
Nuevas Fuerzas Uribistas
Historia
¿Cómo obtienen sus votos?
Construcción de listas 2006
Perfiles de sus líderes
Posiciones con respecto a temas claves
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Historia
Uribe Vélez se lanzó como disidente del liberalismo a través del movimiento Primero Colombia, que avaló su candidatura a través de la recolección de firmas. Durante la campaña y ante su ascenso en las encuestas, muchos políticos se le fueron uniendo, y una vez salió elegido en la primera vuelta en junio de 2002 Uribe recibió el apoyo del 50% del Congreso, lo que le facilitó la consolidación de su bancada.
Antes de ser aprobada en el 2003 la reforma política, reglamentación que obliga a que los congresistas se unan en partidos si quieren pasar el umbral necesario para ser reelegidos, ya se había intentado conformar el primer partido de tinte uribista dentro del Congreso: el Nuevo Partido. Parlamentarios de diferentes vertientes políticas como Rafael Pardo, Armando Benedetti, Oscar Iván Zuluaga, Gina Parody y Luis Fernando Velasco intentaron agruparse bajo una misma bandera y apoyar a Uribe. Pero, el Presidente nunca les dio oficialmente su aceptación.
Este partido se disolvió rápidamente por los enfrentamientos entre sus miembros. Algunos de ellos causados por los escándalos que protagonizaron Armando Benedetti y Luis Fernando Velasco. El primero, fue denunciado por su segundo reglón por incumplirle una promesa burocrática de campaña. El segundo fue expulsado de una especialización que estaba haciendo en la Universidad Externado de Colombia por copiarse en un trabajo.
En el 2004, se intentó nuevamente conformar un partido con estás características. En noviembre, el asesor de Uribe, José Obdulio Gaviria, filtró un proyecto y unos estatutos para fundar un posible partido uribista. Aunque el Presidente desmintió inmediatamente la creación de este partido, posteriormente nombró a Juan Manuel Santos para que liderara la bancada de gobierno en el Congreso.
El nombramiento de Santos generó controversia, pues Cambio Radical, en cabeza de Germán Vargas Lleras, y Apertura Liberal, liderado por Zulema Jattín, se negaron a ser coordinados y menos por Santos. Para ellos este ex -liberal oficialista no tenía la legitimidad para dirigirlos. “Hace dos meses le estaba haciendo oposición a Uribe”, dijo Germán Varón, representante de Cambio Radical. Además, según ellos, Santos no contaba con la suficiente experiencia para decirles qué hacer en política porque jamás se ha sometido al escrutinio electoral.
A los tres meses, Santos lanzó oficialmente la iniciativa de fundar el Partido de Unidad Nacional o Partido de la U y agregar a través de él las diferentes vertientes uribistas. Al principio Uribe Vélez pareció interesarse por la unión. Incluso sugirió que para que estuviera más acorde a su proyecto se destacara más el componente social. Santos le hizo caso y cambió el nombre de la organización por Partido Social de Unidad Nacional. Pero aún así, finalmente el presidente decidió recolectar firmas para obtener el aval e irse solo.
La consolidación de un partido alrededor del proyecto político de Uribe Vélez no ha sido posible. Actualmente existen varias fuerzas reconocidas como uribistas, pero ninguna fue escogida por el Presidente para avalar su próxima candidatura. Sólo ha manifestado publicamente su apoyo a seis de ellas.
Hay seis partidos que se pelean por sus afectos. Por un lado, hay organizaciones políticas consolidadas que simpatizan con el ideario de Uribe, pero que no dependen del Presidente-candidato para sobrevivir. En esta categoría entran el Partido Conservador, Cambio Radical y Alas Equipo Colombia, que cuentan con sus propias redes políticas a nivel nacional y tienen bancadas organizadas en las diferentes corporaciones de elección popular.
Estos partidos son bloques autónomos que han negociado con el Presidente para ayudarle a tramitar sus iniciativas en el Congreso, pero que también han mostrado independencia cuando éstas no les convienen. (Ver más información de estos partidos haciendo haciendo click en su nombre - Equipo Colombia - Cambio Radical - Partido Conservador
Por otro lado, están los nuevos movimientos uribistas. Es decir, los que nacieron vinculados a Uribe y que se sostienen gracias a él y a sus altos índices de favorabilidad. En está categoría está el Partido de la U y Colombia Democrática. El primero está encabezado por Juan Manuel Santos y el segundo es liderado por el primo del Presidente, el senador Mario Uribe Escobar.
Estos dos movimientos son el resultado de alianzas coyunturales hechas por políticos veteranos y nuevos políticos para pasar el umbral y beneficiarse de los votos adicionales que puede representar apoyar la figura de Uribe. Por ejemplo, el Partido de la U recibió políticos tan disímiles como los novatos Habib Merheg y Dieb Maloof, miembros del movimiento Colombia Viva, con fuerza reciente en la Costa Atlántica, y políticos más tradicionales disidentes del liberalismo, como Zulema Jattin y Luis Guillermo Vélez. Después de sacar a los dos primeros por supuestos vínculos paramilitares, Juan Manuel Santos nombró a una candidata de opinión, la representante a la Cámara de Bogotá Gina Parody, como su cabeza de lista al Senado, haciéndose más evidente la heterogeneidad del partido.
Además de éstos candidatos la U cuenta actualmente con figuras jóvenes como Nicolás Uribe, exdirector de la organización Colombia-Joven, y algunas figuras de la sociedad civil que se inscribirán a través de la página web. Esto es bastante, pero no equivale ni siquiera al 40% de los políticos que simpatizan con Uribe.
Por su lado, Colombia Democrática recibió entre sus miembros a varios políticos rechazados por otras listas –incluso uribistas- por su cercanía con los jefes paramilitares. Las dos más visibles son Eleonora Pineda y Rocío Arias, quienes fueron expulsadas de este partido en febrero de 2006 por presiones de la Embajada de Estados Unidos.
Claudia López, columnista de Semana.com denunció desde el año pasado que varios de los candidatos de las listas obtuvieron en las elecciones pasadas votaciones atípicas que podrían ser el resultado de inferencia de paramilitares en sus campañas.
Con la expulsión de los cinco congresistas de la U y de Cambio Radical a comienzos del año por haberse reunido con el jefe paramilitar Jorge 40, gran parte de sus denuncias quedan confirmadas.
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¿Cómo obtienen sus votos?
Tanto los partidos que simpatizan con Uribe como las nuevas fuerzas uribistas dirigirán sus estrategias a canalizar el inmenso caudal electoral del Presidente-candidato.
El Partido de la U y Colombia Democrática están compuestos en un 70% por políticos veteranos que tienen su propio capital político. Es muy poco el voto de partido –independiente de los nombres de cada uno- que podrían movilizar estás agrupaciones, aunque todo depende del éxito que tengan las campañas institucionales que desarrollen.
La U también va a utilizar el voto de opinión. Por eso nombró a Gina Parody como cabeza de su lista la Senado. Esta joven representante a la Cámara por Bogotá ha sido una de las parlamentarias más “juiciosas” durante este periodo, lo que la ha hecho merecedora del apoyo de sectores jóvenes y urbanos. Parody apoyó a Álvaro Uribe Vélez en la mayoría de sus proyectos y fue autora de varios proyectos relacionados con el medio ambiente y la defensa de la mujer y la niñez. Sin embargo se dio a conocer a nivel nacional por sus fuertes críticas a la Ley de Justicia y Paz, distanciándose del Presidente en este tema tan crucial.
Este partido intentara complementar sus redes de apoyos regionales que ya tienen sus candidatos, integrando nuevas figuras provenientes de la sociedad civil. Para lograr este objetivo, abrió una convocatoria a través de su página web para motivar a líderes de la ciudadanía a que se lancen a través de sus listas. Las personas que se inscriban serán –según lo ha asegurado Santos-posteriormente evaluadas por un jurado, y los que cumplan con los requisitos tendrán un puesto asegurado.
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Construcción de listas 2006
Este proceso se inició en septiembre de 2005 y debe estar finalizado a mediados de enero del 2006. La construcción de listas se ha caracterizado por ser una rapiña entre las diferentes vertientes uribistas por atraer a sus filas el mayor número de candidatos posibles.
No es tanto una competencia entre organizaciones sino entre líderes, o como se les diría antiguamente “caudillos”. Santos les ofrece a los posibles candidatos un triunfo seguro; Germán Vargas les asegura un mejor puesto en la lista y abstenerse de darle su aval a su competidor más directo. Mientras tanto, Colombia Democrática recibe a algunas de las figuras que han sido rechazadas por los otros dos. Los líderes de cada fuerza son los que deciden qué candidatos dejan entrar y cuáles no. En estos movimientos no es usual la búsqueda de consensos.
Ante tanta oferta, la decisión del candidato depende de qué partido le ofrezca mejores condiciones para competir en su región. Por ejemplo, si la U ya tiene un senador que tiene su fortín electoral en un departamento, es poco probable que un aspirante al Senado en esta región se lance en esta lista. Si uno de esos partidos, tiene gobernador en determinado departamento, el candidato que aspire a la Cámara en la región no podrá tener rivalidades políticas con esta figura y optará por irse con el otro partido.
Estos dos movimientos uribistas están construyendo sus listas con el objetivo es agrupar cien candidatos para Senado y conseguir aspirantes a la Cámara en todas las regiones posible. Esto los ha llevado a luchar entre ellos por atraer a sus filas el mayor número de candidatos uribistas, así sea sacándolos del partido de al lado.
Desde septiembre del 2005 iniciaron las volteretas. Por mencionar algunos casos, Reginaldo Montes, quien era miembro de Colombia Democrática y ahora es parte de Cambio Radical; Eleonora Pineda tocó las puertas en la U, pero la rechazaron. Se las abrió Mario Uribe. Leonora Serrano y Luis élmer Arenas, primero iban a lanzarse con su movimiento el Partido Independiente Alas, después se unieron a Equipo Colombia y por último pasaron a la U. A Gina Parody todos le coquetearon y al final optó por inscribirse por la U. Incluso congresistas que militaban en la oposición, como Javier Enrique Cáceres Leal, del Polo Democrático, realizó un triple salto mortal para aterrizar en Cambio Radical.
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