Cubra usted las elecciones

¿Para qué?


Brian Arjona, de Barranquilla, explica por qué cree que no se logra nada votando. ¿Le dará la razón al 60 por ciento de abstencionistas?

Por Brian Arjona


¿Es bueno que existan los políticos? ¿Es bueno que todos los ciudadanos sin excepciones tengamos participación en el proceso que supuestamente ha sido denominado democracia?

Para responder las preguntas hay que remitirse a la democracia. El término tiene como objetivo primordial reconocer las necesidades de la nación. La democracia existe cuando todos los individuos poseen derecho a expresarse para corregir las problemáticas de su entorno con el fin de conseguir la anhelada seguridad social.

En nuestro país no existe la seguridad social otorgada por el gobierno, sino, la que brinda el poder del dinero. Es cierto que muchos han muerto en la puerta de un hospital, que no toda la juventud tiene acceso a una escuela o a una institución de educación superior. Y aquellos que gozan de todos los privilegios que ofrece el escenario nacional lo han logrado no más que con el papel moneda.

Entonces no es necesario que los colombianos participemos de un proceso electoral, que en últimas sabemos que no es del todo limpio que carece de opciones, desde el momento mismo en el que los politiqueros pronuncian sus discursos en campaña. Unos se dedican a hacerse propaganda con la propuesta de convertir la educación en un bien de fácil acceso a todos los que se les dificulta. Otros lo hacen desde la salud, ofreciendo salud para todos, sin tanto tramite ni complique. Hay quienes plantean su tesis partiendo de la abolición de los grupos armados o guerrillas que tanto afectan a la nación.

Pero no se encuentra en Colombia ningún candidato que, independientemente de su rango, promueva su apertura ofreciendo soluciones a todos los problemas locales, nacionales o regionales, en materia de salud, educación y empleo.


Sin embargo, asistimos a las mesas de votación. Con esto, en el fondo no estamos tratando de solucionar algo sino, por el contrario, estamos creando un escenario político, social, económico más caótico, confuso y carente de sentido.

Las propuestas no deben estar divididas, sería bueno pensar en cómo solucionar todas las necesidades que distorsionen el desarrollo de la patria. No hay que enfocarse en eliminar un problema específico. Por otro lado, prima el deseo por parte de los políticos de conseguir poder mediante el negocio que ha movido por décadas al país: la política.





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