Uribistas y antiuribistas en Arauca
Henry Castro Gerardino, de Arauca, explica por qué se esperaba la victoria de Uribe en Colombia y en su departamento.
Las elecciones se vivieron en relativa calma en Arauca. El anunciado paro armado promovido por la guerrilla no se hizo efectivo para tranquilidad de toda la ciudadanía y alegría de los comerciantes y transportadores quienes terminan siendo los más afectados. Los militares explican esta situación por la lucha a muerte que libran entresí las facciones del ELN y la Farc. Las muertes ocurridas en el municipio de Arauquita durante los meses anteriores son el producto de esta cruel confrontación.
Los araucanos miran con apatía la jornada electoral pero aún así fueron a las urnas y luego se marcharon a la sabana a disfrutar de un día de descanso con la familia.
Aunque de mayorías liberales, los araucanos viven de lejos la pugna por el primer cargo de la Nación. La abstención, entonces, será alta. No se percibe que haya compra de votos para ese día. A los políticos elegidos al Congreso, parece que poco o nada les interesaba la suerte del candidato - presidente, pese a que fueron elegidos dentro de las listas de los denominados uribistas. Las cábalas, entonces, están dirigidas a que de ganar Uribe, lo haría por inercia y por el carisma que despierta y nada les quedaría debiendo a la nueva casta política.
La publicidad en la campañas fue escasa, a excepción por la de los seguidores del Polo Democrático que mostraron en todo momento mayor entusiasmo y dinamismo. Aún así, se esperaba una victoria de Uribe, que en las últimas tres semanas, consiguió algo de publicidad en la radio y unos cuantos avisos en los muros que se pudieron contar con los dedos de la mano. Los demás candidatos parecía que no existieran.
El común de la gente estaba sintonizada con la victoria de Uribe. Cuando se indagaban las razones de ese favoritismo, los llaneros explicaban que los demás candidatos no valen la pena. Eso no significa que el Presidente no tuviera cierta resistencia en esta región. Los políticos tradicionales no le perdonan el haber entregado al Ejercito Nacional la suma de 60 mil millones de pesos, proveniente de las regalías petroleras, para la construcción de la vía Tame Arauca, proyecto que se viene ejecutando con los mejores estándares de calidad. Algunas familias también están resentidas porque le achacan al Presidente la suerte que han corrido en manos de la Fiscalía las personas acusadas de apoyar a la guerrilla, muchos de los cuales se encuentran huyendo o presos en las cárceles.
No hubo campaña como tal en el departamento, excepción hecha, repetimos, de los seguidores del Polo Democrático y, en general, la gente poco o nada se informó de los programas y posiciones de los aspirantes a la presidencia. A vía de ejemplo, muy pocas personas vieron el programa que la cadena Caracol trasmitió el domingo anterior y para los que lo vieron, el evento no pudo resultar más mediocre. El bajo perfil de los periodistas, la repetición de preguntas que ya habían sido formuladas en otros noticieros y entrevistas, la reiteración en las respuestas por parte de los entrevistados, la carencia de debate y los cortes para pasar comerciales opacaron la innovación del formato utilizado. Los llaneros, que tradicionalmente son callados, no lograban comprender por qué las preguntas formuladas por la periodista de la W eran más extensas que las respuestas dadas por el candidato Mockus. O por qué no se cuestionó a Serpa y a Gaviria sus actuaciones como Ministro de Gobierno y como magistrado de la Corte Constitucional, respectivamente. Tampoco fue de buen recibo la negativa de Uribe a presentarse, ni las preguntas sesgadas y repetitivas que el Director de noticias de Caracol pretendía hacer con un sesgo revanchista que no puede ocultar.
De Uribe se dice que ha hecho las cosas bien y se espera que mejore. Algunos manifiestan su temor a que cambie de actitud ahora que resultó ganador. De Serpa, se repite que nunca llegará a presidente pues no ha logrado desprenderse de la vieja casta política corrupta. De Gaviria, se anota que siendo de derecha como lo son todos los magistrados del mundo, le resulta difícil adoptar posturas que se califican de izquierda y su discurso es confuso y contradictorio. De Mockus, se dice que es el mejor por su disertación didáctica y razonadora, pero se sigue recordando sus comportamientos extravagantes del pasado. Nadie recuerda ya a Leyva y quienes lo hacen lo califican de desquiciado.
Después de la victoria de Uribe se espera que intensifique los programas sociales, que inicie procesos de paz con la guerrilla para poder desmontar el aparato militar que en esta zona del país es especialmente paralizante y poco tranquilizador, que persiga a los corruptos y que acelere las metas de crecimiento económico en procura de seguir disminuyendo el desempleo. Nadie espera cambios profundos y si la continuidad de lo que se viene haciendo, pero deberá desprenderse de sus colaboradores que continuamente lo hacen cometer errores. Si no lo hace, y eso es lo más probable, su gestión será inferior a lo esperado. Nunca segundas partes fueron buenas, decían los latinos y Uribe debe demostrar que eso no es cierto. En síntesis hay más esperanza y Uribe deberá corresponder a ese cheque en blanco que le extienden sus seguidores.



