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Lo ideal es buscar una salida dentro de la justicia, una que permita que desaparezca el espectro de la violencia en Colombia, pero yo no veo que en este momento se justifique hacer una mesa de negociación con las autodefensas.
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Desayunos de Votebien.com

Fabio Villegas: Sesión de preguntas y respuestas. (II)

Segunda parte de las preguntas y respuestas sobre paz y tratamiento del conflicto en la campaña de Noemí Sanín. Entrevista a la fórmula vicepresidencial, Fabio Villegas.
Vea también:
- Intervención inicial de Villegas
- Sesión de preguntas (I)
- Sesión de preguntas (III)
Carlos Franco:
Mi primera inquietud es que es la misma fórmula que llevamos ensayando varios años y no funciona: fortalecimiento del Estado, normas y etcétera, y no me imagino por qué ahora sí va a funcionar. Debo plantear algunas inquietudes: una de las pocas contrainsurgencias exitosas en el mundo fue la de Malasia. El ejército británico en Malasia aplicó una política de contrainsurgencia que se llamaba “Mentes corazones” en vez de hacer énfasis en el fortalecimiento militar, lo hizo en el desarrollo del país y en su gente. Mi pregunta es por qué en Colombia insistimos en una vía que hasta ahora no ha funcionado.
Segundo, está el tema de los cocaleros. Tenemos 300 mil personas que viven de la coca y lo que se han visto es que las estrategia de represión sobre los cultivos de coca lo único que producen es que ellos se vuelvan aliados del enemigo de su enemigo.
Y la tercera pregunta, en cuanto al tema del conflicto, es la de dónde sale la plata. 20 mil soldados profesionales valen 480 mil millones de pesos, sin equipos, sin lo necesario para que puedan operar, sin munición, sin combustible, sin personal administrativos para apoyarlos, sin personal de inteligencia, sin equipos de comunicaciones y demás. Cada soldado vale dos millones de pesos mensuales, 24 millones al año y 480 mil millones al año. Pastrana aumentó 40 mil en los tres años. Mi pregunta es si eso funciona y cómo se sostiene, pues la impresión que uno tiene es que lo que hay que resolver es un problema de 80 mil o 100 mil nuevos soldados profesionales pero de una, no de cien mil en cinco años. Eso no es un manejo correcto del problema: en El Salvador, que era una 57ava parte del territorio colombiano, había la misma fuerzas militares que tenemos en Colombia, que es 57 veces más grande. Así, esa gradualidad no funciona para manejar un conflicto, lo cual está ya demostrado. Pastrana aumentó en 41% el pie de fuerza, en 200% los profesionales y en 500% el transporte aéreo. Si nos vamos por la vía de la gradualidad, eso no funciona.
Y sobre el tema del conflicto, hay una pregunta más complicada: hay quienes analizan que la clave del conflicto está en los costos movilidad (helicópteros) y composición de la fuerza (calidad del profesional). Lo que ha pasado después del 20 de febrero es que la guerrilla se escondió y no combate, entonces no nos sirven unos tipos muy bien entrenados porque no hay con quien pelear y tampoco los helicópteros.... ¿cuál es la estrategia de recuperación de territorio del Estado? Porque el Estado es débil y no recupera el país. Uno mira el Caguán y pareciera que hay un ejército ocupando y no que está recuperando; en Urabá los paramilitares sacan a la guerrilla y no llega el Estado, como en otros lugares.
Esto nos lleva a dos cosas: la conducción militar del país necesita cambios, y también cuál es la estrategia para que la confrontación tenga límites.
En cuanto a la negociación tengo varios puntos: ¿cuáles son las condiciones mínimas para reestablecer la negociación, cuál es el esfuerzo que se va a hacer? Y en cuento a la reforma política, ¿es contra la guerrilla o es una opción, una puerta para que se restablezca el proceso? Y, ¿es negociable el tema de las AUC? La guerrilla tiene hoy una fortaleza militar y económica y una debilidad política, entonces si el negocio es “venga y juegue con las reglas de la democracia” la perspectiva de la guerrilla es probablemente nefasta políticamente. Así, ¿cómo se vislumbra la opción política para la guerrilla de forma que sea atractiva la negociación?
Fabio Villegas:
En cuanto al tema de “Mentes corazón”, yo me he referido a una serie de elementos desde un punto de vista de fortalecimiento del Estado, pero no he descartado los temas de componente social y político, pero lo he margino estos temas porque creo que esas cosas las debe hacer el Estado de cualquier manera, como la mayor presencia en todo el territorio, a través de reformas sociales, de legitimidad la democrática, todos esos elementos deben estar presentes en cualquier estrategia y en cualquier momento, Si eso se hace es mucho más fácil manejar el orden público, porque en medio de un Estado deslegitimado, en medio de la injusticia social, es más complicado.
Usted me daba la razón con el tema del manejo del territorio y las fuerzas militares. Hay un debate sobre qué se necesita más, si es tecnología, capacitación, pero en Colombia se necesita, en cualquier escenario, más presencia militar: no estamos cubriendo el territorio colombiano con las fuerzas militares, hay más de 170 municipio donde no hay policía ni militares.
En cuanto a la estrategia gradual, el tema de los 20 mil no es económico, y manejo un número distinto: manejo un costo de 14 millones de pesos anuales por soldado profesional, lo cual da 280 mil millones, lo cual es aproximadamente el .15 del PIB, es decir el .60 del PIB los 80 mil soldados profesionales, y otros .40 en equipamiento, es decir un incremento del gasto militar del 3% al 4% del PIB.
La gradualidad no nace del problema económico, porque uno se puede financiar afuera y hacerlo. La gradualidad nace de la capacidad de vincular a la gente, entrenarla, manejarla y operarla. Las fuerzas armadas no tienen cómo recoger de un día para otro cien mil soldados profesionales.
En cuanto a la negociación, creo que uno tiene que ser proactivo en la búsqueda de la negociación, no puede esperar que le caiga. Ser proactivo implica mantener espacios de comunicación, canales de diálogo tanto dentro del país como en el exterior; mantener la presencia de organizaciones internacionales y de países que puedan aportar al tema. Hay que gastarle tanto esfuerzo a la búsqueda de la negociación y a construir los espacios y la mesa de negociación como al mismo fortalecimiento del Estado.
En la reforma política considero que, como decía antes, tenemos que hacer la reforma independientemente del proceso de negociación con la guerrilla, esa es una necesidad de la sociedad colombiana, de nuestra democracia y, por lo tanto, no la podemos aplazar hasta que la guerrilla quiera hacerla. Si en su debido momento, en un proceso de negociación con la guerrilla hay que introducir elementos adicionales dentro del orden político en Colombia, pues se introducen; si hay que convocar una asamblea constituyente para darle viabilidad jurídica a los resultados de esa negociación, se convoca, pero nosotros no podemos sentaros a esperar la conclusión de la negociación con la guerrilla para continuar adelante con nuestra propia agenda. Este es un país que tiene que mirar hacia el futuro y modernizarse o si no vamos a continuar en medios del caos y la desesperanza.
En el tema de las autodefensas, hay tres maneras de enfrentar esta vaina: una es con Estado y fuerza militar, otra con fuerzas militares del extranjero –que creo no es viable, no hay ningún país que envíe su gente a enfrentarse con la guerrilla en Colombia, y creo que sería una solución muy grave para el país-, y otra que me parece también muy grave, que es la de apoyarse en uno de los extremos en conflicto para golpear al otro extremo. La sociedad colombiano puede permitir que se plantee como estrategia que la solución para enfrentar la guerrilla sea el apoyo en el paramilitarismo, pues sería el principio de la disolución de esta sociedad. Creo que tenemos que construir un Estado tan fuerte para enfrentar de forma simultanea a ambos extremos en ese conflicto armado. En su momento se verá qué se hace con las autodefensas.
Desde luego, lo ideal es buscar una salida dentro de la justicia, una que permita que desaparezca el espectro de la violencia en Colombia, pero yo no veo que en este momento se justifique hacer una mesa de negociación con las autodefensas si no hemos avanzado dentro de una mesa de negociación con la guerrilla. No veo qué se pueda ganar en abrir un espacio de negociación con las autodefensas. Por el contrario, creo que eso haría mucho daño, les daría un espacio de legitimidad política que nosotros no le debemos abrir en estas circunstancias. Hay que avanzar en la negociación con la guerrilla y al final ver cómo se involucra el tema de las autodefensas dentro de la búsqueda de una paz total.
Votebien.com:
En el tema del manejo de los cocaleros, ustedes estarían de acuerdo con mantener el Plan Colombia en cuanto al a fumigación y cómo sería el manejo de terminar los cultivos ilícitos.
Fabio Villegas:
El tema de la fumigación es importante. Uno no puede manejar el tema de 160 mil hectáreas sembradas de coca que debe haber en Colombia sin recurrir a ese instrumento. Pero no es el único ni suficiente en todas las áreas. Se debe utilizar la fumigación pero debe también en muchas zonas del país donde existe minifundio en la producción de coca tener un manejo mucho más equilibrado desde el punto de vista social con esas comunidades y que permita la erradicación manual, la sustitución de cultivos, algún tipo de aproximación, de negociación con estas comunidades.
Ese tema en Colombia es mucho más complejo que en otros países de América Latina, porque nosotros no teníamos una vocación cocalera desde el principio, no ha sido una tradición. Lo que ha habido es un proceso de colonización alrededor del proceso mismo de la siembra de coca. Y eso lo hace mucho más difícil pues hay una vocación de esta gente, vinculados al cultivo de coca, y no a los cultivos de pancoger.
Votebien.com:
Retomando el tema de Derechos Humanos, no se comprende su tesis según la cual unas fuerzas militares fortalecidos garantizan un mayor respeto a derechos humanos. No es un secreto la brutalidad con que los militares operan contra la población civil en la mayoría de sus procedimientos. ¿Cómo hacer compatible un fortalecimiento de la fuerza pública con el respeto a los Derechos Humanos?
Fabio Villegas:
Es mucho lo que se puede hacer en el proceso de capacitación de las fuerzas militares mismas, en los controles sobre el accionar de las fuerzas militares. Finalmente las fuerzas militares hacen parte del Estado colombiano y están sujetas a controles legales, a la acción de la Procuraduría y del propia Fiscalía en muchos casos, al control político de la sociedad civil, a la orden de la autoridad civil de parte del Gobierno, por lo tanto hay muchas más posibilidades de controlarla y garantizar que actúen de conformidad con las normas del derecho internacional. Y ese objetivo se puede alcanzar, al menos hay instrumentos para lograrlo.
Lo que sí sería imperdonable desde el punto de vista de Derechos Humanos es el conflicto que se ha venido generando con la presencia del paramilitarismo. Si tenemos un estado débil ese conflicto del paramilitarismo y la guerrilla va a seguir evolucionando y escalando hacia el futuro y en ese conflicto no hay ninguna posibilidad de que el Estado puedo aportar a la defensa de los derechos humanos. Si el Estado es fuerte, es capaz de intervenir en ese conflicto, es capaz de doblegarlo, de superarlo, pero si es pasivo la situación de derechos humanos va a ser mucho más degradante.
Votebien.com
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