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Circunscripción Nacional Indigena


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¿Cómo obtienen sus votos?
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Historia

La conformación de grupos sociales que exigían el reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas comenzó en la década de los sesenta, con la creación del Comité Regional Indígena del Cauca, CRIC, que reunía comunidades guambianas, nasas y paeces. Posteriormente, se crearon otras organizaciones de carácter local como las Autoridades Indígenas del Suroccidente de Colombia, AISO.

Durante la década de los ochenta, la mayoría de organizaciones se agruparon en la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, la cual participó activamente en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, consiguiendo la circunscripción nacional indígena en el Congreso.

Fue precisamente mientras estaban conformando las listas de la ONIC para participar en las elecciones legislativas en 1992, cuando se produjo la división del movimiento indígena entre la ASI y la AICO. Durante el proceso de definición de candidatos, los grupos indígenas de la zona andina propusieron dos listas, mientras, desde el llano y la selva se insistía en la lista única. Esta última opción fue finalmente aprobada, hecho que creó descontento en varios sectores indígenas del Cauca que terminaron formado la ASI y compitiendo abiertamente con la ONIC.

Por otro lado, otro grupo del Cauca retomó el trabajo realizado por la AISO y creó el movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia, participando también en las elecciones para el Senado de 1992. Finalmente las tres organizaciones consiguieron una curul cada uno.



Desde 1992, los movimientos AICO y ASI han mantenido representación constante en el Congreso. En las elecciones de 1994 y 1998, el Movimiento Indígena Colombiano, MIC, actuó como brazo político de la ONIC, pero desapareció para el 2002. En ese año, se presentaron la ASI y AICO como las dos grandes fuerzas indígenas políticas que competían con varios candidatos independientes que dividieron aun más el voto en la carrera a la Cámara y el Senado.

Otros indígenas se han apartado de estos grupos, participando en listas avaladas por los partidos políticos tradicionales o movimientos independientes, como el caso de Gerardo Jumí quien llegó al Senado como segundo en la lista del movimiento Vía Alterna de Antonio Navarro Wolf.


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¿Como obtienen su votos?

En la búsqueda de alcaldías y curules en concejos y asambleas el trabajo de base se ha convertido en su principal forma de hacer política, ya que los gobernadores de los resguardos ejercen un fuerte liderazgo sobre la comunidad. En cambio, en la competencia por las curules del Congreso, dadas las divisiones en el movimiento indígena, son frecuentes los manejos clientelistas en la competencia electoral.

El manejo de las transferencias de recursos del gobierno central a los cabildos -creadas por la Constitución del 91- se han convertido, según algunos, en la principal fuente de clientelismo. En el 2002, Lucía Eugenia Meneses, miembro del Grupo de Estudios Sociales Comparativos de la Universidad del Cauca, denunció en un artículo de la Revista Colombiana de Antropología que la administración de estas transferencias ha servido para conseguir votos a punta de repartir puestos, subsidios educativos y contratos –sobre todo en el área de la salud- con el fin de conseguir el gobierno de los resguardos que finalmente dan el apoyo a los candidatos al Congreso.

Algunos indígenas reconocen que es así. Por ejemplo, Avelina Pancho, ex vicepresidenta del Concejo Regional Indígena de Cauca, CRIC, en un conversatorio de líderes indígenas de febrero de 2005, haciendo referencia al clientelismo electoral, afirmó: “eso ha significado el debilitamiento del liderazgo, pues viene gente de niveles menores de formación y la selección de la lideranza se hace muchas veces mediante métodos electoreros o de amiguismo”.

Otra de las formas utilizadas por los movimientos indígenas para atraer votos es mediante alianzas con sectores no indígenas o mediante la entrega de avales a candidatos independientes.

La ASI ha trabajado desde su creación activamente con grupos de campesinos o de comunidades negras. Mientras que AICO ha iniciado una apertura hacia estos mismos sectores solamente desde las elecciones de 2003.

La entrega de avales sí es un punto que diferencia a los movimientos ASI y AICO. Entre los avales que ha dado ASI aparecen los de las candidaturas de Antanas Mockus para su segundo periodo en la alcaldía de Bogotá y Sergio Fajardo, en la campaña para la alcaldía de Medellín. Según el movimiento, el apoyo a estas candidaturas solo se dio después de evaluar su programa de gobierno, el cual debía favorecer no solo los intereses indígenas sino los de la población más necesitada y del resto de minorías.

Sin embargo, el movimiento no participó en el desarrollo de estas campañas ni en las administraciones una vez fueron elegidos. Según Mockus, la Alianza Social Indígena no pidió nada a cambio del aval y respetó la independencia de la administración.

Estos avales buscan ganar electorado no indígena para elecciones de Congreso, con mayor razón después de la aprobación de la reforma política que exige un mayor número de votos para subsistir como partido en medio de un potencial electoral indígena tan dividido.

Para las próximas elecciones presidenciales, Antanas Mockus se presentará con el aval de la ASI. En enero de este año, un sector del movimiento, la Asociación de Cabildos Indígena del Norte del Cauca, ACIN, que representa a 11 cabildos decidió apoyar a Carlos Gaviria, candidato presidencial por el Polo Democrático Alternativo. La ACIN afirma que no respalda la candidatura de Mockus por sus políticas neoliberales y su posible apoyo al TLC.


Las directivas de la ASI ratificaron el apoyo a Antanas Mockus y señalaron que la decisión de la ACIN obedecía a un viejo compromiso político de este sector y no a diferencias con el proyecto político.

Por su parte, AICO considera que estos avales solo se deben entregar como resultado de un proceso común, donde se elige un candidato por consenso de varios sectores, que no solo los represente, sino que trabaje activamente con ellos. En las pasadas elecciones, apoyó dos candidatos no indígenas a concejos, y para las presentes elecciones, han hecho alianzas con sectores campesinos en varios departamentos para los comicios de Cámara de Representantes por lo cual tendrán más candidatos no indígenas.

El voto de opinión ha sido otra de las ganancias de los movimientos indígenas en los últimos años. En las elecciones de 2002, la ASI obtuvo cerca de 20.000 votos para el Senado sin que existiera un trabajo de base en Bogotá.

Según Álvaro Rojas, investigador del proyecto Resistir para vivir, una mirada histórica al movimiento indio del Cauca, de la Escuela de Administración Pública, existen varios factores que le han dado votos de opinión a los grupos políticos indígenas. Para Rojas, su experiencia comunitaria, el control social de las sociedades indígenas sobre sus gobernantes, la preservación del medio ambiente y la resistencia al régimen político les dan una imagen de honestidad e independencia a los candidatos indígenas.


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