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"Las últimas elecciones parlamentarias nos han dejado el sabor de que se afectó el último resquicio de confianza que le quedaba a nuestra desgastada institucionalidad" dijo el Procurador Edgardo Maya.
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Cómo mejorar el sistema electoral:

Las debilidades políticas y técnicas del sistema electoral

Hay que resolver aspectos relacionados con la autoridad electoral y modernizar la operación de la Registraduría.
Vea también:
- Cómo mejorar el sistema electoral
- Los corruptos y la financiación de campañas
Debilidades en la Autoridad Electoral
- Un CNE político y no técnico. El Consejo Nacional Electoral es la máxima autoridad en materia electoral en el país. La Constitución establece que sea conformado por representantes de los partidos políticos y refleje la composición del Congreso de la República. Es por esto que los nueve magistrados que lo conforman provienen fundamentalmente de los partidos Liberal y Conservador y defienden, obviamente, los intereses de estas agrupaciones. Dos de los nueve puestos en el Consejo Nacional Electoral, cinco están en manos del Partidlo Liberal, dos en manos del Partido Conservador y dos están reservados para los partidos y movimientos políticos que no participen en el Gobierno y que constituyan minorías políticas o grupos independientes.
En el reciente escándalo por corrupción en las elecciones parlamentarias del 10 de marzo, dos magistrados debieron declararse impedidos para investigar las denuncias debido a sus nexos personales y políticos directos con algunos de los candidatos acusados de corrupción. El magistrado Edgar Castellanos fue segundo renglón en la lista de Carlos Ardila, en las elecciones anteriores (1998), y el magistrado Gilberto Alzate es cuñado del político liberal Carlos Espinosa Facciolince. Tanto Ardila como Espinosa están involucrados en las acusaciones por alteración de los resultados en la pugna por el último escaño en el Senado. La ley establece que los asientos en el CNE electoral se distribuyen mayoritariamente entre los dos partidos con más alta votación, de tal modo que las minorías quedan practicamente sin representación en dicha instancia. Para una más detallada revisión de los problemas en el Consejo Nacional Electoral puede consultar el artículo "¿Con rabo de paja?".
- Funcionarios corruptos en la Registraduría. La operación electoral, es decir, organizar y ejecutar las elecciones, está a cargo de la Registraduría Nacional del Estado Civil, que adolece también el mismo problema del Consejo Nacional Electoral. Los registradores, los delegados y el propio Registrador Nacional, son cuotas políticas de los partidos y no necesariamente funcionarios técnicos especializados y neutrales. En el caso de alteración de los resultados por el último escaño para Senado el pasado 10 de marzo, fueron destituídos siete registradores municipales en el departamento de Bolívar y se sabe que hubo acción ilegal por parte de delegados y escrutadores en favor de los candidatos en cuestión. El Procurador Edgardo Maya declaró que “Las últimas elecciones parlamentarias, nos han dejado el sabor de que se afectó el último resquicio de confianza que le quedaba a nuestra desgastada institucionalidad”. Para ampliar la información vea el artículo "Crónica de un fraude anunciado".
Debilidades técnicas
- Censo Electoral obsoleto. El propio registrador Iván Duque ha reconocido la obsolecencia del Censo Electoral, es decir, los datos de los colombianos aptos para votar. Aquí se puede aplicar el refrán aquel “No son todos los que están ni están todos los que son”. Se estima que por lo menos cuatro millones de muertos figuran vigentes en el censo electoral. Vea el artículo "Cuatro millones de muertos en censo electoral". Muchos electores que se han desplazado a otras regiones o países figuran inscritos en lugares diferentes; miles de nuevos ciudadanos no pudieron votar porque sus cédulas no llegaron a tiempo, entre otros variados tipos de casos. El Censo Electoral actual está viciado con cédulas falsas, fraudulentas, mal inscritas e inexistentes y la única manera de remediarlo es hacer un nuevo censo, es decir, eliminar el censo actual y pedir a la población que se inscriba de nuevo. Así se sabrá realmente cuántos colombianos están aptos para votar y hasta se modificaría la tasa de abstención.
- Sistemas anticuados. Pero un nuevo censo no resuelve completamente el problema. Mientras el sistema de cedulación actual se mantenga, los políticos y los movimientos corruptos inscribirán otra vez cédulas falsas, cédulas de personas fallecidas y cometerán otros delitos similares. La única forma de garantizar un censo limpio es instalando un sistema moderno de cedulación basado en la informática y las nuevas tecnologías, que expida la cédula de banda magnética y haga difícil su falsificación, permita automatizar las bajas de cédulas de personas fallecidas y un mayor control de la autoridad electoral sobre las inscripciones. Para una más detallada revisión de los problemas técnicos de la Registraduría, vea el artículo “Elecciones, un talón de Aquiles”.
Vea Los corruptos y la financiación de campañas
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