
Argiro Giraldo
Alianza Nacional Popular –ANAPO-
Tras un atentado paramilitar, llegó en 1999 a Madrid en calidad de asilado político. Su experiencia académica como profesor universitario, rector e investigador poco le valió en su nuevo entorno pues debió desempeñarse –al igual que la mayoría de los migrantes- como ayudante de camarero, albañilería y jardinería, así como operario en el catering de una aerolínea. De noche estudiaba para homologar su título de abogado, esfuerzo que actualmente le permite ejercer como adscrito al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid.
“He soportado todo el dolor de la inmigración y el exilio, por ello me presento como un claro representante al Congreso por los Colombiano en el exterior”, asegura Giraldo quien considera que de sus once propuestas, tres son fundamentales: la creación del Ministerio de la Extranjería e Inmigración, el derecho ciudadano a ser conciudadanos del mundo y no inmigrantes de naciones, y la despolitización de las religiones a favor de un estado y sociedad laicas.
Para la creación del Ministerio propone contar en él con delegados revestidos de plenos poderes (plenipotenciarios) en aquellos países donde la diáspora colombiana es significativa. “El sistema actual es caduco y anticuado, además no responde a las necesidades de los millones de colombianos que estamos fuera del país” afirma.
Su concepto de “conciudadanos del mundo” se centra en la modificación del esquema mundial de las relaciones entre los Estados y sus protocolos diplomáticos. “De allí que esa ficción político jurídica que supone la existencia de pedacitos de patria en las Embajadas está mandado a recoger y hay que construirla (la Patria) más en razón del nuevo fenómeno de la movilidad humana que del encuentro entre Estados Nacionales”, afirma.
Para Giraldo es tan importante la separación de iglesia y estado como la despolitización de las religiones, que deben ceñirse a una práctica religiosa personal. “El Pacto de Culturas que han propuesto algunos gobernantes debe ir más a fondo por cuanto no estamos ante un enfrentamiento cultural sino ante dos concepciones del Estado y la sociedad: una concepción teológica o una liberal, entiendo por esta última todo aquello que toque con la moral. La práctica religiosa debe estarlo en el ámbito de la persona y no comprometer -y menos imponerle- a un Estado o a una sociedad determinada práctica moral o creencia religiosa”, sentencia.
Sus opiniones sobre…
- Intercambio Humanitario: es necesaria una Política de Estado que garantice que el intercambio no sea una mecánica mas de la coyuntura electoral de un partido o de un gobierno, sino el producto de un pacto entre todos los partidos democráticos de Colombia para que sea exitoso y sirva como primer paso en la elaboración de una agenda que solucione el conflicto colombiano.
- TLC: los tratados no son buenos o malos por sí mismos sino por el contenido y las condiciones de respeto e igualdad presentes en ellos. Los tratados son mecanismos de trascendental importancia para la integración económica, social y cultural de los pueblos pero con el grado de desarrollo agrícola, industrial, productivo y tecnológico que tiene actualmente nuestro país, cruzado por la guerra, la inestabilidad social y la poca productividad, el Tratado de Libre Comercio no le sirve al país. Veo muy complicado que Colombia sea capaz de desarrollarse y crecer económicamente si no limita a fondo todo Tratado de Libre Comercio en aspectos básicos de le economía, más si el proceso de desarrollo no está alineado con una perspectiva que garantice la paz.
- Derechos de las minorías y uniones de parejas homosexuales: nuestra propuesta en este tema es el empoderamiento de la persona humana y, por lo tanto, el respeto a las minorías y a toda decisión libre que tomen.
- Aborto: la Organización Mundial de la Salud estima que en Colombia el número de abortos inducidos fueron 64.000 en 2001; 47.000 en 2002; y 45.000 en 2004, y que el 0.1 por ciento de quienes abortan fallecen por utilizar procedimientos inseguros. Es por lo tanto un problema de salud pública y el Estado debe asumir esa realidad ofreciéndole a la mujer las posibilidades para que su decisión no le acarree peligros mayores.
- ¿Hay o no conflicto armado en Colombia?: no hay duda que en Colombia existe no solo un conflicto armado sino una guerra de proporciones que el mundo no ha dimensionado y que los medios de opinión publica de Colombia han subestimado. ¿Por qué estamos en guerra hoy? es algo en lo que no estamos de acuerdo pese a que conocemos su origen. Y sin entender el núcleo del mismo, sin definirlo de modo inequívoco, será muy complicado un proyecto de paz. Apostamos por una salida negociada al conflicto armado.



