Opinión

El conflicto de la dosis personal


Eduardo Plata toma partido sobre el tema, a partir de su inclusión en las agendas de campaña de algunos candidatos a la Presidencia.


Eduardo Plata Yidios

Nuevamente estamos en la discusión sobre qué se debe hacer sobre la dosis personal de droga. Despenalizada en 1994, luego incluida en el referendo como un intento fallido de volverla a penalizar, este tema circula en el ambiente de manera constante debido a los fuertes argumentos que apoyan cada una de las dos partes.

Por un lado, se toma la dosis personal como un acto de derechos individuales. Los ciudadanos tienen la libertad de ingerir cualquier sustancia, mientras lo hagan de manera privada y no afecte al prójimo. Bajo esta premisa, si a alguien se le antoja fumarse un cacho de marihuana, actualmente, en Colombia, esta en la libertad de hacerlo, hace parte de sus libertades individuales. Sus derechos acaban donde empiezan los de los demás. Es decir, si no se afecta a nadie, los colombianos están en la libertad de ejercer el libre desarrollo de su personalidad, mediante la fumada del cacho.

Por el otro lado, la legalización de la dosis personal crea una gran contradicción legal y moral en lo que se refiere a la lucha contra las drogas. Los ciudadanos tienen derecho a consumirla, pero el que se la vende no tiene derecho a vendérsela y, por ende, el consumidor tampoco tenía el derecho a comprarla. Es algo así como legalizar el producto pero penalizar la transacción. Mientras el pase caiga por casualidad en el patio de quien la consume, todo esta bien. Pero si se lo compra a alguien, ya es ilegal. Pero si lo agarran después de haberlo comprado, también esta bien, porque la posesión es legal. Los que la consumen serian cómplices entonces de los que la venden, pero cómplices con inmunidad. Cómo se sabe quién va caminando a venderla o quién viene caminando de comprarla. En fin.

Para enredar aun mas el tema, la despenalización de la dosis personal nos lleva a otro debate - bastante subjetivo por cierto- y es el de entonces definir, qué es lo que se considera dosis personal. Yo, personalmente, jamás he consumido drogas, pero si he consumido bebidas alcohólicas y se que no todo el mundo se emborracha con la misma cantidad. Por puras razones fisiológicas, habrán dosis personales mas grandes que otras, lo que nos lleva a la situación de imponer por ley las cantidades que se consideran dosis personal. Al hacer esto, a menos que se sea excesivamente generoso, se da pie a que alguno ponga una tutela, basado en que su derecho a la dosis personal fue violado al estipular como dosis personal una cantidad que no resulta ser un pase efectivo para él o ella.

El problema que se tiene con la despenalización de la dosis personal es que se pretende aislar la producción del consumo, cuando ambos, por obvias razones, están ligados de manera directa.

Es cierto que cada quien tiene derecho a consumir lo que mejor le parezca y que consumir o no narcóticos obedece al libre albedrío, siempre y cuando no afecte a sus conciudadanos en el proceso. Siguiendo este criterio, algo que se es libre de consumir, debe ser libre de adquirirse y, por consiguiente, de distribuirse. Lo que implicaría la legalización absoluta del narcotráfico. Pero la legalización del narcotráfico, por ser un tema de ámbito internacional y no estrictamente local, es algo que Colombia no puede hacer de manera aislada y unilateral. De nada sirve que la droga sea legal en Colombia si es ilegal en España. Esto solo llevaría a una segregación internacional del país y las presiones económicas y sociales que se sentirían serian enromes. Cualquier aventura de despenalización de la droga debe ser acogida de manera global, incluyendo países productores y países consumidores.

Bajo estas circunstancias, lo más coherente, mientras el consenso internacional este del lado de la prohibición del trafico de droga, es penalizar la dosis personal, así se este restringiendo el libre albedrío. La labor del gobierno colombiano, representando al que sin duda ha sido el país mas afectado por el narcotráfico sobre la tierra, es hacer los esfuerzos debidos y los llamados correspondientes a la comunidad internacional, para que la legalización global de las drogas, que ocurrirá tarde o temprano, ocurra mas temprano que tarde. Solo así podrá Colombia librarse de un cáncer social que ha comprometido ampliamente su estabilidad institucional.



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