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Partido Liberal


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¿Cómo obtienen sus votos?
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Historia
Algunos historiadores ubican el comienzo del Partido Liberal en las trasformaciones sociales de mediados del siglo XVIII. En ese entonces, una nueva generación de comerciantes y artesanos se unieron con el objetivo de luchar contra los rezagos de la sociedad colonial. Para lograrlo tuvieron que enfrentarse a grupos tradicionales como los terratenientes y el clero.

Otros afirman que el Partido Liberal nació mucho antes, del enfrentamiento entre el grupo político de Simón Bolívar y el de Francisco de Paula Santander. Según esta versión, los seguidores de Santander fueron los primeros liberales, aunque sólo empezaron a denominarse como tales a partir de 1840. Los santanderistas argumentaban que la Nación debía fundamentarse en el imperio de la ley y no en el poder militar. Su desconfianza frente a la concentración del poder por parte del Presidente, los convertía en defensores de un Congreso fuerte.

A pesar de su origen casi tan antiguo como la República, sólo hasta 1912 el Partido se definió legalmente como organización política, cuando bajo el liderazgo del General Uribe Uribe se aprobaron los primeros estatutos de la colectividad.



A lo largo del siglo XX, en la medida en que el país se fue modernizando, las ciudades creciendo, y la estructura social colombiana se hizo más compleja, el partido aumentó su base popular hasta convertirse en la fuerza política dominante durante la mayor parte de la primera mitad del siglo.

Pero durante los últimos 50 años, desde el Frente Nacional, el Partido asiste a un proceso de fraccionamiento progresivo, que alcanzó su punto más álgido en la década del noventa. De esta forma, la organización que el Partido construyó por más de un siglo, y que le permitió hacer presencia en la mayor parte del territorio nacional, alcanzando en ocasiones mayor presencia que la lograda por el Estado, se ha venido debilitando. Además, la erosión de las jerarquías y de los liderazgos ha allanado el camino del personalismo y desdibujado los ideales colectivos de la organización.

Así mismo, los escándalos de corrupción en los cuales se han visto involucrados políticos de todos los niveles hicieron que el partido perdiera gran parte de sus adeptos. El escándalo más sonado fue el proceso 8.000, protagonizado por el candidato y luego presidente liberal Ernesto Samper, su Ministro de Defensa y las directivas de su campaña. En el Congreso, varios liberales han perdido su investidura.

Como prueba de este proceso de desgaste, en 1994, el 38% de los colombianos decían pertenecer al Partido Liberal. Una década más tarde, apenas el 20% de la población se identificaba con él. (Encuesta Gallup, Diciembre 2003).

A lo anterior se suma el efecto del conflicto armado y del narcotráfico sobre su dinámica política. En 1989, narcotraficantes, presuntamente aliados con políticos liberales, asesinaron al que quizás fue el último gran líder del liberalismo, Luís Carlos Galán. En el plano local, en los últimos años, la guerrilla ha secuestrado varios concejales y alcaldes. Sólo en el último año fueron asesinados diez concejales liberales en las diferentes regiones del país. Además, la creciente intervención de las guerrillas y paramilitares en el proceso electoral ha coartado el proselitismo político del partido en regiones como Caquetá.

Paralelo a este proceso de debilitamiento, nuevos políticos, que han aprovechado la apertura creada por la Constitución de 1991, comenzaron a disputarle al liberalismo y al conservatismo el poder que hasta entonces monopolizaban. El partido intentó responder a esta situación democratizando su estructura e institucionalizándola a nivel local. A través de unos nuevos estatutos y un renovado código disciplinario, aprobados en el 2002, se estableció que la dirección liberal sería compartida por 10 miembros. Esto con el objetivo de que todos los sectores del partido estuvieran representados. Además buscó internacionalizarse uniéndose a la Internacional Socialista.

Pese a este tentativa de renovación, en las elecciones del 2002 fue elegido por primera vez en la historia del país un presidente que desarrolló su campaña como disidente del liberalismo y obtuvo mayorías legislativas bajo este rotulo. Doce de los 28 senadores elegidos por el Partido Liberal y 18 de sus 47 representantes a la Cámara abandonaron la bancada antes de que se posesionara el nuevo Congreso y se pasaron a la del gobierno de Álvaro Uribe.

El retorno del ex-presidente Gaviria al partido y el hecho de que ejerza una dirección única, es para muchos la tan ansiada renovación, la única posibilidad que ha tenido el partido de rehacer su estructura a largo plazo. Gaviria y los incentivos para la agregación que introdujo la reforma política del 2003 están ayudando a que haya partido para rato.

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¿Como obtienen sus votos?
El partido mantiene algunas de sus antiguas redes electorales a nivel local. Sin embargo, estas ya no dependen de la entrega de puestos, recursos o contratos, pues el liberalismo hace casi una década que no llega a la presidencia, y por lo tanto ha perdido capacidad para “aceitar” las maquinarias. Así lo mencionó el Subsecretario del Partido: “ya no podemos llegar a prometer carreteras o un puente, porque la gente sabe que no tenemos cómo hacerlos”.



Las redes actualmente funcionan básicamente a nivel micro e involucran más una cadena de conocidos que de clientes. Como lo menciona Zapata, “es el edil que sale en Bogotá y se reúne en el barrio y dice colaboren con sus votos para el siguiente concejal”. Es más una red de amiguismo que de clientelismo- dice el subsecretario-, la cual abarca desde el edil hasta el congresista.

Es importante tener en cuenta que debido al proceso de fragmentación que ha afectado al partido en los últimos años, estas redes dependen más de cada candidato que del liberalismo como organización. Además, hay candidatos que apelan a la opinión. Ya no es correcto hablar de voto liberal o conservador. Cada candidato maneja su estrategias de campaña y sus votos, aunque la reforma política del 2003 está generando cierta unificación.

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Construcción de Listas 2006
Una de las tareas que ocupa la mayor parte del tiempo del director del Partido Liberal, César Gaviria Trujillo, es la de armar las listas al Congreso. A diferencia del pasado, cuando el Partido entregaba avales a quien lo pidiera, de cara a las próximas elecciones, la dirección dice que está haciendo un trabajo concienzudo para conformar listas con los mejores candidatos posibles.

Gaviria está recorriendo el país, reuniéndose con líderes cívicos y comunales y averiguando por los políticos con mayor credibilidad en la región. La idea –dicen- es reclutar políticos honestos, que sobre todas las cosas, no tengan nexos con los paramilitares. Su labor será ardua pues en las últimas elecciones legislativas algunos candidatos del Partido Liberal obtuvieron votaciones atípicas producto de la presión o de las artimañas electorales de los paramilitares. Como lo muestra la reciente exclusión del partido del político costeño Vicente Blel.

Por eso Gaviria le pedirá a la Fiscalía, a la Procuraduría y al DAS que investiguen todas las personas que se inscriban en las listas del Partido Liberal. Para esta labor el partido diseñó un nuevo formulario de inscripción que exige datos más detallados. Además, guardará algunos cupos para incluir en la lista nombres de opinión que le permitan divulgar la imagen renovada que le quiere dar al liberalismo.

De esta forma, Gaviria apunta a conseguir por lo menos 25 curules liberales en el Senado y 45 en la Cámara, para consolidar su partido como la principal fuerza política en el Congreso.


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