Funcional pero sin pretensiones, el Logan sigue conquistando los corazones de la familia colombiana con su más reciente versión, que cuenta con motor 1,6 litros, una presentación interior mejorada y algunos retoques estéticos. Manejamos el Dynamique, que cuesta 34,5 millones.
Hay quienes sostienen que el Logan no es un auténtico Renault, ya que nació para venderse en los mercados emergentes —donde la marca del rombo no tenía gran presencia— con el logo de Dacia. Sin embargo lo es. Gracias a un éxito inmediato empezó a conquistar otros mercados, incluso el europeo, donde no sólo atrajo a las familias conformadas por inmigrantes, sino a unos cuantos más “acomodados” que buscaban un auto sin demasiadas pretensiones, con un perfil absolutamente utilitario.
Así llegó a Colombia, con el emblema del rombo en la trompa y un diseño que guarda poca relación con el que la marca viene explorando últimamente, ya que es algo impersonal y demasiado clásico. Lindo no es, porque las formas están condicionadas por dos temas fundamentales: el ahorro de costos y la funcionalidad interior. Los trazos son simples, rectos, pero está claro que quien busca un modelo de estas características no es un enamorado de los diseños modernistas o elegantes y sí de la practicidad. Este Logan Fase II tiene nuevas defensas, faros y parrilla que lo hacen ver más “sofisticado”.
Gigante por dentro
Lo que se destaca del Logan es la habitabilidad interior. No sólo es amplio, sino enorme. Tiene espacio de sobra en las plazas traseras, incluso más que algunos de segmentos superiores. Hay buen lugar para las piernas y también para la cabeza. Además, todos los pasajeros de atrás gozan de apoyacabezas, aunque estos dificultan un poco la visión del conductor.
El baúl es otro de los lugares privilegiados del Logan y allí hay un volumen de 510 litros disponible. Pelea el puesto de campeón de segmento con el Symbol, aunque la boca es algo más amplia y más alta también. Un detalle que no nos gustó es que el asiento trasero no se abate, con lo cual la capacidad de baúl no se amplía, algo empleado en cualquier versión medianamente equipada del segmento.
Entramos en un tema espinoso para el Logan. El de la innovación. Lo lógico es pedirle a un auto de reciente concepción (algo más de tres años pasaron desde su lanzamiento mundial y dos del acontecido en Colombia) que traiga algo novedoso, pero ofrece pocas innovaciones. La larga distancia entre ejes puede considerarse una de ellas, ya que parte de una arquitectura moderna y flexible, que permitió crear un modelo compacto y habitable, con una brecha que separa carrocería del suelo estupenda.
El entorno del interior se ve low cost, sin demasiados rebusques por presentar un diseño moderno o personal, aunque esta unidad la encontramos mejorada en materiales y encastres. Hay plásticos duros y otros que denotan economía pero el esmerado ensamble adelanta un promisorio futuro, sin grillos en exceso. En el interior se extrañan algunas cosas que ya casi son moneda corriente. No tiene one touch en ninguna de las ventanillas eléctricas —los comandos están mal ubicados—, tampoco cierre automático de puertas ni volante con regulaciones, y los espacios portaobjetos escasean.
El conductor goza en esta versión de la necesaria regulación en altura del asiento, para sentarse mejor frente a un volante que se ubica en posición recta —y alta— y no regula, con una pedalera no muy profunda. No es difícil conseguir la posición adecuada, aunque hay, entre sus rivales, entornos más ergonómicos para quien maneja, ya que el Logan cuenta con varios mandos que no contemplan los dictados de la intuición. Son agradables aunque algo calurosas las telas empleadas y mullidos los acolchados, lo que agrega confort en ciudad pero escasa sujeción en curvas. Los instrumentos, aunque con caracteres algo pasados de moda, permiten una excelente lectura.
La radio, por su parte, tiene frente desmontable, y en el caso de esta versión top, hay cuatro parlantes que brindan una fidelidad aceptable.
El equipamiento del Dynamique ensamblado en Envigado tiene algunos puntos interesantes, que vuelven otro a nuestro autóctono Logan, a diferencia de la imagen de básico que tiene en otras partes del mundo. Esta versión cuenta con todo lo que el comprador necesita: doble airbag, ABS, tres apoyacabezas atrás, espejos eléctricos con desempañador, cierre central con mando a distancia, aire acondicionado y exploradoras delanteras, entre otros elementos.
Entre nuevo y probado
Que el Logan esté basado en una nueva plataforma (la del Modus y el nuevo Clio europeo) también tiene sus beneficios en cuanto al comportamiento. La enorme distancia entre ejes hace que su desempeño sea eficaz. Si bien el esquema de suspensiones está pensado para hacer el viaje lo más confortable posible, no le da miedo salir a la carretera pese a sus mullidos conjuntos y aunque a grandes velocidades muestre una insonorización mejorable.
Está muy lejos de ser un kart, pero aun así las reacciones son nobles y hasta se lo puede llevar deslizando en curva de manera divertida en lugares seguros, como un autódromo. La comunión entre los dos ejes es perfecta.
La concepción para los mercados en vías de desarrollo queda patente en la robustez estructural y de suspensiones, a manera de un pequeño acorazado que atraviesa terrenos hostiles con la solvencia de un todoterreno, casi como un Renault 4 de los tiempos modernos. Está para “ponérselo” y desandar los caminos de la vida sin complicaciones.
En síntesis, te va a dejar más que conforme, al igual que la dirección y los frenos, de noble funcionamiento y tacto, que cuentan con el apoyo del ABS.
El motor es el difundido 1,6 de Renault, en este caso disponible con 2 válvulas por cilindro (¿llegará alguna vez por aquí con tapa de 16 válvulas?), que eroga 90 caballos, cifra suficiente para moverlo de manera ágil en conjunto con una caja bien escalonada y que no presenta complicación alguna al momento de conectar cualquiera de los cambios. Es capaz de alcanzar los 170 km/h a la altura de Bogotá.
Elástico, ya que permite por ejemplo doblar en una esquina en tercera velocidad sin quejas, el 1,6 se destaca también por sus contenidos consumos, otro aspecto de los que valoran por sobre otros más sibaritas los conductores jefes de una familia corriente.
Siempre es conveniente poner los pies sobre la tierra y vivir a bordo un auto que represente a la gente, con lo esencial que el usuario exige dentro de un nivel de confort aceptable y despojado de pretensiones de ser lo que no es. Esos son los autos que se venden y, desde un poco más de 29,5 millones, Sofasa ofrece un Logan para esas necesidades, que trepan hasta casi 35 millones en el caso de este bien equipado Dynamique.