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La reforma política fortaleció a los partidos políticos pero afectó a los candidatos independientes


El nuevo sistema electoral tuvo su primer examen con las elecciones del domingo pasado y algunos ya piden que se le hagan ajustes.


Términos como umbral electoral, cifra repartidora, voto preferente, lista cerrada y lista abierta, son motivo de discusión en estos momentos, después de conocerse los sorprendentes resultados electorales.

Más de un millón de votos nulos y más de 300 mil tarjetas no marcadas, sustentan estos cuestionamientos. Antanas Mockus, candidato presidencial, pidió un reconteó de votos y el senador Darío Martínez dijo hará un fuerte debate la próxima semana en el Congreso.


“Por testigos electorales nos dimos cuenta que se anularon muchos votos que no debían anularse”, dijo Mockus. “Esta reforma es injusta: no salió Peñalosa con 150 mil votos y el último senador elegido logró 20 mil votos”, añadió el senador Martínez, quien contempló presentar un proyecto de contrarreforma, pero después desistió porque ya no hay tiempo para aprobarlo.

Para los académicos este estreno de la reforma política debe tener otro punto de vista. Tanto Beatriz Franco, del equipo investigador de la Universidad del Rosario, como Fernando Giraldo, de la Universidad Javeriana, coinciden en que estos análisis deben hacerse a largo plazo.

“Debemos partir de que estamos en una etapa de transición. Los ajustes al sistema deben hacerse después de probar la reforma en tres o cuatro eventos electorales”, dice Franco. “Cualquier balance que se haga ahora es parcial”, añade Giraldo. Aún con estas precisiones, dicen que los resultados electorales del domingo dejan entrever unas primeras conclusiones.


“Sin duda los electores premiaron la unión en los partidos. Falta ver si esa unión es mantiene con la aplicación de la Ley de Bancadas en el Congreso”, asegura Franco.


Sin embargo, en el tema de la unión persisten algunas dudas, dice esta analista. En las circunscripciones regionales de Amazonas, Arauca y Caldas siguió la atomización de listas y en algunas regiones del país los ‘barones’ electorales mantuvieron su poder.

También, agrega Franco, se notó el éxito del voto preferente sobre las listas cerradas.

Giraldo estima que la reforma política se preocupó más por los aspectos cuantitativos: agrupar candidatos para superar el umbral, que por el tipo de partidos que debe tener el sistema colombiano.

“Los partidos no se preguntaron qué demanda la sociedad. Solo se limitaron a sumar, a agrupar barones electorales, a convertir sus microempresas electorales en mega empresas electorales, para pasar el umbral”, dice. Giraldo también cuestiona que la reglamentación de la reforma quedó a interpretación del Consejo Electoral.



El Tiempo

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