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Peugeot 207

 

Por tamaño, habitabilidad, materiales, calidad de marcha y precio, con el 207 comienza una nueva era en el segmento de los autos compactos. Peugeot tiró la primera piedra, ¿quién le seguirá?

 

Si bien por nomenclatura sustituiría al 206, los dos modelos convivirán por mucho tiempo, ya que apuntan a diferente público gracias a sus dimensiones y sobre todo, a una diferencia importante de precio. Para ser precisos, el 207 es un subcompacto venido a más, ya que flirtea con los 4 metros, como también lo hacen sus rivales europeos más recientes, y deja pequeños a segmentos B de unos años atrás. Incluso, el 207 es 3,5 centímetros más largo que el 306, un producto disponible hasta hace no más de 5 años en el segmento C europeo.

Nuevo mundo
Desde el Viejo Mundo llega a nuestras costas este 207, que para empezar, muestra otro mundo, uno realmente novedoso, dentro de la cabina. Aquí también parece que estamos ante un auto de un segmento superior apenas nos sentamos, por la sensación de espacio, la presentación y la calidad de los materiales utilizados. Esa sensación permanecerá intacta una vez en marcha, por la calidad del desplazamiento.

La postura de conducción es realmente óptima, gracias a las butacas de acolchados duros y excelente sujeción lateral, acompañadas por una columna con regulación en altura y profundidad y un timón de agarre justo y medidas exactas. Para hacerlo todo más perfecto, no hay puntos oscuros en la visibilidad, con un parabrisas enorme y muy inclinado, parales que no se entrometen en el campo visual y unos espejos de buen tamaño ubicados en una posición baja y alejada, justamente con el objeto de ganar visibilidad. El instrumental es de agradable diseño, con boceles cromados que coronan los dos grandes relojes laterales, así como el central, de menor tamaño.

Pero más importante que estos detalles es el amplio espacio disponible, por ejemplo, para las piernas, tanto adelante como atrás, y el entorno en general, que muestra un salto de calidad enorme en cuanto a presentación respecto al 206. El diseño de la consola, por ejemplo, es muy personal, muy actual, y al observar cada uno de los detalles y evaluar los materiales, como los plásticos de novedosas texturas o las telas de asientos y contrapuertas a lo largo y ancho de la cabina, es que se valora más toda la innovación interior.

Cuenta también con computador a bordo, comando satelital de radio, un sistema de climatización bizona con una gran pantalla en el centro de la consola y hasta un ambientador de olor, cada vez más difundido en los productos PSA (Peugeot-Citroën). Todo el buen contexto que se vive allí dentro está en sintonía con el confort y el aplomo que ofrecen las suspensiones y un buen aislamiento general de ruidos, derrotado sólo por la “bulla” del motor en los regímenes cercanos al corte de energía. Por otra parte, el espacio del baúl es muy adecuado y cuenta con red para sujetar carga en el respaldo. Casi hay que hurgar para encontrar puntos flacos en la cabina, pero el precio de venta del carro justificaría la presencia de elevavidrios en las puertas traseras.

En otro nivel
Varios elementos apoyan esta esmerada vida a bordo que ostenta el 207, porque además de viajar con gran confort, permite hacerlo de manera segura y, por qué no, divertirse…¡y de qué manera! El sistema de suspensión contempla un tren delantero con esquema “pseudo” Mac Pherson con brazo inferior triangular y trasero con barras de torsión, configuraciones que garantizan estabilidad y control. El Peugeot se orienta a las sensaciones deportivas, sin ser una “roca”, con un bastidor adorable, que lo coloca en un nivel superior. Noble, estable, preciso, aplomado, dócil y tantos otros buenos calificativos lo definen; sobra chasis para el motor y la potencia disponibles.

A la hora de virar, lo hace sin esfuerzo alguno. La dirección cuenta con ajuste de dureza eléctrica en función de la velocidad con unas calibraciones muy precisas para cada situación.

Respecto al motor, es un probado tetracilíndrico con tapa multiválvula que ofrece un rendimiento aceptable, aunque como el chasis “va sobrado”, siempre deja sabor a poco. El pico de respuesta está entre cuatro y seis mil vueltas. Debajo de ese rango es un poco abúlico, aunque en términos generales el motor responde con cierta gracia, sube bien linealmente de revoluciones y alcanza buenas cotas de régimen máximo, apoyado en aceptables cifras de par máximo. Es allí donde se sienten los más de 1.300 kilos.

Son 110 caballos con los que hay que conformarse aquí, pero al ver que en el catálogo de otros países está disponible el motor turbocargado de 150 caballos, sólo nos imaginamos cuán deliciosa puede ser esa combinación. La caja nos dejó muy satisfechos, con un comando dulce y preciso. Los cambios siempre entran sin esfuerzo y sin grandes frenos intermedios, lo mismo que el pedal del clutch, de suave acople y poca resistencia. Con unas relaciones un poco largas para Colombia, consigue buenos consumos que calculamos durante el tiempo —breve para nuestras necesidades— en el que convivimos con él. Recorre más de 40 km por cada galón en uso urbano y 54 en uso mixto.

Para conocedores
No queríamos pasar por alto el diseño, que con el azul eléctrico de nuestro auto de prueba, se ve aún más llamativo. Sus volúmenes prácticamente son uno, ya que tiene un parabrisas muy inclinado. Otros detalles de su atractiva silueta son los faros delanteros, de una extensión realmente inusual; los traseros con lunares, que parecen sacados de un prototipo; el tamaño reducido del capó; la enorme toma de aire que incorpora la defensa y muestra su “mejor sonrisa”; y una nariz muy prominente, con un impactante logo calado en la lámina. A un auto no tan pasado de moda, como el 206, lo hace ver prehistórico.

Con el precio que llega a Colombia (56 millones de pesos), seguramente el 207 no será un auto de grandes volúmenes de ventas. Se trata sin duda de una apuesta para conoisseurs, como dirían los franceses, quienes privilegiarán los placeres que brinda un auto de tan reciente hornada y tan magnífico desempeño sobre su valor de mercado.

Revista Automóvil Panamericano

 

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