Testimonio de un jurado de votación
Un ciberciudadano antioqueño da detalles sobre la desorganización, falta de información y desorden el día de las elecciones en el lugar en el que era jurado de votación.
Fui jurado de votación, mi cargo era Presidente de mesa en Envigado (Antioquia), a dos cuadras del parque. Esta es una síntesis de lo que viví.
1. La publicidad política fue excesiva
2. La influencia paramilitar en la ciudad de Medellín fue notable. En las comunas donde tengo algunos familiares, me dijeron que les habían indicado por quién votar.
3. Me pareció particular la renuencia de los jurados de votación a no entregar las consultas cuando era deber ofrecerlas. Eso puede deberse a que somos obligados a prestar ese servicio y es molesto porque somos empleados de empresas privadas. Yo tenía entendido que uno no debía ofrecer los tarjetones de las consultas para evitar cualquier suspicacia sobre favorecimiento a uno de los dos partidos. De hecho, en la mañana les pregunté a los asesores de la Registraduría. Me dijeron que esos tarjetones no se ofrecían. Pero luego en la tarde, cuando me tocó ser jurado, me dijeron que debía ofrecerlos. ¿Quién los entiende?
4. También me di cuenta del gran sectarismo político. Había mesas en las que específicamente no se entregaba la consulta del Polo Democrático.
5. Me pareció muy particular que los asesores de la Registraduría no estuvieran completamente empapados de la logística, el procedimiento, la mecánica y las reglas del proceso. Al hacerles preguntas como ¿se deben de entregar las dos consultas?, algunos asesores respondían que sí y otros que no. Hasta donde recuerdo mis clases de constitucional, "en Colombia no esta permitida la doble militancia", parece que ellos no sabían eso.
6. Otra dudas surgieron al final del conteo. El partido C4 no figuraba en los listados que nos proporcionó la Registraduría para hacer el respectivo conteo. La lista era cerrada y para Senado, por ejemplo, tenía solo 10 candidatos. Había tarjetones que tenían marcado C4 y también un numero de candidato. Nos dijeron que teníamos que anular los votos por el Partido cuando alguno de los tarjetones tuviera marcado un número mayor a diez. Así lo hicimos y no se qué tan correcto fue. El partido se quemó.
7. Con los votos en blanco también pasó algo muy particular. En mi mesa hubo votos marcados en blanco en las partes A y B (en la primera votaban los que no se consideraban miembros de las comunidades indígenas; en la segunda, solo los indígenas). Es claro que cuando ambas partes se marcaban, el voto era nulo. Pero nos dijeron que los debíamos contar para la parte A.
8. Inmediatamente se cerraron las mesas, a las 4 de la tarde, empezaron las presiones de los testigos por saber la información de los diferentes candidatos. Incluso, personas que no eran testigos, tuvieron la libertad de presionarnos.
Todo esto sucedió en una mesa en Envigado, ¿se imaginan lo que sucedió en regiones con alta presencia paramilitar o guerrillera?
* El autor de esta nota pidió reserva de su nombre.



