Cubra usted las elecciones

Comenzamos mal


“Es difícil entender cómo los mismos candidatos que van a legislar en los próximos años son los mismos que infringen la ley”, escribe Sebastián Silva, de Bogotá, sobre la publicidad de los partidos el día de elecciones.

Por Sebastián Silva


Caminando desde mi casa hasta el lugar de la votación hay aproximadamente cinco cuadras. En solo ese trayecto cuatro personas en diferentes esquinas -y algunos hasta detrás de los árboles- repartían propaganda, volantes y tarjetones explicando cómo y por quién votar. Me acerqué a uno de ellos y le pregunté si sabía que esa actividad estaba prohibida el día de las elecciones. Sin decir nada, tomó sus cosas y se movió algunos metros, pero siguió cumpliendo su labor.

En mi puesto de votación, ubicado en el barrio Alambra, la policía estaba retirando unas cuantas personas más que hacían campaña ilegal. Después de votar, decidí regresar a mi casa por otro camino, llevándome la sorpresa de encontrar a otras dos personas que repartían pequeñas tarjetas del partido ‘Por el País que Soñamos’, de Enrique Peñalosa, y una acera con un par de pancartas del candidato a la cámara Néstor Ramos, por el Partido de la U.


Curiosamente, el partido que alcanzó el mayor número de curules en el Senado de la República, fue el Partido de La U. Tres de los cuatro repartidores de volantes que vi tenían camisetas con su imagen corporativa.

Es difícil entender cómo los mismos candidatos que van a legislar en los próximos años son los mismos que infringen la ley. Entonces la pregunta es: ¿cómo podemos confiar en ellos?

Esperemos que quienes fueron elegidos tengan seriedad en sus labores, y que en las elecciones presidenciales que se avecinan estas "campañas clandestinas" sean controladas. Y sobre todo, que se cumpla la ley.





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