Justo antes de la final de la Copa del Mundo de Francia, el 12 de julio de 1998, el crack de la selección brasileña, la gran esperanza ante Francia, estuvo al borde de la muerte. Ronaldo sufrió fuertes convulsiones antes de salir al campo, y, sin embargo, defendió los colores de su país en el Stade de France. Ahora, 10 años después, las preguntas sobre ese día persisten.
¿Qué fue lo que pasó en la habitación 290 del Chateau de Grand Romaine?, ¿Por qué a pesar de su estado, los médico del equipo lo autorizó a jugar?, ¿Se puso en peligro su vida?, ¿Valió la pena arriesgar al mejor del mundo?
¡Ronaldo se muere, Edmundo, Doriva, Ronaldo se muere!, gritaba el marcador lateral Roberto Carlos, jugador que compartía la habitación con el delantero de 21 años, por todo el pasillo del hotel. Pedía ayuda a sus otros compañeros mientras que siete horas de la final de la Copa del mundo, el mejor del mundo se retorcía en su cama, temblaba, babeaba sin control y no podía respirar.
Edmundo, quién dormía en la habitación de al lado, fue el primero en comprobar el extraño estado del joven Ronaldo. Llegó al mismo tiempo que César Sampaio y entre los dos lograron destrabarle la lengua. Segundos después llegaron los médicos.
Después de ese episodio, el resto fue confuso. Lo único claro es que, increíblemente, Ronaldo jugó la final ese mismo día a las 9 de la noche y su equipo perdió ante la selección francesa de Zinedine Zidane.
Pero ahí solo empezaba la denominada "Novela de Ronaldo" que con el tiempo cobró más importancia para los brasileños y para el mundo futbolístico en general, que la misma derrota sufrida en el Stade de France de París.
La novela de Ronaldo
Miles de interrogantes se generaron alrededor de Ronaldo, de la selección brasileña, del entrenador Mario Lobo Zagallo, los médicos Lidio Toledo y Joaquím Da Matta, y del Inter de Milán, club en el que militaba el jugador antes del Mundial. Cada quién expresó su percepción intentando aclarar.
Las respuestas de boca de los protagonistas
"Era difícil dejar por fuera al mejor del mundo", fue lo primero que dijo el médico traumatólogo de la selección 'canarinha', Lidio Toledo, con respecto a las miles de críticas recibidas por el hecho de haber autorizado a Ronaldo a jugar el partido. Habló de una convulsión epiléptica que a pesar de que normalmente ese tipo de ataques dejan vestigios, el de Ronaldo, fue diferente y no le impedía jugar. "El se sentía bien y no había razón para aislarlo del juego, yo terminé cediendo a sus deseos", afirmó Toledo en la edición 4111 de la revista El Gráfico de 1998.
Sin embargo, Joaquím Da Matta, médico clínico, descartó la versión de la convulsión epiléptica y dijo, en una entrevista concedida al diario O globo,citada en El Gráfico, días después de los sucedido, que lo que le pasó a Ronaldo pudo haber sido producto del stress . "Una persona puede tener una crisis de estas una vez en la vida y después nunca más. Creo que una alta presión psicológica, aliada a una predisposición personal, pudo haber causado esto".
Y defendió contundentemenete la decisión de haberle permitido a Ronaldo jugar el partido, siete horas después del episodio y aún con la musculatura adolorida. Da Matta explicó que fue una decisión que tomaron entre Toledo y él, pero que además consultaron con dos especialistas franceses. Pero a pesar de esto, aceptó que su primera impresión fue que el crack no debía jugar, pero había que correr el riesgo. El mejor del mundo tenía que hacer gala de sus virtudes. Y así fue, los intereses deportivos antecedieron a la salud del brasileño.
Zico, coordinador técnico de la selección brasileña, fue el primero en aceptar, a su regreso a Brasil, que la presencia de Ronaldo en la final fue un error. "Siempre es un error incluir a un jugador que no está cien por cien físicamente. Se probó que aún siendo el mejor del mundo, no se puede entrar a una cancha sin estar bien", le dijo a El Gráfico. Además afirmó que el problema del delantero afectó notablemente la actuación del resto del equipo. "Algunos estaban con los nervios a flor de piel, muy preocupados.En el choque de Ronaldo con el arquero Barthez, tres o cuatro jugadores salieron corriendo a donde el jugador con desesperación, con miedo a otra crisis".
Las horas más difíciles: El miedo y la decisión después de la crisis
A pesar de la angustia que vivían sus compañeros, después del extraño episodio médico que sufrió, Ronaldo se quedó dormido ante la mirada de los médicos y de su compañero Roberto Carlos. Ni el técnico Zagallo, ni el coordinador Zico, se habían enterado de lo sucedido. Pero a la hora de la merienda, la verdad fue saliendo a flote. Todos lo sabían menos Ronaldo. El crack, se había levantado sin recordar nada, solo sentía el cuerpo adolorido. Y se lo hizo saber a Zagallo: "Me dormí y me levanté con el cuerpo adolorido, mejor me recuesto otro rato". Y ahí fue cuando tanto los médicos con el entrenador decidieron contarle la verdad.
Como era inevitable, el brasileño se asutó y fue conducido a la clínica Lilas de París. Allí le realizaron una resonancia magnética de cráneo, una electrocardiograma, una tomografía y un examen neurológico con fondo de ojos y reflejos.
Después de los exámenes, Ronaldo se calmó, pero nunca del todo. Sin embargo, durante su visita al centro médico, no paró de ser asediado por los fanáticos, médicos y enfermeras del lugar, que no pararon de pedirle autógrafos y de tomarse fotos.
Mientras tanto en el Stade de France, Edmundo se preparaba para ser inicialista. Ronaldo estaba descartado. Pero al parecer, en el trayecto de la clínica a la cancha, el jugador de 21 años, logró convencer a los médicos de que podía ir al campo. Y, una hora antes del juego definitivo, se tomó una decisión.
Los médicos Toledo y Da Matta, el entrenador Zagallo, el coordinador Zico, el asesor técnico Américo Faría y el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Texeira, se reunieron. Y decidieron que Ronaldo jugará.
Las presiones externas: Los 40 millones de dólares de Nike
Ronaldo, además de las presiones de jugar un Mundial de Fútbol y estar a horas de una final a los 21 años, tenía que enfrentarse a la más grande de las responsabilidades: responder por los contratos comerciales que junto Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) había adquirido la marca deportiva Nike.
Es cierto que el jugador del Inter, para ese momento, recibía 30 millones de dólares anuales entre sueldos, premios y compromisos publicitarios, pero la CBF también se beneficiaba ampliamente. La entidad presidida por Ricardo Texeira había firmado un contrato por diez por el que recibía 40 millones de dólares cada doce meses y que esperaba renovar después del Mundial.
Pero la selección brasileña no fue campeona, Ronaldo estuvo a punto de quedarse fuera de la final, el lanzamiento de los guayos con su nombre se postergó y el contrato? También. Todas estas son razones, por las que podría pensarse que el delantero jugó en parte presionado por su patrocinador. Sin embargo, las grandes voces del equipo lo negaron.
Zagallo fue el primero."Yo decidí la inclusión de Ronaldo. El es un crack, aún en un 60% de sus posibilidades, lo incluiría en el equipo", afirmó el técnico a El Gráfico.
Ronaldo, Zico y los médicos también apoyaron lo dicho por Zagallo. Sin embargo, Edmundo planteó una duda."Yo participé de la Selección con Umbro y con Topper, y nunca vi a nadie de esas empresas en nuestra delegación. En cambio en Francia, uan persona de Nike estaba con nosotros las 24 horas del día. Como si formase parte de la comisión. Una fuerza enorme, la mayor que yo vi en mi experiencia como futbolista", recordó El Gráfico.
Ante las sospechas que se despertaron alrededor de Nike, la marca deportiva se vio obligada a emitir un comunicado acalaratorio en el que practicamente se lavaba las manos."La final de la Copa de 1998 era el partido más importante en la vida de Ronaldo. Él y Zagallo tomaron la decisión por su cuenta. Nike no tuvo ninguna influencia y jamás interfirió en la relación entre el entrenador y sus jugadores", citó El Gráfico.
La otra cara de la crisis: Susana Werner
Una modelo y actriz brasileña con la que Ronaldo mantenía una relación y quién estuvo presente durante la Copa del Mundo, pudo haber sido de poca ayuda para Ronaldo. Los rumores de un posible romance de la muejr con otro hombre mientras el jugador estaba concentrado fueron pan de cada día. Al parecer, este tema le generó mucho stress al jugador. Pero los padres del crack le restaron importancia al tema.
La preocupación de Inter
Desde Italia, la preocupación post-mundial era grande. Massimo Moratti, presidente del Inter y Piero Volpi, médico del club, manifestaron su sorpresa y aseguraron que el jugador no tenía ningún problema de salud cuando fue llamado a la selección brasileña.
Moratti, dejó ver una tranquilidad que parecia un poco sospechosa y se limitó a decir: "En el Inter Ronaldo no tendrá tanta responsabilidad como en el mundial, para eso estarán Djorkaeff, Baggio y Zamorano. Ahora tendremos que recuperarlo en lo psíquico. Por fortuna es joven y tiene cuatro mundiales por delante", afirmó para El Gráfico.
Volpi, por su parte insistió en que Ronaldo estaba perfecto antes de concentrarse con Brasil. "Cuando el se fue de Milán estaba perfecto. Sólo me queda decir que la mejor medicina para él es el descanso y el reposo", le dijo a El Gráfico.
La voz de Ronaldo
"Sólo Dios sabe lo que tuve. Papá quédate conmigo. Estoy muy triste. Yo quería esta Copa para Brasil", citó El Gráfico. Estas fueron las palabras que maracaron la historia futbolística de Ronaldo. Se las dijo a su padre Nelio la noche siguiente a la final del Mundial en el que Francia se coronó campeón.
El gran, pero joven crack, volvió a ser un niño. Solo pudo dormir abrazado a su padre y no pudo contener el llanto en varias ocasiones. Ronaldo pudo morir, da miedo siquiera pensarlo.
Pero hoy 10 años después, aunque no está en su mejor momento futbolístico, aún puede contar su historia.