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Empezó la carrera hacia la Presidencia


Todas las campañas le apuntarán a la franja abstencionista, que llegó al 60%. Las alianzas serán la clave, pero todos se ‘harán contar’ en la primera vuelta y buscarán acercamientos para la segunda.

Los resultados de las elecciones parlamentarias del domingo constituyen una primera medición de fuerzas con miras a los comicios presidenciales de mayo.

Si se tomara como punto de referencia la cercanía de los partidos y movimientos políticos que ganaron la representación parlamentaria, podría pensarse en un triunfo contundente del presidente-candidato Álvaro Uribe en primera vuelta.

Pero otra cosa piensa la oposición. “No me vengan a decir que el país entero rodea al Presidente. Uribe es derrotable”, afirma el candidato liberal Horacio Serpa.


Lo cierto es que concluidos los comicios del Congreso, los aspirantes a la jefatura de Estado tienen entre ceja y ceja el 28 de mayo, cuando se escoge al nuevo mandatario del país. De hecho, ya están inscritos formalmente cuatro candidatos: Álvaro Uribe, Álvaro Leyva, Enrique Parejo y Carlos Rincón Barreto (del Movimiento Comunal y Comunitario). En los próximos días lo harán los ganadores de las consultas del liberalismo y el Polo Democrático Alternativo: Horacio Serpa y Carlos Gaviria.

Pendiente de una decisión del Consejo Nacional Electoral está el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, ya que la Alianza Social Indígena que lo respaldó no alcanzó el umbral, y su Movimiento Visionarios tampoco.

Algunos factores que marcarán el rumbo de la próxima elección presidencial son los siguientes:

1. ALTA ABSTENCIÓN. Tradicionalmente en Colombia ha sido mayor la participación ciudadana en las elecciones presidenciales que en las parlamentarias, y los pasados comicios congresionales no fueron la excepción: la abstención llegó al 60%. Será precisamente esa franja la que pueda inclinar la balanza, y a ella le apuntarán las siete campañas presidenciales en contienda.

“A menos que el Presidente replantee su estrategia política en lo social, tienen más posibilidad de mover a la franja de indecisos las otras campañas. Uribe tiene poco novedoso por ofrecer; es su obra de gobierno la que está en juego”, explica el analista Marco Romero Silva.

2. CONGRESO NO ES LA PRESIDENCIA. El hecho de que el uribismo haya consolidado sus mayorías en el Congreso no necesariamente refleja la tendencia para las elecciones presidenciales. “Es diferente la dinámica por los cuerpos colegiados que por los candidatos presidenciales. Las coaliciones para el Congreso son estrictamente electorales; las presidenciales tienen una dinámica diferente y el tema regional pesa mucho”, advierte el politólogo Ancízar Marroquín.


3. ALIANZAS. Según los analistas, la campaña presidencial estará polarizada entre uribistas y antiuribistas, y las coaliciones comenzarán a moverse, aunque con miras a la segunda vuelta.

“Todos los partidos van a participar en primera vuelta, y se jugarán sus ‘restos’ para la segunda. Pero hay un riesgo implícito: que Uribe gane en la primera vuelta”, señala Romero.


El senador Germán Vargas Lleras ya hizo un primer lance al pedirle al Partido Liberal que “reconozca como jefe natural al presidente Uribe”, mientras el ex presidente Alfonso López abogó por una “Convención Liberal que reúna a todas las vertientes liberales, incluido el uribismo”.


La oposición, a su turno, jugará sus cartas: es previsible la unión del Polo y el Partido Liberal, y eventualmente las demás fuerzas independientes.

En ese punto, aclara el columnista Ramiro Bejarano, si la oposición logra forzar una segunda vuelta presidencial, al Presidente-candidato se le puede “embolatar” el triunfo. “Uribe ya no tiene con quién hacer más alianzas, la oposición sí”.

4. DESGASTE PRESIDENCIAL. A pesar de la gran popularidad del presidente Uribe, el manejo de temas como el Tratado de Libre Comercio y la agenda legislativa del Gobierno, que incluyen medidas impopulares como otra reforma tributaria, podrían alterar la proyección de las encuestas.

“Los debates en televisión serán decisivos porque toda la obra de gobierno pasará al tablero. La oposición tratará de desvirtuar la política de seguridad democrática y la política social. Uribe tratará de mostrar sus mejores resultados”, al decir de Bejarano.

Según el profesor Marroquín, el Presidente-candidato deberá definir una estrategia acertada: si presentar esos proyectos en esta legislatura o hacerlo después de las elecciones de mayo.

5. INCIDENCIA DE ILEGALES. Otro aspecto que los analistas tienen en cuenta es el poder de injerencia de guerrillas y paramilitares, especialmente en las regiones donde tradicionalmente han hecho presencia.

Recuerdan que por razones de seguridad, la campaña del hoy Jefe del Estado será mucho más mediatizada, en recintos cerrados y en foros universitarios, mientras la oposición pedirá garantías para visitar las regiones más convulsionadas.

Además, no descartan la evolución que puedan tener temas como el intercambio humanitario y los procesos de paz tanto con las autodefensas como con las Farc y el Eln.

“Estas organizaciones tratarán de sacar partido de los comicios presidenciales: los paramilitares para ‘legitimar’ su desmovilización, y las Farc para mostrar las fallas de la seguridad democrática y la falta de voluntad presidencial en el intercambio humanitario”, dice Marroquín.



El País - Cali

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