Horacio Serpa responde el cuestionario de Votebien
¿Por qué quiere ser presidente de Colombia?
Quiero ser presidente de Colombia porque me he preparado y estoy capacitado para dirigir los destinos del país. Tengo una hoja de vida limpia, que ha sido escrutada como la que más por la opinión pública; no tengo rabo de paja, ni compromisos con grupos de presión. Mi compromiso es con el pueblo, principalmente con los sectores más necesitados y con las fuerzas trabajadoras y progresistas de Colombia.
El 7 de agosto de 2002, al reconocer la victoria de mi contendor, Álvaro Uribe, manifesté la intención de no volver a ser candidato presidencial. Pero los hechos posteriores y la presión de un inmenso número de colombianos socialdemócratas, me colocaron en la situación de asumir el liderazgo, con miras a enfrentar las desviaciones del actual gobierno, caracterizadas por su talante autoritario, desinstitucionalizador, excluyente, parcializado a favor de los más pudientes y apoyado en una coalición de derecha que lideran los sectores más derechistas del Partido Conservador.
Me cabe la inmensa satisfacción, como ex Director del Partido Liberal, de haber liderado su proceso de modernización con la aprobación de una plataforma ideológica y unos estatutos de corte socialdemócrata, complementados con la afiliación a la Internacional Socialista. Pero, para poder participar en la consulta interna del Partido Liberal, puse como condición en las deliberaciones del Congreso Liberal de junio de 2005, que se aprobara un Programa Socialdemócrata, que se declara la Oposición al Gobierno del Presidente Uribe y que se autorizara al candidato triunfante de la consulta interna del Partido, para que hiciera una coalición con las fuerzas que se oponen a la coalición de derecha que lidera el candidato-presidente Alvaro Uribe.
Al haberse dado las condiciones programáticas que propuse y al haber aceptado unas reglas de juego, que no fueron las que me permití proponer, decidí participar en la consulta interna del Partido Liberal, para la cual espero contar con el favor mayoritario de quienes participen en dicha consulta el próximo 12 de marzo de 2006. No hay que olvidar que los votantes deben solicitarle el tarjetón de la consulta liberal a los jurados de votación.
¿Cuál cree que es el principal problema del país?
En realidad, no es un solo problema sino tres en uno: la pobreza de más de la mitad de los colombianos, la violencia crónica y la aberrante desigualdad que concentra la mayor parte de los ingresos en una minoría, excluyendo a la inmensa mayoría de los beneficios del conocimiento, de la tecnología y, en general, del disfrute de una calidad de vida aceptable.
La desigualdad aparece como la causa principal de los otros problemas, por eso no hay que creer en las propuestas de quienes intentan solucionar la pobreza y la violencia sin atacar la desigualdad.
¿Cómo pretende atacarlo?
La solución de los problemas estructurales del país solo es posible lograrla con la implantación de un nuevo modelo de desarrollo con énfasis en lo social, que formularé y ejecutaré a partir del 7 de agosto de 2006, cuando los colombianos, en unas elecciones libres, me elijan como el jefe de Estado de nuestra República.
Bajo una clara concepción socialdemócrata, mandaremos al museo de la historia al modelo neoliberal que tanto daño le ha hecho a nuestra sociedad, que se irá junto con las recomendaciones del tristemente célebre “Consenso de Washington”, con sus privatizaciones del patrimonio público, el desmantelamiento del Estado del Bienestar social, el desmejoramiento de la estabilidad laboral y de las prestaciones sociales de los trabajadores, entre otras y, en su lugar implementaremos el modelo de desarrollo económico, político, institucional, democrático, social e incluyente, que se condensa en los ocho ejes temáticos de mi propuesta y que atacará en la siguiente dirección:
Redistribución del ingreso, de tal manera que los pobres aumenten su poder adquisitivo, con lo cual aumentaremos la demanda interna, que es el principal incentivo para que aumente la inversión productiva de todo orden; vale decir, la pública, la privada, la nacional y la extranjera. Estimularemos y apoyaremos la inversión vinculada a la economía real, no la inversión especulativa, a ella le brindaremos la seguridad jurídica. Con tal propósito haremos una verdadera reforma tributaria estructural, de carácter progresivo que obligue a los más ricos a tributar más y a los de menores ingresos a tributar menos. Definitivamente acabaremos con las troneras al fisco nacional que constituyen las innumerables exenciones que actualmente tienen los más pudientes.
Haré una verdadera reforma agraria integral sin dilación alguna, que iniciaré con la expropiación de cuatro millones de hectáreas que le fueron arrebatadas a su legítimos dueños por los narcotraficantes y los grupos armados ilegales. Estará acompañada de políticas de impulso al desarrollo agroindustrial para ganar productividad y competitivdad; la protección a las actividades agropecuarias, créditos de fomento, subsidios a los productores agropecuarios, a semejanza de los países desarrollados; programas de vivienda social; accesibilidad a los servicios de educación, salud, infraestructura vial, atención especial a la población desplazada y programas efectivos de rehabilitación para los reinsertados.
Insisto, sin desconocer las realidades de la globalización, con sus oportunidades y amenazas, defenderé y protegeré la producción y el empleo nacional, lo cual no me impedirá suscribir los tratados de integración y cooperación internacionales dándole prioridad a la integración latinoamericana como se estipula en el preámbulo de nuestra constitución política.
Pondré en práctica una política de paz sobre la base de la solución negociada del conflicto, como alternativa a la política de guerra que propuso el Presidente Uribe y que no ha cumplido ni podrá cumplir. Haré el acuerdo humanitario a partir del mismo día de mi posesión como Presidente de la República. Es obligación de toda las autoridad es garantizar la vida, honra y bienes de todos los colombianos y, en consecuencia, el Presidente, como primera autoridad, no puede ser indiferente ante la suerte de los colombianos secuestrados por los grupos armados.
En síntesis, la paz sostenible la lograremos, con la política de solución negociada del conflicto, pero para garantizar su sostenibilidad tendremos que hacer una verdadera revolución social que permita acabar con la pobreza y con su causa principal: la desigualdad.
¿Qué lo hace diferente a los demás candidatos?
La diferencia principal con el Presidente-Candidato Álvaro Uribe es que él encabeza una coalición de derecha, que ha agravado las desigualdades sociales, y que se caracteriza por su estilo autoritario, populista de derecha, en contra de los pobres, a favor de los ricos y muy obsecuente con el gobierno de Bush.
Tengo una formación jurídica y un talante democrático que me impiden incurrir en los abusos y desmanes en que ha incurrido el actual Presidente al cambiar las reglas de juego para hacerse reelegir, modificando la Constitución. Para ello no vaciló en utilizar métodos poco ortodoxos con el fin de obtener los votos de los representantes Yidis y Teodolindo, con el propósito de que le aprobaran el acto legislativo que le permitía reelegirse.
Jamás abusaré del poder, respetaré a la oposición a al cual le daré garantías reales. Respetaré el mandato legal de nombrar a los alcaldes y gobernadores de ternas propuestas por sus respectivos partidos políticos y, en consecuencia, jamás incurriré en conductas como la raponearle la Gobernación de Córdoba al Partido Liberal, tal como ocurrió recientemente.
Tampoco abusaré de los medios de comunicación, como lo acaba de hacer recientemente el Presidente al permitir que se transmitiera un consejo comunal con los trabajadores del transporte violando el espíritu de la ley 996.
En síntesis, mi diferencia principal es que siempre juego limpio y ello tiene mucho que ver con mi lealtad a toda prueba que hasta mis contradictores no dudan en reconocer.
Conmigo mis amigos, mis contradictores y el país en general, saben a qué atenerse. Lo que pienso lo digo y lo que digo lo cumplo; ello es fruto de mi formación familiar y de la franqueza que nos caracteriza a los santandereanos.
¿Cuál es su estrategia para competir con un presidente candidato?
Como primera medida, admito que competir con un candidato que a la vez es Presidente de la República y que no solo utiliza el poder en forma descarada para hacer campaña, es una clara desventaja. La denomina ley de Garantías Electorales, la ley 996 de 2005, no subsana el inmenso desequilibrio del Presidente en ejercicio con los candidatos del oposición, como es mi caso.
El Presidente aparece casi a diario mostrándose en la televisión, hablando de diversos temas de su gestión de gobierno. Así sean anodinos, están anunciando su figura y, como se dice en marketing, anunciar es vender.
La estrategia principal de mi campaña consiste en utilizar armas limpias. Considero que el fin no justifica cualquier medio. Los demócratas, a diferencia de los fascistas, respetamos las reglas del Estado de Derecho y, por lo tanto, nos enfocaremos en exponer con claridad nuestras propuestas, a pedirle a los colombianos que despierten y se percaten que el mundo paradisíaco del Presidente Uribe es diferente de la triste realidad de pobreza, hambre, violencia, desigualdad y autoritarismo que padece el pueblo colombiano. Desde luego que utilizaremos los servicios de publicistas y expertos en marketing político, y hasta donde lo permitan nuestros escasos recursos, pautaremos en la televisión, la prensa escrita y la radio. Pero no renunciamos a la plaza pública que ha sido el escenario por excelencia del Partido Liberal.
¿Cómo espera financiar su campaña?
Los recursos de financiación de mi campaña provendrán fundamentalmente de la financiación estatal y sus fuentes serán las siguientes:
- La reposición de los votos depositados en la consulta interna del Partido Liberal
- Los recursos de reposición de los votos obtenidos en condición de candidato presidencial del Partido Liberal
- Aporte voluntarios de personas naturales
- Se ha decidido no solicitar apoyo financiero a los grandes empresarios para garantizar la mayor independencia y autonomía del gobierno que permita la efectiva realización de nuestro programa social demócrata.
¿Cómo será el país en el 2010 al finalizar el mandato?
- El Estado social de derecho consagrado en nuestra constitución, deja de ser un enunciado y se convierte en una realidad, trayendo como consecuencia una mayor inclusión social y una superación legítima de las desigualdades hoy existente.
- Como fruto de la menor desigualdad social y de la obstensible reducción de la pobreza, ha mejorado en forma sustancial la calidad de vida del pueblo colombiano.
- Las condiciones de convivencia, derivadas del logro de la paz, obtenida mediante la negociación política, permite el aumento del PIB, y hace posible al Estado atender las principales y más sentidas necesidades de los colombianos.
- La reducción del radical del desempleo coadyuva a la reducción de la criminalidad causada por la pobreza derivada del desempleo
- El Estado ha reasumido su responsabilidad de administrar la salud.
- La cobertura de educación y la calidad de la misma hace posible la igualdad social.
- Los educadores han obtenido los niveles de dignidad profesional y laboral que históricamente ha reclamado el importante papel social que cumplen
- En donde el Estado trabaja para el hombre y no contra el mismo
- Los servidores públicos colocan la administración estatal al servicio general y colectivo, superando así el aprovechamiento que la tecnocracia de lo público.
- La superación verdadera de la corrupción fortalece al erario público y posibilite la igualdad social que es propósito fundamental del programa de gobierno.
- El respeto riguroso del estado social de derecho, constituye el principal desvelo del Jefe del Estado y un compromiso insoslayable de todos los servidores públicos
- Las instituciones no sean atropelladas por el deseo protagónico de los personalismos



