemplo. Sin embargo, sus
4,89 metros de largo por 1,87 de ancho y 1,76
de alto están dentro de la media del segmento.
En su interior se destacan curiosos elementos,
como la barra de cambios que emula una pelota
de béisbol, los controles del audio ‘escondidos’
tras el volante, el velocímetro en millas o los
portavasos ‘king size’. En cuanto al equipamiento,
encontramos tapizado en cuero, aire
acondicionado, techo eléctrico, sistema de audio
Rockford Fosgate, todos los mandos eléctricos,
doble airbag, ABS y control de tracción. Lo justo
para un vehículo de su calibre.
Pensada para las highway
Para ser francos, el andar de la Endeavor superó
nuestras expectativas. La cómoda suspensión,
independiente adelante y de eje rígido tipo
Multilink atrás, permite viajar con mucha
tranquilidad.
Los defectos del pavimento y las carreteras
destapadas no se sienten, y en autopista la
marcha es pareja. En las curvas, la encontramos
más estable que su competencia. La dirección se
destaca por la retroalimentación que ofrece. Esto
se debe a que su chasis no es de largueros, como
en la mayoría de este tipo de vehículos, sino que
se basa en el bastidor monocasco del Galant.
Gracias a su propulsor de 6 cilindros en V a 60
grados, con 3,8 litros de desplazamiento, la
Endeavor anda muy bien. Por medio de una caja
automática de 4 cambios con manejo secuencial,
se trasfieren los 225 CV y 34,3 kg-m de torque a
las cuatro ruedas (sin trabas o reductora). A pesar
de que estas cifras son suficientes para mover los
1.850 kilos de manera ágil, las largas relaciones
de la transmisión penalizan la aceleración desde
parado y las recuperaciones en carretera.
Esto también afecta su consumo, de 24
kilómetros por galón en ciudad y 30 en carretera.
Gracias al mercado al que se enfoca, su mejor
momento lo encontramos entre los 60 y 120
km/h, siempre y cuando se transite en autopista,
donde se desenvuelve como pez en el agua y se
convierte en un carro agradable de manejar. Eso
sí, debemos tener mucha precaución en altas
velocidades, pues los frenos se fatigan algo
rápido debido a la masa y poderío motriz.
Esta novedad de Mitsubishi (a pesar de que se ve
y se siente como un carro algo desactualizado
debido a su edad en el mercado internacional)
llega en una versión única a un precio de 105
millones de pesos, con lo cual se convierte en una
opción sumamente atractiva para quienes buscan
una camioneta espaciosa y muy cómoda, pero que
pueden prescindir de las capacidades off-road.
Sin duda, llega a una zona muy turbulenta del
mercado, pero no existe una opción que brinde
tanta comodidad de marcha y espacio por ese
dinero, aunque sus competidoras sean más
equipadas y eficientes. Cuestión de prioridades.
Alejandro Abondano