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Crónica de una votación


Thilo Hanisch Luque votó en el norte de Bogotá, con mucho sol y gente amable.

Por Thilo Hanisch Luque


Como buen parroquiano asistí a mi puesto de votación correspondiente a ‘El Nogal’. El puesto está ubicado en la carrera 11 con calle 78, en una de las sedes de la EAN (Escuela de Administración de Negocios). Hasta San Pedro colaboró con la democracia colombiana, pues, hizo un día muy hermoso, con mucho sol, y poco tráfico automotor.

No hubo tumultos, ni ninguna clase de alteración del orden público. Las requisas eran rápidas y efectivas. Sin embargo los policías, que eran muy correctos y amables, no me supieron contestar cuando les pregunté si era este efectivamente el puesto de votación de ‘El Nogal’, pues en ocasiones anteriores, la sede de votación era en el Colegio Cervantes de la carrera 9ª con calle 84.

Como es usual, la afluencia en la mañana y al mediodía era más de gente mayor que muy joven. Ya para las dos de la tarde la tendencia se ha ido invirtiendo. La letra menuda de los carteles, y su disgregación no facilitaron el trabajo de ubicación del número de la mesa de votación correspondiente.

Tuve que hacer unos 5 minutos de cola, pero no más. A mi me tocó votar en la mesa 21, al fondo de un aula de la EAN. Para probar al jurado, les pregunté si en la lista para la Cámara debía marcar sólo la parte A, B o C, o si podía marcar varias. Una delegada furiosa, que no era del jurado, y tenía el mismo acento de Thérèse Leleux, me contestó que pidiera el cuadernillo, y me dijo que era facilísimo. Igual marqué mis votos para Senado y Cámara (sólo en la parte A, naturalmente), y cuando la señora ya se había ido, los jurados de mi mesa muy amablemente se excusaron por ella, y me explicaron que incluso ese tipo de instrucciones estaban prohibidas, aunque no tuvieran que ver con la intención de voto. Los del jurado si eran muy queridos. Por el número de votantes tachados en la lista, calculo que pasadas 4 horas de la jornada, había asistido entre el 20 y el 25 por ciento de los aptos para votar. Si este puesto de votación fuera representativo de Colombia, auguro una baja significativa en la abstención (participación del 45 por ciento).

A media cuadra de la salida me encontré nada más ni nada menos que con el famosísimo periodista Roberto Posada “D´Artagnan”. Como cualquier parroquiano, me preguntó por dónde era la entrada al sitio de votación, y le expliqué que era por la once.

Luego me fui a almorzar por ahí, y volví a pasar a las 2:30 de la tarde, para mi casa, y la afluencia del sitio seguía siendo la misma.

Conclusiones: Una jornada electoral con mucha paz y tranquilidad, y un domingo soleado espectacular. Faltó información en la red sobre las direcciones específicas de los sitios de votación.


En un futuro, la Registraduría deberá ser más explícita a la hora de informar. No hubo harina, ni presiones indebidas externas al puesto de votación. La gente de ‘El Nogal’ concurrió a votar en cantidad apreciable, de manera organizada, sin gritar prebendas ni consignas políticas, y le cumplió al país como debía. ‘El Nogal’ se fajó.





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