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ANÁLISIS
Jorge Leyva Valenzuela

El partido conservador y el partido liberal no lograron agrupar en sus filas a la mayoría de sus representantes y más bien tuvieron que despedirse de muchos de sus hombres

Jorge Leyva V.

¿Adiós a la operación avispa?

La reforma política aprobada por el Congreso en julio de este año cambió radicalmente las reglas del juego electoral en Colombia.

Porque introdujo conceptos nuevos en la política como el umbral o la cifra repartidora. No obstante, uno de los principales cambios fue el de instaurar el principio de lista única para partido único, que consiste en que no puede existir sino un solo candidato o una sola lista por cada partido o movimiento político.

Con esto se quiso fortalecer los partidos y dejar de lado la práctica hasta ahora imperante en el país, de que cada partido o movimiento lanzara varios candidatos o varias listas para un mismo puesto o corporación. Esto es lo que se llamaba una “operación avispa”.

Al incluir en la reforma política el nuevo principio, se pensó que si un partido o movimiento tenía varios candidatos para un solo puesto, éstos se pondrían de acuerdo y elegirían mediante procedimientos internos a uno sólo para participar en las elecciones.

También que si varias personas querían llegar a una corporación pública, en lugar de sacar varias listas juntarían fuerzas e incluirían sus nombres en una sola avalada por un partido sólido y fuerte. Pero esta idea en la práctica terminó siendo un fracaso total.

Al ver que tenían que organizarse y ordenarse, los candidatos prefirieron salirse de su partido tradicional y fundar nuevos movimientos, antes que ceder en sus aspiraciones. Los más afectados con esta realidad fueron lógicamente los partidos tradicionales. El partido conservador y el partido liberal no lograron agrupar en sus filas a la mayoría de sus representantes y más bien tuvieron que despedirse de muchos de sus hombres y mujeres que emigraron hacia otros grupos. Incluso, en algunos casos, estos partidos debieron dar la batalla para evitar la doble militancia, que se presenta cuando un candidato después de no haber obtenido el aval de su partido decide lanzarse a nombre de otro.

Por todo esto, ambos partidos llegan a las elecciones bastante debilitados. Aunque se espera que las maquinarias les ayuden la realidad es que también estas maquinarias han terminado fraccionándose y por lo tanto su efectividad puede estar comprometida. Y el efecto también se sentirá a nivel del voto de opinión. Porque la división de los partidos genera el rompimiento de esta franja.

Para la muestra un botón: en Bogotá, ninguno de los candidatos con mayores índices de popularidad en las encuestas inscribió su candidatura a nombre de los partidos tradicionales y bien puede decirse que más de tres de ellos se reparten la misma franja electoral. Por esto si lo que se quiso con la reforma política fue evitar fue la operación avispa, lo que terminó pasando es que el ingenio electoral contrarrestó todos los efectos que se pretendieron.

Por otro lado, el gran jurado terminará siendo el umbral que es el número mínimo de votos para que se pueda tener en cuenta una lista a la hora del conteo final. Porque la proliferación de listas hará que se divida la votación y por lo tanto que muchas de ellas no alcancen ese mínimo Entonces se sabrá si los partidos y candidatos lo pensarán mejor la próxima vez, cuando les llegue el momento de volverse a medir electoralmente.

Votebien.com/Jorge Leyva V., editor político de Semana


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