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| Fernando Londoño, ministro de Interior y Justicia |
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Su discurso tuvo un tono académico, sin dejar a un lado su carácter recio. Sin tapujos les recordó a los congresistas que su institución es una de las más desprestigiada del país, según las últimas encuestas.
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Londoño en su debut en el Senado | 28-08-2002

"No he venido a despreciarlos", dijo

Una frase que no tuvo el efecto esperado porque en las más de siete horas que duró el debate, las inquietudes de los congresistas se repitieron una y otra vez, con una duda constante: ¿se va a revocar el Congreso?
Ni la respuesta anticipada que Londoño había enviado en un cuestionario horas antes de comenzar el debate, y en la que decía que el anticipo de elecciones no era imprescindible, sirvió para disipar los temores.
De hecho, como si se tratara de una corrida de toros, Londoño debió lidiar primero con las embestidas de los senadores Jorge Enrique Robledo y Jesús Bernal, quienes desempolvaron su discurso de izquierda para argumentar que el referendo solo era un elemento distractor.
Antes de esta andanada de argumentos, que Londoño no dudó en calificar de "envejecidos", debió soportar los chistes destemplados y los actos circenses del senador Carlos Moreno de Caro, quien cortó su corbata con una tijera mientras lanzaba diatribas contra el Partido Conservador.
Pese a este preludio, que soportó con estoicismo aunque su rostro se alcanzó a notar la desesperación, Londoño sacó fuerzas para hablar por más de una hora.
Lo hizo para tratar de convencer que el referendo es la solución adecuada para mejorar el sistema político colombiano.
Su discurso tuvo un tono académico, sin dejar a un lado su carácter recio. Sin tapujos les recordó a los congresistas que su institución es una de las más desprestigiada del país, según las últimas encuestas.
Comentó que es necesario reducir el Congreso a una sola cámara para hacerlo más operativo, establecer un umbral que obligue a los partidos conseguir más de 600.000 votos en las elecciones para tener derecho a sentarse en el Congreso y eliminar los auxilios parlamentarios.
De paso, defendió los alcances de la conmoción interior y anunció que los decretos que se expedirán al amparo de esta figura, para agilizar la extinción de dominio, combatir el contrabando de gasolina y dotar de mejores instrumentos a la Fuerza Pública, serán llevados al Congreso para que se conviertan en normas permanentes. De ese paquete no haría parte el que crea el impuesto sobre el patrimonio. Profesor universitario
Aunque su exposición fue detallada, Londoño se convirtió en un maestro universitario para los congresistas que permanecieron en el recinto. Todos ellos formularon preguntas sobre los verdaderos alcances del referendo.
Uno de ellos, Álvaro Araújo, le pidió que dijera de una vez por todas, si el nuevo gobierno tiene en mente revocar el Congreso.
Londoño, conservando una paciencia infinita, solo reiteró que su discurso, de consenso y cooperación, "hacen más lejano un espectro de revocatoria que no tiene porque asustarlos".
Curiosamente, la esposa del Ministro estuvo observando discretamente el debate desde uno de los balcones del recinto del Senado.
El Tiempo
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