Jaguar y Land Rover usarían dos plataformas en su portafolio
En la actualidad los modelos a la venta por las
marcas inglesas propiedad del grupo Tata
emplean seis diferentes arquitecturas. Varias
serán unificadas en un futuro.
Dos plataformas serían entonces las que soporten
desde un sedán como el XJ, la berlina intermedia
XF o el futuro convertible compacto de la marca,
mientras que con unos pocos cambios sería capaz
de asumir el peso y las capacidades de todo un
Range Rover.
En teoría, según se anuncia, los cambios
requeridos para estas bases de alta flexibilidad no
serían tan profundos como se podría llegar a
pensar inicialmente, y sólo se requerirían algunas
variaciones en la organización de componentes
como la suspensión, mientras que las zonas de
deformación controlada en la parte frontal y el
piso serían idénticas.
Las dos plataformas que en teoría se están
planteando son dos, la primera aglomeraría la
futura generación del Freelander, que tendría
varias versiones de carrocería y un supuesto
sucesor indirecto del Discovery que se construiría
sobre el SUV compacto de la marca, que a su vez
podría compartir muchos componentes con la
arquitectura C1 de Ford, aprovechada por marcas
como Ford, Volvo y Mazda (recordemos que pese
a no ser parte de Ford, Jaguar y Land Rover
siguen empleando mucha de su tecnología).
La segunda arquitectura no sería tan tradicional
como la primera pues involucraría a los productos
más representativos de ambas marcas, como los
Jaguar XJ o el Land Rover Range Rover, con un
gran porcentaje de su fabricación en aluminio y
con la compatibilidad para diferentes anchos de
carrocería.
Será interesante ver si esta estrategia, en caso de
aplicarse, generará resultados positivos para
vehículos de una orientación casi opuesta.