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Crónica

Juan Lozano: El día de la desilusión

Un día que empezó con optimismo terminó en una amarga derrota para el candidato que hasta hace un mes aparecía como ganador en todas las encuestas. Votebien.com acompañó al candidato durante toda la jornada electoral del domingo. esta es la historia.
Juan Lozano se levantó optimista el domingo. El millón doscientos mil votos que el referendo había obtenido en Bogotá el día anterior lo hizo pensar que, como mínimo, el 50 por ciento de ellos apoyarían su candidatura a la Alcaldía de Bogotá. Creyó que contaría entonces con una base de partida de, por lo menos, 600 mil votos. Aunque el referendo estaba en la cuerda floja, en la capital todo parecía indicar que los electores habían derrotado el sábado a “la locha” a la que invitaba Lucho Garzón, su mayor contrincante. Eso mismo esperó hacer Lozano el domingo. Esa había sido su primera victoria y de eso estaban convencidos todos sus seguidores.
El recorrido
A las seis de la mañana Lozano se reunió en la sede de la calle 72 con la gente de su campaña para empezar el día con un Padrenuestro. La oración, que debería haber proporcionado tranquilidad, no alcanzó a ocultar el ambiente de nerviosismo que rodeaba a todos los presentes. Después de siete meses habían llegado al punto culmen de la campaña.
Apenas culminó esta sencilla ceremonia, el candidato se montó en una camioneta y, acompañado por su equipo más cercano, se dirigió a la Plaza de Bolívar para votar. Allí, en el corazón de la democracia colombiana, presenció la apertura oficial de las elecciones. Esperó a que el alcalde Antanas Mockus y el Ministro del Interior Fernando Londoño votaran y se dirigió a la mesa número uno acompañado por su esposa.
Lozano irradiaba optimismo. Con los brazos desplegados hacia arriba, los dedos pulgares levantados, siempre sonriente y en actitud victoriosa, saludó a los medios de comunicación que lo rodeaban y a los seguidores que lo aplaudían. Marcó el tarjetón y, en medio de las luces intermitentes de los flashes de las cámaras, depositó su voto.
El siguiente destino, obligado teniendo en cuenta que es donde se concentra el mayor número de votantes de la ciudad, fue Corferias. En ese sitio cualquier observador atento, como lo es el propio candidato, podía darse cuenta de los primeros indicios de la derrota que se avecinaba. A Lozano muchas personas se le acercaban, le deseaban suerte, lo llamaban Alcalde y le exigían una buena administración. Pero, al mismo tiempo, otros apenas lo miraban de reojo, pasaban de largo, gritaban vivas por Lucho y le decían frases como “me encanta verlo perder”.
Y aunque salió del lugar reconfortado por muchas otras voces de aliento, el tenso ambiente electoral de los últimos días le estalló literalmente en el pecho a Lozano, sobre la camisa rosada. Un imprudente seguidor de Lucho no tuvo ningún reparo en lanzarle una bomba llena de gaseosa. La seguridad reaccionó de inmediato y capturó al “ingenioso” opositor. Los ánimos se calentaron pero el incidente, el único del día, no pasó a mayores. Para salir del impase bastó con que uno de los miembros de la comitiva le cediera al candidato una camisa azul.
La siguiente parada fue en el barrio Quirigua, al occidente de la capital. Allí el clima político seguía tenso. Se notaba la división radical de los votantes y la oposición fuerte de los seguidores de Lucho Garzón. Pero a medida que el recorrido avanzaba hacia el norte la situación comenzó a cambiar. Todo el grupo llegó a Suba, donde fue recibido con aplausos masivos y efusivos gritos de apoyo. Lozano recorrió la parte antigua del pueblo convertido hoy en barrio, saludó a viejos conocidos y fue evidente que su ánimo mejoró. A medida que se adentraba en el norte, su nicho electoral, la aceptación se hacía más notoria. Y esto quedó demostrado en su última parada: Unicentro, donde no hubo ni una palabra de rechazo. Allí, por el contrario, los carros lo saludaron con pitos, las personas en los restaurantes se pararon a aplaudirlo, lo felicitaron prematuramente y le confirmaron haber votado por él.
Con un corto discurso el vencido aceptó la decisión de los ciudadanos, felicitó a Lucho Garzón por su victoria y aseguró apoyar la labor del próximo alcalde de Bogotá en las acciones con las que estuviera de acuerdo, pero igualmente hacer oposición en el momento en que lo viera necesario. Así terminó su participación en las elecciones para la alcaldía de Bogotá.
La hora final
Después de este extenuante recorrido el candidato se dirigió a su casa a descansar. Desde que la Registraduría comenzó a entregar los primeros resultados fue claro que las cosas no estaban bien para Lozano. Al comienzo la votación fue pareja pero, poco a poco, Garzón comenzó a distanciarse hasta que los resultados marcaron un 46 por ciento a favor de Lucho y 39 por ciento para Lozano.
Durante todo el proceso de escrutinio el candidato de Colombia Siempre estuvo reunido con sus asesores más cercanos. Cuando se habían contabilizado el 60 por ciento de las mesas se sentó a escribir su declaración. La derrota era evidente. Ya hacia las seis y media de la tarde con el 85 por ciento escrutado Lozano aceptó definitivamente la victoria de Garzón. Las caras largas de los participantes de la campaña lo decían todo, mientras otros, resignados, se consolaban repitiendo en voz alta: “se hizo un buen trabajo. La próxima será”
A las siete de la noche Lozano bajó al salón donde todos lo esperaban acompañado por los que siempre estuvieron detrás de su campaña: Enrique Peñalosa y Germán Vargas Lleras. Los asistentes all recinto rompieron en aplausos de reconocimiento por su ardua labor y mientras Lozano intentaba sonreír y levantaba tímidamente sus brazos para dar las gracias, sus dos acompañantes no pudieron ocultar la expresión de derrota.
Con un corto discurso el vencido aceptó la decisión de los ciudadanos, felicitó a Lucho Garzón por su victoria y aseguró apoyar la labor del próximo alcalde de Bogotá en las acciones con las que estuviera de acuerdo, pero igualmente hacer oposición en el momento en que lo viera necesario. Así terminó su participación en las elecciones para la alcaldía de Bogotá.
Mientras tanto, Peñalosa aceptó su profundo infortunio: de los cuatro candidatos a los que dio su apoyo para las alcaldías, sólo ganó Sergio Fajardo en Medellín. “Asumo mi derrota. Los ciudadanos votaron por un modelo de ciudad diferente del que veníamos construyendo. Ojalá no se hayan equivocado”, dijo el ex alcalde de Bogotá.
Al finalizar la noche la sede se desocupó. Pero esa no fue la última reunión de las personas que participaron en la campaña. Al día siguiente se encontraron a las seis de la mañana para rezar de nuevo un Padrenuestro.
Votebien.com / Natalia Villegas
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