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En las últimas elecciones parlamentarias no fue casualidad que los resultados se demoraran más de mes y medio en ser ratificados
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Comicios

Refuerzan controles a elección de jurados

Para los comicios del 25 y 26 de octubre próximo, la Registraduría anunció fuertes medidas para controlar la corrupción al interior de los jurados de votación. Figuras como la de los Profesionales Especializados para las delegaciones electorales son, entre otras, novedades que se implementarán con el fin de ejercer veeduría al proceso electoral.
En las últimas elecciones parlamentarias no fue casualidad que los resultados se demoraran más de mes y medio en ser ratificados. Hubo tantos fraudes a lo largo del proceso de escrutinio que esta vez la Registraduría redobló los controles para evitar que los tramposos salgan electos.
Para los analistas, el punto más crítico de la cadena de fraudes es el de los jurados: su elección, imparcialidad y capacitación siempre han sido materia de discusión.
En las pasadas elecciones, por ejemplo, en algunas regiones del país casi un 80 por ciento de los jurados seleccionados no se presentaron. En la actualidad la Registraduría adelanta cerca de 10 mil procesos coactivos para recaudar las multas de hasta 10 salarios mínimos que deben todos aquellos ciudadanos que no atendieron el llamado de la Organización Electoral.
No obstante, muchos de estos casos se presentaron porque alguien se encargaba de que no se notificara a los ciudadanos elegidos para desempeñarse como jurados. Eso permitía que algunos ‘voluntarios’ se ofrecieran a reemplazarlos. El problema de esa “voluntad” es que estaba muy lejos de ser desinteresada. Casi todos tenían como misión alterar los sufragios y los registros de conteo de votos.
Para los comicios del próximo 25 y 26 de octubre la Registraduría ha anunciado reformas. De hecho, ha depurado la base de datos para elegir a los jurados. Esta vez hay más personal proveniente del sector privado, profesores universitarios y representantes de los partidos políticos.
Aunque esta última disposición despierta suspicacias, para la Registraduría es la forma de neutralizar a los corruptos, pues lo más probable es que por selección aleatoria –por medio de un software especial– queden en la misma mesa representantes de los diferentes partidos y movimientos.
Para combatir el ausentismo de los jurados, los delegados departamentales, registradores distritales, especiales y municipales tienen “instrucciones precisas” para garantizar que las convocatorias lleguen personalmente a los destinatarios. La recientemente creada figura de los Profesionales Especializados para las delegaciones electorales se encargará de esos procedimientos se cumplan.
Aún así, puede persistir la no presentación de los escogidos. Por eso la Registraduría en esta ocasión dispondrá de jurados de reserva que, elegidos con los mismos criterios y asignados al azar, serán responsables de suplir cualquier ausencia. En Bogotá, por ejemplo, se necesitan 40 mil jurados, pero hay al menos 20 mil más que estarán “en la banca”. Todos deberán estar designados a más tardar el próximo 11 de octubre.
Otro punto crítico en el tema de jurados es el relacionado con la capacitación de los ciudadanos seleccionados para desempeñar esa función. La Registraduría imprimió este año un millón de cartillas instructivas y adelantará programas pedagógicos con los jurados sobre todo en el tema de los escrutinios a lo largo del país.
En ese punto también se endurecerán los controles a los formularios que certifican los votos a lo largo del proceso electoral. El E-14, que deben llenar los jurados apenas cerradas las elecciones, tendrá una cinta de seguridad que evitará que sean adulterados una vez se hayan escrito los resultados por mesa. Así mismo, los jurados deberán contar y destruir todos los tarjetones que no sean utilizados.
En cuanto al formulario que certifica el número de votantes por mesa, el E-11, será comparado con el censo electoral y con él la base de datos del Archivo de Investigación Nacional para que así los inescrupulosos no puedan votar dos o más veces, como ocurrió en el pasado.
Otro procedimiento que se presta para el fraude es el de marcar los formularios que habían sido depositados en las urnas sin marcar. En las últimas elecciones se encontraron más de un millón de tarjetones en blanco. Para evitar que esos votos nulos se conviertan en votos a favor de algún candidato, la Registraduría ha ordenado ponerles una calcomanía que los diferencia y permita sacarlos del conteo.
Finalmente, la Organización Electoral ha pedido la cooperación de los organismos de control para que no se vuelvan a presentar los engaños que demoraron la designación del último congreso más de un mes y medio después de que los colombianos lo eligieron.
Votebien.com
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