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| Francisco Santos, del periodismo a la política. |
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"Hombre, yo no creo que Álvaro Uribe me vaya a decepcionar. Si no conociera su trasparencia y su trayectoria y su energía, yo no me hubiera metido en esto": Francisco Santos.
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Entrevista de El Colombiano

"¡Yo liderazgo sí tengo!": Pacho Santos

Habla Francisco Santos, aspirante a la Vicepresidencia de Uribe Vélez. De periodista a político: de dar garrote a recibirlo, en sus palabras. "La visión de país de Álvaro Uribe y la mía son iguales", aseguró.
Pacho Santos, el periodista, oye la grabadora dispararse al finalizar el recorrido de un lado del casete y corre a cambiarlo. Francisco Santos Calderón, el aspirante a la Vicepresidencia en la fórmula de Álvaro Uribe Vélez, es una máquina de emisión de opiniones, de conceptos, de palabras atropelladas que hacen juego con sus manos voladoras y con las cortas pero repetidas pausas a las que obliga la expulsión de bocanadas de humo, entre cigarrillo y cigarrillo.
Juega con su anillo de matrimonio: se lo cambia de un dedo para otro, se lo vuelve a acomodar en su lugar, y sigue conversando con la persona que tiene al lado o al oído del celular que pica y repica al mismo ritmo de vértigo en el que se mantiene.
Vivía a mil como jefe de redacción del periódico El Tiempo, y vive a un millón al lado del candidato líder en las encuestas de intención de voto. Aquí, algo de lo mucho que dijo en visita a El Colombiano.
Nunca antes se habían presentado en el país tantos corresponsales extranjeros con una tarea básica: metérsele de lleno a investigar a Álvaro Uribe. ¿Qué hacer frente a este asunto de las relaciones internacionales y la imagen?
Yo creo que más importante que la imagen internacional es que los gobiernos internacionales están dispuestos a ayudarnos y a trabajar con el gobierno colombiano.
Me parece muy bien que investiguen, y me encantaría que investigaran a los otros candidatos también. Yo les decía a muchos de los corresponsales extranjeros: "Oiga, a mí sí me parece que ustedes nos miden con una vara como distinta: por ejemplo, al presidente Bush, que muchas veces propone unas cosas bastante más radicales que Uribe, yo nunca he visto que el Washington Post diga: ‘El presidente de extrema derecha de Estados Unidos, George W. Bush...’ ".
Los tipos se rieron y me dijeron: "Tiene razón".
Ahí hay un imaginario, unas ganas de vender, de hurgar. Estoy seguro de que no van a encontrar nada y no me preocupa: ¡que hurguen! En una democracia todo el mundo tiene derecho a hurgar y a escarbar y si uno está tranquilo con lo que uno ha sido durante toda su vida, pues no tiene por qué temerle a que los periodistas internacionales busquen y busquen y busquen.
De una u otra manera vuelve a quedar la figura del vicepresidente, el vicepresidente de hoy juega un papel en el gobierno de Pastrana, Carlos Lemos, De la Calle, ese papel que ahora le va a dar Francisco Santos a la figura de vicepresidente va a estar muy ligada a las relaciones internacionales o a lo que le pongan a hacer...
Se ha hablado con Álvaro Uribe de tres temas: secuestro, derechos humanos y corrupción. Bell ha hecho cosas muy importantes en derechos humanos, que obviamente es una pelea perdida, en el sentido de que las organizaciones de derechos humanos viven de la excepción: podemos mejorar el 99%, y por el 1% nos clavan. Yo creo que hay que ampliar el concepto de derechos humanos hacia protección de víctimas, presencia del Estado en zonas destruidas por la guerrilla y los paramilitares.
En el tema de corrupción Bell ha hecho un trabajo bien interesante de sembrar unas semillas que hay que cosechar, pero sí creo que amerita una visibilidad muchísimo mayor. Que el funcionario corrupto o el contratista corrupto tengan visible que esa vagabundería va a ser perseguida. Y el tema del secuestro, ustedes saben que yo me lo conozco, y hay que cambiar la política de arriba abajo.
Secuestro y derechos humanos aparte, es claro que la única función constitucional del vicepresidente es relevar al presidente en sus fallas temporales o absolutas. ¿Está preparado para gobernar en caso de una falta de Uribe?
Hay cuatro elementos fundamentales en un tema tan complejo como ese. Primero, la visión de país de Álvaro Uribe y la que yo tengo son iguales: libertades públicas; un país donde la violencia no se imponga sobre las ideas; un país donde quepamos todos, donde el Estado les funcione a los ciudadanos y no a los politiqueros y a los corruptos; un país sin secuestro, donde la educación sea un tema prioritario de Estado. Me parece fundamental esa identidad.
Dos: hay un programa de gobierno bastante detallado, y esté quién esté hay que cumplirlo. Me parece que está bastante bien estructurado, tiene todo un documento de financiación, etc. Ahí hay una carretera por la que hay que transitar.
Tres: una de las cosas que yo le pregunté fue: "Usted cómo va a nombrar a la gente. ¿Van a ser cuotas?". Me dijo: "Ni cinco. Vamos a nombrar los mejores funcionarios del país, con cuatro años para que se revienten para arreglar los problemas que hay que arreglar en todas esas instituciones, para transformarlas". A mí me parece que un gobierno que ya asuma sólo eso, va a hacer una revolución política.
Usted tiene una visión de país, un programa y un equipo de gobierno de esa naturaleza, y lo único que resta es liderazgo. ¡Y yo liderazgo sí tengo!
¿Qué pensaba, como periodista, Francisco Santos hace cuatro años sobre las Convivir y qué piensa ahora sobre el millón de ciudadanos armados?
Personalmente creo que lo que el Estado debe hacer es apropiarse de todos los espacios que la seguridad privada está tomando. Pero también creo que el Estado necesita la colaboración del ciudadano.
El tema del millón de colombianos se ha ido ampliando hacia la resistencia civil organizada. Caldono y Contratación nos dieron unos ejemplos interesantes de lo que puede hacer la comunidad. Creo que hay que hacer una labor de pedagogía inmensa. Hay que sembrar esa semilla: buscar mecanismos para que la gente proteste, mecanismos de protección para los que rechazan pacíficamente a los violentos. Y de todas maneras el Estado no puede eliminar su obligación de combatir a esos violentos.
Yo creo que hay que eliminar un poco del léxico de la paz el tema de la neutralidad. Aquí no podemos ser neutrales frente al conflicto armado: aquí tenemos un Estado de derecho, un Ejército y una Policía que habrá que mejorar, pero bien o mal funcionan, y hay otros que quieren doblegarnos por las armas, de extrema derecha o de extrema izquierda. Tiene que haber unos vasos comunicantes con el Estado, una comunicación que responda efectivamente la Fuerza Pública, cosa que hoy no sucede.
Hay que tener una vigilancia superestricta sobre eso para que eso no se desborde, para que no se utilice políticamente, para que esté centrado exclusivamente en contra de los armados. Yo me siento tranquilo, pero veo las posibilidades: el día en que una comunidad que va a ser masacrada por unos paramilitares llame y a los diez minutos esté ahí el Ejército o la Policía dándoles garrote a los paramilitares, esa política no va a tener un millón de colombianos sino 40 millones. Y el comandante de Policía y del Ejército que no responda a eso y le pase una masacre se tiene que ir.
Álvaro Uribe cogió el tema anticorrupción, pero a él se le ve rodeado de los políticos de siempre. ¿Si Uribe lo decepciona, qué hace?
Hombre, yo no creo que Álvaro Uribe me vaya a decepcionar. Si no conociera su trasparencia y su trayectoria y su energía, yo no me hubiera metido en esto. Obviamente habrá momentos en los que esté en desacuerdo y tocará tratarlos en privado, pero la esencia es que estamos de acuerdo en absolutamente todo.
Esta es una campaña que funcionó de una manera distinta, con base en talleres democráticos, con un discurso coherente como una gotica de agua que fue creciendo y empezó a tener audiencia pública.
Los políticos empezaron a llegar, y por qué los vamos a excluir si sus adherencias son a cambio de nada. Me ha tocado hablar con varios y me dicen: "Yo no pido nada". Yo les digo: "Qué dicha, porque no le voy a dar nada".
Abril 21 de 2002
El Colombiano/Votebien.com
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