No hay trío de rivales como el Audi A4, BMW Serie 3 y Mercedes Clase C. Desde los años setenta (el Audi se llamaba 80 por entonces), cada vez que cualquiera de los tres fabricantes tiene algo nuevo para mostrar al respecto, el mundo del automóvil permanece en guardia hasta que aparecen las fotos, los datos técnicos y las reseñas en la prensa internacional que levantan o bajan el pulgar de cada nueva generación.
Por eso ha sido un privilegio para AUTOMÓVIL ser parte del lanzamiento mundial del A4 en la exquisita locación de Cerdeña, la isla italiana abrazada por el mar Mediterráneo, separada sólo por un estrecho canal de la isla francesa donde nació Napoleón Bonaparte, Córcega.
Audi ha dado el paso que otros constructores premium no se han atrevido a efectuar. A las últimas generaciones del A4 no les ha ido nada mal en su vida comercial y eso llevaría a pensar que Audi evolucionaría su modelo para continuar por el mismo camino. Por eso sorprendió a propios y extraños cuando, por empezar dio a conocer las medidas del nuevo auto, que no crece el clásico “pedacito” de cada generación, si no que lo hace de manera amplia y generalizada, invadiendo la parcela de su hermano mayor, el A6.
Con los 12 cm de longitud, los 6 de ancho y los nada menos que 17 cm entre ejes extras ha dejado en este aspecto fuera de batalla a todos sus rivales. Y a pesar de ello el equipo de diseño comandado por Walter Da Silva consiguió un auto bien equilibrado, que disimula todo lo grande que es y ofrece una espectacular presencia, sólida como pocas con base en un carrocería larga, ancha y baja, con un voladizo delantero corto y las esculpidas formas aerodinámicas que no envidian nada el aire deportivo del A5 aunque se trate de un sedán 4 puertas. En vivo se ve más lindo que en fotos sobretodo al apreciar en detalle la precisión con la que cada curva, cada línea, cada remate se comunica entre sí para formar este bloque de indudable ejecución aria pero de espíritu algo más latino.
Bienvenida tecnología
A la par de su estética, el otro punto donde el A4 presenta un salto cualitativo importante es en la oferta tecnológica, tanto que en algunos aspectos no tiene nada que envidiar a modelos del segmento superior. Les contaba que en proporciones era semejante al A6; pues en ambiciones también lo es, empezando por el completísimo paquete que brinda basado en los últimos desarrollos de la marca. Respire hondo antes de leer todo lo que tiene una versión bien equipada: dirección activa, suspensión adaptativa, respuesta de motor y cambio configurables, control de velocidad crucero dinámico, aviso de alerta involuntaria y ayuda de cambio de carril, tracción quattro con diferencial Torsen que reparte hasta el 60% de la energía al eje trasero, cambios tiptronic y multitronic, climatizador automático de 3 zonas diferentes, llave de arranque electrónica inteligente, cámara de televisión trasera y el sistema de comunicación y navegación que soñamos algún día podemos aprovechar al igual que lo hacen en los países más desarrollados, son sólo algunos de los desarrollos que podemos a encontrar a lo largo de la gama.
De todos, el sistema que más nos llamó la atención fue el de la dirección activa y la forma en que puede modificar tanto la dureza como la multiplicación de la dirección en función de la velocidad que está desarrollando el auto y la opción elegida en el “Drive Select”, un sistema copiado de los vehículos lunares de la NASA y que curiosamente no se trata de un desarrollo “drive by wire” sino de un dispositivo electro-mecánico integrado en la propia columna de dirección.
Derrochando clase
El interior también deja claras las intenciones del modelo. Su imponente presencia, la atención puesta en cada pedazo de plástico, de tela o de cuero permiten que se disfrute tanto al volante como en el puesto de acompañante de una presentación general refinada y elegante. Se nota el trabajo efectuado en la aerodinámica y en la insonorización que permite a los que viajan allí hablar sin necesidad de levantar la voz en ningún momento. Un punto tradicionalmente conflictivo del A4 es (pronto podremos decir que era) el espacio para las piernas traseras y con el aumento de la distancia entre ejes se consiguió importantes mejoras al respecto. El baúl también ha crecido algunos litros en su capacidad y todo el conjunto define un auto mucho más ejecutivo.
En cuanto a los motores, en Europa se comercializa con dos variantes de gasolina, un flamante 1,8 Turbo y el V6 3,2 y tres Diesel, un 4 cilindros de 2 litros a estrenar (también llegará a la línea VW)y dos V6 de 2,7 y 3,0 litros con potencias de 143 a 265 HP y a todas ellas las tuvimos a disposición durante unas cuantas horas para manejarlas por los “alfombrados” y veloces caminos de la zona norte de la isla.
Pero elegimos convivir los más representativos para nuestro mercado como el 1,8T de 160 HP y caja multitronic que será el primer en arribar a puertos andinos, lo mismo que el 2,0 TDi que cuenta con 143 caballos, ambos propulsores de respuesta progresiva, muy suaves y de consumos contenidos. Pero nuestros favoritos fueron los motores V6 3,2 de gasolina y especialmente el Diesel de 3 litros que dispone de un torque realmente excepcional de 51 kg-m, perfectos para los sinuosos que se descubrían a cada kilómetro, ya que le garantizan al A4 la respuesta de un deportivo de excepción con consumos realmente notables. Esta entrega, unida al buen trabajo de las suspensiones vuelven el recuerdo de aquellos trayectos, como algo de lo más exquisito de las memorias carreteras de los últimos tiempos. No sólo filtran las irregularidades a la perfección sino que además otorgan un comportamiento dinámico de primera y transmiten toda la confianza del mundo al conductor. Recurre a un sistema multibrazo con muelles y amortiguadores más largos y más progresivos que en la generación anterior.
En aquel entorno tan idílico fue una tarea titánica encontrarle puntos oscuros al nuevo modelo, que si bien dispone de todos los “settings’ configurables y un comportamiento verdaderamente excepcional, al límite no llega a ser tan divertido como otros rivales del segmento.