En manos de todos
Juan Alberto Alarcón, un manizalita que se le midió a ser nuestro primer corresponsal en las regiones, le hace un llamado a todos los colombianos para que por fin elijan a congresistas que se alejen del juego sucio y la politiquería.
Por Juan Alberto Alarcón M.
El ambiente politiquero en el país empieza a calentarse con unos candidatos de todos los sabores y colores. Los caciques politiqueros que siguen llevando las riendas de esta región aceitan sus maquinarias lentas y obsoletas pero aún efectivas. Y los escándalos que nos llegan a través de los medios de información caldean más el ambiente.
En el concierto local todo parece adormilado. No existe el furor y ambiente de fiesta de contiendas políticas de décadas anteriores. Hoy la mal llamada política se hace degradando al contendor, poniendo zancadillas o hurgando en lo más hondo de su vida intima para derrotarlo en las urnas a través del descrédito.
En las plazas públicas, espacios tradicionales de las campañas políticas, ya no importan la oratoria, las ideas y propuestas concretas. Éstas hacen parte de la historia. Ahora las protagonistas son las dádivas, componendas e intereses mezquinos, que van en contravía de lo que es ejercer verdaderamente el oficio político.
Los ciudadanos más necesitados acuden a las urnas porque les han dado algunos centavos, cemento o tejas, y en algunos casos, el politiquero les ayudó a pagar las facturas de los servicios públicos que tenían cortados. Así este cacique juega y se aprovecha de las necesidades insatisfechas de los conciudadanos que, lastimosamente, son los que carecen de educación y le importan un pito al gobierno y los candidatos una vez electos, a pesar de que fueron ellos mismos los que les permitieron ocupar las más altas dignidades del Congreso.
Todos los programas son la misma repetidera. Lo social, el desempleo, el secuestro y la seguridad ciudadana son tomados como caballitos de batalla para impactar a los seguidores. Una vez pasadas las elecciones, estas banderas se guardan para las próximas.
Ahora las propuestas de los candidatos tienen un ingrediente adicional: la imagen positiva del señor presidente Uribe. De esto se han aprovechado los publicistas para exhibir en sus afiches y vallas la foto, el nombre o algunas frases celebres del Presidente. Esta estrategia les impone un sello de calidad existente solo en el subconsciente del elector: “si apoya a Uribe es por que es bueno”. Pero detrás de esa publicidad se esconden algunos personajes oscuros que hoy aparecen como mecenas o salvadores del país.
Otros, por el contrario, esgrimen objetivos sociales y programas para combatir la pobreza, cuando el país entero los conoció hace algunas décadas como guerrilleros sanguinarios, que ahora por obra y gracia aparecen con una impecable hoja de vida. Estos son nuestros presentes y futuros candidatos al Congreso y la Presidencia.
Parte de la culpa de todos nuestros problemas políticos la tiene nuestra falta de memoria. Con gran facilidad olvidamos los magnicidios en los cuales se inmolaron figuras como Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán Sarmiento, Álvaro Gómez Hurtado y hasta el mismo humorista Jaime Garzón. Por las muertes de estos personajes el país sufre un considerable atraso político. Todos fueron hombres visionarios, con hondo sentido humano y con profundo conocimiento de la realidad del país. Unos verdaderos líderes.
El liderazgo es otro aspecto que se debe analizar con detenimiento. Las organizaciones carecen de verdaderos líderes. Aunque este no sea un problema exclusivamente local. En el mundo sucede lo mismo, producto del bipartidismo de décadas anteriores que se fueron enquistando en los cargos estatales y se niegan a renovar, o le imposibilitan a quienes quieran ascender dentro de un movimiento o partido. Uno de los aspectos decadentes de los partidos tradicionales es precisamente ese nepotismo. Hoy, el hecho de ser familiar de senador o representante ya le asegura un futuro cómodo al vástago, gozando de las mieles de la burocracia. Hoy vivimos en una monarquía con mascara de democracia, en la que los electores somos los idiotas útiles. Si no hacemos algo en contra de esto, tendremos los mismos apellidos en el congreso para rato.
Por todo esto le hago un llamado a los conciudadanos para que reconozcamos los mejores candidatos, con las mejores hojas de vida, sin trazas de politiquería. Elijamos hombres nuevos con la tarea de reformar las estructuras en aras de un mejor futuro para nuestros hijos.
Los ciudadanos que quieran contar cómo se vive el proceso electoral en sus lugares de residencia pueden leer las instrucciones en http://semana2.terra.com.co/utilitarios/voteBien/index.htm. Si cumplen con nuestras condiciones publicaremos sus notas en Votebien.com.



