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La campaña “Primero Colombia”, recaudó en total 15.607 millones de pesos de los cuales gastó 13.873 millones. El máximo permitido por la autoridad electoral para gastar en una campaña era de 14.000 millones de pesos en la primera vuelta
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Financiación de campañas:

Quién financió a Álvaro Uribe

La financiación privada de campañas es un viejo problema en materia de legislación electoral. Nuestros gobernantes llegan al poder financiados – y por tanto comprometidos - por los principales grupos económicos. La pasada elección presidencial 2002, que llevó al poder a Álvaro Uribe, no fue la excepción.
Lo primero que hay que aclarar es que la financiación de campañas es un acto público y el informe oficial que los candidatos presentan al Consejo Nacional Electoral es también un documento público al que cualquier ciudadano puede acceder. En nuestro país, no obstante que la ley es clara en ello, el tema de quién financió a cuál candidato suele manejarse con reservas, temores y negaciones. El argumento de marras es el riesgo de seguridad que representa informar públicamente el apoyo a un determinado candidato envuelto en medio de una guerra como la nuestra.
Pero como dice el experto internacional Daniel Zovatto, “la democracia se fortalece con más democracia, nunca con menos democracia” y en un país en donde la financiación privada de campañas ha sido tradicionalmente un serio problema debido a los comprobados y numerosos casos de narcofinanciación de candidatos, resulta más saludable y pedagógico, es más ciudadano, ventilar públicamente el origen de los fondos, para despejar cualquier manto de duda, sembrar ejemplo de transparencia, garantizar imparcialidad en la gestión del gobernante o legislador y devolver la confianza perdida del ciudadano hacia la actividad electoral. Votebien.com ha tenido como uno de sus propósitos centrales poner sobre el tapete el tema de la financiación de las campañas electorales, tanto de congreso como de presidencia. Durante los meses de campañas pedimos a los candidatos informar en nuestras páginas las donaciones recibidas. En el caso de la elección parlamentaria, puede verse el artículo "Candidatos que no temen mostrar sus cuentas" y otras notas relacionados. En el caso de los comicios presidenciales, en dos ocasiones antes de la fecha de las votaciones publicamos informes especiales sobre la marcha financiera de las principales campañas, donantes, manejo del dinero, seguros para evitar filtraciones indebidas, gastos en publicidad, etc. Puede verse, entre otros artículos "Auditoría sobre las cuentas de Álvaro Uribe" o "7.545 millones han gastado las campañas presidenciales".
Este ejercicio de transparencia financiera, que ha sido esencial en nuestro proyecto de periodismo y pedagogía ciudadana, es complementado finalmente con el informe que presentó al Consejo Nacional Electoral el ahora presidente de la República Álvaro Uribe Vélez; este informe, como los de los demás candidatos, son de dominio público y pueden convertirse en un útil instrumento para la vigilancia ciudadana sobre el gobernante, ya que en rigor, las donaciones recibidas por éste durante la campaña electoral no tendrán que reflejarse en sus actos de gobierno. Es decir, nadie que aportó dinero a la campaña de “Primero Colombia” tendría que beneficiarse de manera especial con decisiones gubernamentales de ningún tipo.
Las cuentas de Uribe: El recaudo
La campaña “Primero Colombia”, recaudó en total 15.607 millones de pesos de los cuales gastó 13.873 millones. El máximo permitido por la autoridad electoral para gastar en una campaña era de 14.000 millones de pesos en la primera vuelta (ver "Límites a los gastos de campañas"). Sus rivales en la lucha por la presidencia de la República obtuvieron la siguiente recaudación: Horacio Serpa, 5.826 millones de pesos, de los cuales invirtió en gastos de campaña 11.450 millones. Noemí Sanín recaudó 5.826 millones e invirtió 4.052 millones en los gastos de campaña; y Luis Eduardo Garzón recaudó 1.306 millones de pesos y gastó 1187 millones. El anterior presidente de la República, Andrés Pastrana, recaudó en su campaña electoral en 1988 12.278 millones de pesos y gastó 12.850 millones.
La primera observación que puede hacerse es la notable diferencia de fondos disponibles para los dos primeros candidatos en relación con el resto, razón por la cual diferentes analistas, expertos y dirigentes políticos han reclamado la necesidad de financiar equitativamente las campañas con fondos estatales, para evitar las desigualdades en el acceso a la propaganda y los medios de comunicación, como se vio claramente este año, cuando el candidato Uribe tuvo una mayor figuración en los medios masivos.
Los rubros de la campaña Uribe fueron: donaciones, 10.581 millones de pesos; créditos, 4.000 millones de pesos; rendimientos de actos públicos, 503 millones de pesos; ayudas en especie, 391 millones de pesos; rendimientos de inversiones, 39,6 millones de pesos y recursos propios, 91, 4 millones de pesos, según consta en el informe oficial presentado al Consejo Nacional Electoral.
Las donaciones
Álvaro Uribe tuvo más donantes que los demás candidatos y duplicó el número de donaciones de la campaña que llevó a la presidencia a Andrés Pastrana Arango en 1988. Uribe tuvo 1.341 donaciones, mientras que Serpa recibió 232 donaciones, Noemí 325, Garzón 24 donaciones y Andrés Pastrana en 1988 tuvo 625 donaciones.
Sin embargo, el alto número de donantes de Uribe no significó una mayor distribución del origen de los fondos. De hecho, la mitad del dinero recaudado (53 por ciento) provino de 60 grandes aportantes que pusieron entre 50 y 400 millones de pesos, una proporción casi igual a la presentada en los demás candidatos y en Andrés Pastrana 1988. En términos sencillos, esto quiere decir que Uribe, al igual que Pastrana, sigue dependiendo de más o menos los mismos grandes donantes que siempre financian las campañas de los presidentes colombianos.
Los encargados de las finanzas en la campaña “Primero Colombia” solían destacar el alto grado de donaciones por debajo de un millón de pesos que habían recibido. Fueron en total 372 de este tipo y si bien resulta un hecho políticamente interesante – gente de bajos recursos apoyando al candidato – estas donaciones sólo representan el 1,2 por ciento del total. De hecho, el 69 por ciento de los donantes aportaron sólo el 2,5 por ciento del total recaudado.
Los donantes
Algunos expertos se preguntan cómo se explica que un grupo económico decida apoyar financieramente dos o más campañas presidenciales opuestas programática e ideológicamente. El origen del patrocinio privado es noble. Se suponía que un partido suficientemente arraigado en la sociedad, recibiría de sus afiliados el aporte necesario para luchar por el poder. La realidad ha resultado muy distante de esta romántica idea. Unos pocos grupos muy poderosos financian a los candidatos, incluso de partidos opuestos. De hecho, es tradicional que los grupos empresariales más influyentes del país otorguen contribuciones a varios candidatos presidenciales, de tal modo que cualquiera sea el resultado, un candidato suyo ocupará el solio de Bolívar. No hay modo de perder.
En la lucha por la presidencia 2002 – 2006, los conglomerados Bavaria (Grupo Santodomingo), Ardila Lulle, Sindicato Antioqueño, Carvajal y Luis Carlos Sarmiento, entre otros, aportaron sumas importantes tanto a Uribe como a Serpa, dos candidatos que, se suponía, presentaban programas y lecturas del país contradictorias entre sí.
Almacenes Éxito, por ejemplo, donó 50 millones de pesos a Uribe, 30 a Serpa y 10 a Noemí. Panamco, la embotelladora de Coca-Cola, donó 50 millones a Uribe y 30 de Serpa. La Corporación Financiera del Valle donó 55 millones de pesos a Uribe y 40 millones a Serpa. Carvajal s.a. donó 60 millones a Uribe, 80 a Serpa y 41 millones a Noemí Sanín. Cervecería Unión donó 100 millones a Uribe y 100 millones a Serpa y Malterías de Colombia hizo lo mismo. La Naviera Fluvial Colombiana le apostó a tres candidatos: 51 millones por Uribe, 50 millones por Serpa y 9 millones por Noemí. Esto para citar sólo unos casos.
Este fenómeno se observa no sólo en corte transversal sino también histórico. El segundo mayor donante de Uribe fue la sociedad de inversiones Capirrendi s.a. de Luis Carlos Sarmiento, que aportó 400 millones de pesos. Esa misma empresa había aportado 250 millones de pesos a la campaña de Andrés Pastrana en 1988. Recordemos que estos candidatos –Pastrana 1988 y Uribe 2002 – plantearon programas radicalmente opuestos. La pregunta es: ¿los grandes empresarios colombianos apoyan a los condaditos por razones ideológicas? En ese caso, ¿porqué apoyar candidatos opuestos?. Si no es por razones ideológicas, entonces ¿qué razón anima a los grupos de poder a meterse la mano al bolsillo?
En la campaña de Uribe se destacan algunas donaciones por sector económico. La industria cervecera, dominada por el Grupo Santodomingo, aportó más de 500 millones de pesos en conjunto, incluyendo las cervecerías Unión, Bavaria, Leona y Malterías de Colombia.
RCN (radio y televisión), de Ardila Lulle, aportó 252 millones de pesos.
Álvaro Uribe también recibió fuerte apoyo del llamado Sindicato Antioqueño, a través de la industria cementera, más de 376 millones de pesos entre diferentes compañías del sector (Cementos del Valle, Argos, Nare, El Cairo, Caribe y Diamante), y de otras empresas del grupo como Almacenes Éxito, Compañía Nacional de Chocolates, industrias Noel y el Banco de Colombia.
Luis Carlos Sarmiento hizo aportes a través de Capirrendi s.a., que donó 400 millones de pesos, y otras donaciones de instituciones financieras.
La mayor donación la hizo la Fundación Renacimiento, presidida por el empresario Hernán Echavarría Olózaga, por 413 millones de pesos. La donación más pequeña la realizó una ciudadana de Bogotá, quien donó diez mil pesos.
También recibió destacado apoyo de las empresas de apuestas; más de 235 millones de pesos entre Uniapuestas, Apostar, Apuestas Ochoa, Inverapuestas y Su Suerte, entre otras.
Nada de esto que hemos planteado constituye anomalía jurídica ni menos delito alguno. Todo está dentro de la ley. Pero algunos expertos plantean al sistema de financiamiento electoral en el país cuestionamientos de carácter ético y político, derivados de la dependencia que suele en la práctica tener el candidato ganador frente a sus financiadores. El ex magistrado del Consejo Nacional Electoral Jaime Araújo Rentería, quien tuvo que lidiar con el tema de la financiacón durante el tiempo que ocupó el cargo, lo expresa en los siguientes términos: "la financiación pública total de los partidos y campañas electorales y el abaratamiento de la actividad política, para evitar que la democracia se convierta, como dijera Jorge Eliécer Gaitán, en una plutocracia, donde sólo pueden hacer políticas y gobernar los ricos".
Votebien.com
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