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ANÁLISIS
Jorge Leyva

Por otra parte, hay que analizar para qué sirve el Umbral. Se dice que sirve para darle seriedad a las elecciones y para lograr una adecuada representación.

Jorge Leyva V

Umbral y democracia

En mi columna de la semana pasada expliqué que el umbral es un elemento del nuevo sistema electoral que sirve para hacer un corte entre las listas de candidatos que aspiran a las corporaciones públicas. Se trata de una cifra. De un número mínimo de votos que cada lista debe obtener para poder participar en la repartición de curules. En esta oportunidad explicaré cómo funciona en la práctica el umbral, cuál es su lógica, cuál es su justificación y cómo afecta la democracia.

En la reforma política se estableció que el umbral se obtiene de diferentes maneras dependiendo de la corporación pública de la que se trate, así:


a. Para el Senado el Umbral se obtendrá sumando el total de votos obtenidos por cada lista. Luego a ese total se le saca el 2 por ciento. La cifra resultante será el Umbral.


b. Para el resto de las corporaciones públicas, es decir para la Cámara de Representantes, para las Asambleas, para los Concejos municipales y para las Juntas Administradoras locales, la operación es la siguiente. Primero se determina cuál es el respectivo cuociente electoral, y luego se divide por dos. La fórmula es:


( número total de votos para esa corporación / número de curules corporación) / 2


La división del número votos entre el número de curules es el cuociente electoral. Y la división por 2 arroja el 50% de éste, que es lo que exige la reforma política.


c. En las circunscripciones electorales en las que sólo se elijan 2 curules el Umbral será del 30% de la votación total. Se suman los totales de cada lista y al resultado final se le saca el 30%.

Por otra parte, hay que analizar para qué sirve el Umbral. Se dice que sirve para darle seriedad a las elecciones y para lograr una adecuada representación. Lo primero, lo de la seriedad, parece ser un argumento de peso. Porque al existir un umbral cada movimiento o partido debe ser cauteloso y debe analizar su verdadero potencial electoral para decidir si se mide o no en las elecciones. La consecuencia de no alcanzar el mínimo de votos es por una parte electoral y por otra económica. Electoral porque una derrota en esos términos es muy seria para cualquiera. Y económica, por que muchos de los que no alcancen el Umbral tampoco alcanzarán el mínimo de votos que la ley impone para que los candidatos no sean multados. Otras personas dicen que el Umbral es antidemocrático. Argumentan que simplemente en una democracia no pueden existir límites a la hora de elegir y que la expectativa de no llegar a obtener el mínimo de votos puede desestimar la participación. Creo que este argumento es excesivamente rígido. El umbral no impide que la gente participe en política sino que más bien su simple existencia es un mensaje político claro. Es la democracia diciéndole a quien quiera participar de sus reglas, que lanzarse a una elección no es un juego. Que las expectativas democráticas deben basarse en la seriedad. Por eso puede afirmarse que el umbral es sano para la democracia y que la reforma política hizo bien en institucionalizarlo. Ahora, otra cosa es que su combinación con otros elementos y con la desorganización propia de nuestro sistema haga que los resultados no sean los deseados.



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