|
Definitivamente en el país hay que hablar con claridad en la política. Yo he rescatado la política, más allá que prometer casa beca y carro, o usar frases de cajón, estoy diciendo qué es cada propuesta.
|
|
 |
Entrevista con Colprensa:

Lucho Garzón: "No quiero ser una novedad; quiero ser un hecho nuevo"

Definitivamente no le “jala a la guerra” e insiste en la reconciliación entre los colombianos y en recuperar la confianza. Asegura que un escenario de confrontación no aguantará más de dos o tres años y habrá que volver a un proceso de negociación política. Publicada el 13 de mayo de 2002.
Es Luis Eduardo Garzón, el ex dirigente sindical, ahora miembro del Polo Democrático, quien dice que por la popularidad que ahora tiene no quiere ser una novedad sino “un hecho nuevo” en las próximas elecciones.
COLPRENSA: ¿A qué atribuye el repunte de su campaña?
LUIS EDUARDO GARZÓN: Yo lo puedo atribuir a los resultados de las elecciones del 10 de marzo. Me la jugué toda con la lista de Carlos Gaviria. El debate televisivo ayudó a arrastrar una opinión
favorable; el Polo Democrático, ahí llega un contingente diverso, plural; y los temas de campaña han logrado posicionarse de manera precisa.
Colprensa: ¿Usted se considera un candidato de izquierda?
LEG: Me considero un candidato de movimientos alternativos, independientes, que incluye la izquierda. La izquierda hoy es difícil graficarla, definirla.
Colprensa: ¿Cuál es la visión de Estado de su movimiento?
LEG: Si me preguntan sobre el tema económico yo pienso que el Estado tiene que incidir en servicios públicos, salud y educación. En lo demás debe haber iniciativa de mercado privada. No se puede negar a la globalización, no lo percibo como un estado totalitario ni de la derecha ni de la izquierda, sino un gobierno plural que además de ganarse un caudal propio reconozca otros sectores de la sociedad, que reconozca a la oposición. La pluralidad es clave.
Colprensa: Hay dos candidatos del liberalismo, uno oficial y otro disidente. En las elecciones pasadas la gente confluyó hacia Noemí Sanín. Qué ocurre ahora...
LEG: Uno tiene que entender que los proyectos no dependen de una persona. Noemí, por muy capaz que sea requiere de un movimiento, de un proyecto organizativo y esa ha sido la clave en nuestro proyecto. No soy solo yo, yo soy un vocero. La agenda la trabajamos con mucha gente, la estructura organizativa ha sido clave. Si bien no está desarrollada, de todas maneras ahí hay un elemento clave.
Colprensa: ¿Entonces cuál es su aporte?
LEG: Definitivamente en el país hay que hablar con claridad en la política. Yo he rescatado la política, más allá que prometer casa beca y carro, o usar frases de cajón, estoy diciendo qué es cada propuesta. Si bien el país tiene por resolver temas en lo inmediato, siempre tiene que preparar el mediano plazo. Nadie va a resolver las cosas en el corto plazo, se requiere mucha gente para ayudar a legitimar cualquier decisión, mucha voluntad política.
Las campañas y los presidentes han sido políticas de largo plazo de una hora. Eso es terrible.
Colprensa: ¿Hasta qué punto su movimiento tendrá la solidez para mantenerse y proyectarse hacia el futuro?
LEG: Eso depende mucho de los resultados del 26 de mayo. Si nosotros somos la alternativa para la segunda vuelta, es obvio que cualquiera que sea el resultado, ganando o perdiendo, se vuelve
oposición; si somos segunda votación y no hay segunda vuelta, por inercia también llegamos a la misma; si somos tercera votación pero segunda fuerza en movimiento, es lo más delicado, porque con cualquier mal paso pierde la esperanza este proyecto.
Colprensa: ¿Qué es lo que debe resolverse en Colombia?
LEG: Yo he sostenido que el final de su final va a ser en tres años. Porque este país tiene tres cosas para resolver: cosas creíbles en lo social, en educación, salud y empleo; recuperar la institucionalidad y la confianza en la política, si la guerrilla está aislada, más aislado está el establecimiento, los dos están
aislados; y por último, cualquiera que sea el escenario no puede ser una guerra permanente. Tiene que parar, en los próximos dos o tres años volverá a barajarse un proceso de negociación.
Colprensa: ¿Cómo se ve en los próximos cuatro años?
LEG: Es difícil decir antes de una elección que uno no va a ganar, pero yo trabajo las dos cosas. Como ganador llamaría a un gobierno de reconciliación absoluta, a un gobierno que no excluya y que las reformas que se necesitan se hagan entre todos. Si no somos ganadores, dependiendo de la votación, aspiramos a seguir desarrollando un proyecto clave que esté por fuera del bipartidismo, que dé confianza y seguridad.
Colprensa: ¿Llegar tercero no es ganar?
LEG: Yo no quiero trabajar con la negativa, yo le hago ese balance después del 26 de mayo, si ser tercero o cuarto fue bueno, malo o regular, pero lo cierto es que uno no puede dar señales equivocadas.
Lo que sí siento es que hasta ahora sí hemos sido ganadores porque recuperamos la confianza en la política, se ha podido considerar
que existe una propuesta alternativa y se ha roto de alguna manera la cultura de guerra fría en Colombia. Me siento ganador porque los medios han permitido que se permeen opiniones distintas a las tradicionales.
Soy graduado en confianza. El hecho de que la gente confíe en este proyecto y en mí es también eso, pero eso no quiere decir que en el tema electoral no siga aspirando y ambicionando cosas más allá de las que hasta ahora se han logrado.
Colprensa: Si usted llega de tercero ¿que pasaría con sus electores?
LEG: Esa pregunta por qué no se la hacen a Serpa, porque él es el que debe estar más preocupado de que yo lo alcance.
Colprensa: ¿Participaría en un Gobierno del próximo Presidente?
LEG: No. Yo creo que terminar uno buscando puestos, ministerios, eso no da confianza, y más en este proyecto. Cualquier acuerdo o decisión para desarrollar gobierno parte primero de una premisa: no ser parte de su estructura interior de Gobierno.
Me parece clave definir una agenda de seis puntos en que cualquiera de los candidatos nos pongamos de acuerdo sobre los temas básicos. Lo otro es terminar diluido en gobiernos que uno no sabe para dónde van. Tal como está la agenda política de Uribe yo no me comprometería.
Colprensa: Usted ha sido muy bien recibido por la opinión en esta campaña. ¿Cómo mantener eso con una opinión tan maleable?
LEG: Yo no quiero ser una novedad, yo quiero ser un hecho nuevo. Novedades vive el mundo, y eso no está bien, creo que hay que desarrollar un proyecto creíble, confiable; el liderazgo es importante, el caudillismo no es bueno. En ese sentido la primera cosa que yo excluiría sería que el proyecto girara en torno a una persona.
Colprensa: Una de sus banderas es la reconciliación. De quién, con quién y cómo...
LEG: Todos. En lo económico pienso que es inevitable que los banqueros entiendan que esas tasas de intermediación no pueden seguir, yo las intervendría; que el Fondo Monetario Internacional entienda que esos ajustes le están torciendo el pescuezo a los colombianos.
Hay que reconciliarse con el campo, la gente tiene que regresar al campo, generar algún nivel de protección a ciertos productos; discutir temas como la reforma tributaria, bajar los impuestos indirectos, mantener el tres por mil orientado hacia el empleo productivo, subsidio al desempleo y controlar la evasión fiscal.
Reconciliarse en la política es entender que ésta se puede hacer sin dineros fríos ni calientes, con financiación del Estado; rescatar el concepto de la política; entender que la guerrilla no se va a tomar el Poder por la vía armada ni va a haber una rendición, que los derroto o los acabo y después les doy perdón. Reconciliarse significa hacer acuerdos humanitarios, y ojalá en torno al secuestro y la posibilidad de ir generando confianzas.
Colprensa: ¿Cómo sería un acuerdo humanitario?
LEG: Soy un hombre con la autoridad de haber defendido todos los procesos de diálogo y negociación. Por eso le digo a la guerrilla,
que de verdad debería hacer un gesto, una actitud que nos permitiera que un acuerdo humanitario generara un espacio de confianza nacional e internacional, aprovechar la decisión de la Unión Europea de no incluirlos como terroristas para que ese pequeño resquicio se utilice en beneficio de amarrar un proceso de
negociación política.
Colprensa: En el tema de orden público, ¿qué le pide a las Fuerzas Militares?
- Pienso que están haciendo lo que les corresponde, que se les dio un presupuesto importante. Las Fuerzas Armadas tienen que
responderle a Pastrana, que les ha dado mucha plata. Han avanzado en tecnología, en la aviación. Lo que ellos han hecho hasta el
momento es cubrir un territorio que es muy grande, pero lo cierto es que en Colombia no hay estrategia para la paz ni para la guerra.
Yo no pido estrategia para la guerra porque no es mi campo, pero lo que sí puedo decir es que la única posibilidad y lo único que he visto es que ni el Estado, por muy fuerte que crea que es, está en condiciones de derrotar ni al paramilitarismo ni a la guerrilla; ni la guerrilla está en condición de derrotar al Estado. Para mí lo único posible es un espacio común de reconciliación y negociación política.
Colprensa: Pero con todo ese dinero no cree que hay ineficiencia?
LEG: Yo no me atrevería a decirlo porque sería una irresponsablidad, pero muestran los resultados que hay una impotencia del Estado, una impotencia absoluta, no solo de las fuerzas armadas sino de liderazgo del gobierno; la justicia que no llega, la impunidad que se mantiene. No le podría decir si el efecto hombre-inversión es correcto o no. Lo único que sé es que hay unos hechos que son reales y las dificultades que tienen las propias Fuerzas Armadas para cubrir tantos espacios de confrontación de guerra en Colombia.
Hay que reconocer que hay paraestados en Colombia, de los paramilitares y espacios de la guerrilla que son paraestados guerrilleros. El Gobierno colombiano parece una ONG de derechos humanos: diagnostica, informa, registra, informa pero no puede actuar porque se queda como expectante de lo que está pasando.
Colprensa: ¿Qué hacer con el paramilitarismo?
LEG: No descarto acuerdos humanitarios, que entre otras cosas se dio uno recientemente con un dirigente de la USO; pero darle estatus político al paramilitarismo es dejar dos escenarios: que dos ejércitos defiendan el mismo Estado o si se les da carácter de contrainsurgencia, el escenario es Nicaragua.
Los paramilitares no tienen una agenda insurgente, ¿entonces qué se negocia? Pero después de un proceso de negociación hay que
tenerlos en cuenta, o por la vía de sometimiento a la justicia o de reconciliación, siempre que no queden impunes los delitos de lesa humanidad ni con ellos ni con la guerrilla.
Colprensa/Votebien.com
|